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"Las condiciones están dadas para que la CGT convoque a un paro general"

El referente ferroviario impulsa a Lavagna y admite las diferencias con CFK. "En algunos sindicatos el 80% votó a Macri y hoy no lo van a votar", afirma y reconoce una "grieta en el sindicalismo".
Por 28/04/2019 14:52

La previa del paro del 30 de abril con el que el sindicalismo opositor buscará en partes iguales marcarle la cancha a la cúpula de la CGT y repudiar la política económica oficial, está signada por la proliferación de internas en el mundo sindical. Prueba de ello fue el anuncio de la Confederación Argentina de los Trabajadores del Transporte (CATT) de una protesta que va a paralizar el transporte público el 1 de mayo, que inicialmente opacó la medida de fuerza de los gremios moyanistas, la Corriente Federal, el Smata y la CTA.

"Largamos esta medida sectorial porque hay trabajadores de otros gremios a los que no les descuentan el impuesto a las ganancias", dice Omar Maturano, secretario general de La Fraternidad, para explicar por qué no buscaron consenso en la central obrera para imponer esa medida que está centrada en un demanda sectorial. 

El dirigente ferroviario, que junto a Roberto Fernández (UTA) configuran el núcleo determinante de la CATT, se diferencia de sus compañeros del Consejo Directivo de CGT y asegura que "las condiciones están dadas para que la CGT anuncie un paro general", una posición que hoy por hoy pareciera ser minoritaria en la cúpula cegeteista.

Al igual que buena parte del mundo sindical, Maturano respalda la candidatura de Roberto Lavagna a quien ve al frente de “un gobierno de transición, por cuatro años”. "Es por un mandato, más o menos soluciona el tema económico del país y después se hará cargo otro presidente que ojalá también sea peronista" evalúa, aunque aclara que "si la opción es Mauricio Macri o Cristina Kirchner, como peronistas vamos a votar a Cristina".

 

BIO. Ingresó a trabajar en el sector limpieza del Ferrocarril Mitre en 1976. Ocho años después, ya como conductor de trenes, empezó su carrera sindical cuando resultó electo delegado del sector y llegó a la secretaría general de La Fraternidad en 1994. Al frente de ese poderoso sindicato, y en tándem con el jefe de los colectiveros Roberto Fernández, son los pesos pesados de la Confederación del Trabajadores del Transporte, que formalmente tiene como secretario general a Juan Carlos Schmid.

 

 

-El 1 de mayo van a hacer una medida de fuerza de los transportistas. Qué expectativa tienen para esa jornada?

-Más que una protesta, lo que vamos a hacer es no presentarnos a prestar servicios en los gremios del transporte. Nosotros estamos obligados a trabajar los feriados, estamos obligados a hacer horas, etcétera. No podemos dejar los trenes en la estación ni los colectivos a medio recorrido, tenemos que llegar sí o sí. A pesar de eso, no se contempla nuestra situación y nos descuentan por el impuesto al trabajo (Ganancias) en viáticos para la comida y el resto de los ítems. Ahora vamos a hacer esa protesta y veremos si el Gobierno tiene alguna solución a esto.

-¿La protesta fue acordada con el Consejo Directivo de la CGT?

-No, la largamos sectorialmente porque hay trabajadores de otros gremios a los que no les descuentan el impuesto a la ganancias. Sectorizamos el pedido, como lo venimos haciendo desde hace muchos años.

-Cuando anunciaron que la medida será un 1 de mayo, hubo críticas porque es feriado. ¿Falló la comunicación? ¿Hay desconocimientos sobre la realidad del sector?

-Por ahí nos faltó dar a conocer con mayor énfasis nuestra situación y que se trata de un reclamo únicamente del sector. Un reclamo a nivel general lo tiene que hacer la CGT, ellos tienen que decretar un paro total de actividades. Si nosotros paramos un día hábil no solamente se enojan nuestros compañeros trabajadores, porque no tienen cómo viajar, sino también los medios periodísticos nos achacan esto y aquello. Ahora esto tampoco les parece… No les viene bien nada. Pero a nosotros sí, a los trabajadores de transporte nos viene bien tomarnos el primero de mayo.

"Si las regionales y las bases siguen reclamando y pidiéndole a la CGT un paro general, los dirigentes van a tener que convocarlo. Nos guste o no nos guste. Acá no vale solamente lo que podamos pensar los dirigentes."

-Después de la movilización del 4 de abril, varios dirigentes de la CGT opinaron que no es conveniente hacer un paro general. ¿Usted está de acuerdo con eso?

-No estoy de acuerdo, las condiciones están dadas para que la CGT anuncie un paro general. Para empezar, hay un ajuste que los están sufriendo los trabajadores y necesitamos que se cambie el plan económico. Además está el grave problema que son las suspensiones, los despidos y la falta de trabajo. Todas esas cosas no las vamos resolver con al aumento de exportaciones del campo.

-Y además está llegando ese reclamo desde las bases.

-Si las regionales y las bases siguen reclamando y pidiéndole a la CGT un paro general, los dirigentes van a tener que convocarlo. Nos guste o no nos guste. Acá no vale solamente lo que podamos pensar los dirigentes, en el mundo del trabajo las cosas pasan por la necesidad de los trabajadores.

-¿Los trabajadores ferroviarios reclaman una mayor confrontación con el Gobierno por parte de los sindicatos?

-Sí, claro que lo vemos. Visitamos las seccionales o vamos a plenarios y vemos que la gente pide un paro, pide una movilización, tiene ganas de expresarse.

-El diagnóstico que hace es similar al que hacen los gremios que convocan al paro el 30 de abril. ¿Cuál es la diferencia entre la protesta de la CATT y la de los sindicatos opositores de la CGT? ¿Hay puntos en común?

-El punto de encuentro es que muchas de las cosas que ellos reclaman nosotros también las estamos reclamando, no vivimos en otro país. Pero no nos van a llevar de las orejas a medidas de fuerza resueltas en un plenario de secretarios generales al que no fuimos invitados. No pudimos dar la discusión o debatir las ideas.

-¿No ve entonces la posibilidad de que confluyan las medidas?

-Aunque reclamemos que no haya suspensiones y no haya cesantías, nuestro sector está reclamando otra cosa. Nosotros convocamos una medida y 48 horas después ellos largaron otra. Creo que si nos hubieran llamado al plenario, íbamos y lo discutíamos ahí adentro sin sacarnos el cuero después. Se podría discutir en un ámbito y definir lo que quiere la mayoría.

-Pero, como miembro de CGT, ¿no cree que podría ser al revés? Que sea el Consejo Directivo el que convoque a un plenario de regionales o a un confederal para discutir una hoja de ruta.

-Ese es el verdadero paso que se tiene que dar, hay que llamar a un Comité Central Federal y dar la discusión con los secretarios generales. Ese sería el paso que tiene que dar la CGT y después sí convocar a la medida de protesta que decidan los dirigentes.

 

 

-Veo que un paro está en su agenda. ¿Está en la agenda de sus compañeros del Consejo Directivo?

-Sí, en la última reunión varios sindicatos lo planteamos y dijeron que lo iban a ver. Pero bueno, vos sabés cómo se maneja la CGT, ¿no? Aparte hay mucha deserción también de algunos sindicatos que se fueron. Acá no solamente hay una grieta en el país, sino que hay una grieta en el sindicalismo.

-¿Cuál es esa grieta?

-Fijate cuántas centrales hay. Tenemos que buscar la unidad y buscar un adversario común. Un compañero, un trabajador no es mi adversario, adversario es el plan económico. Nosotros tenemos que buscar la unidad.

 

No solamente hay una grieta en el país, sino que hay una grieta en el sindicalismo

 

-Hoy existe una mirada muy difundida que sostiene que la CGT negocia paz social con el Gobierno a cambio de recursos para sus obras sociales. ¿Qué piensa de eso?

-No es así, la plata en discusión es de los trabajadores. A mí no me están regalando nada y es un tema que se arrastra desde (Carlos) Menem a la fecha. Tampoco está en el espíritu nuestro negociar paz social por la plata que nos deben y que provoca un déficit concreto en la mayoría de las obras sociales. La interpretación que pueda hacer la gente, el periodismo y todo eso pasa por ellos. Nosotros sabemos que si tenemos un compañero enfermo le damos salud y no va al hospital, va a la obra social. ¿Qué sería si nosotros entregamos la llave de las obras sociales al Gobierno? ¿Qué pasaría con esos 16 millones de personas que se atienden en la obra social?

-En un escenario político como el actual, ¿cuál es el desafío del movimiento obrero? ¿Fomentar el debilitamiento del Gobierno para asegurar un cambio de signo político?

-No, nosotros pensamos que este gobierno tiene que terminar su mandato. Es lo que corresponde en democracia. No que después digan “está el peronismo que siempre saca a los gobiernos, no termina ninguno”. Este tiene que ser el ejemplo, que termine. Y que termine como termine. Tampoco estamos deseando “ojalá que le vaya todo mal y suban los precios”, porque queremos que el Gobierno que venga tenga un poco de estabilidad. Seguramente va a haber un cambio de gobierno y seguramente el peronismo se va a unir con un frente social y podemos hablar del socialismo, gente del radicalismo que no está de acuerdo con el Gobierno y seguramente van a armar un frente como fue el Frejuli en su momento.

 

 

-¿Y quién cree que debe ser el candidato de ese frente?

- Roberto Lavagna puede ser. Nosotros hablamos de él, pero hablamos también de que debería ser “un gobierno de transición por cuatro años”. No es un gobierno que empieza y se va a quedar dos mandatos. Es un mandato, más o menos soluciona el tema económico del país y después se hará cargo otro presidente que ojalá también sea peronista.

-¿Y Cristina?

-Con Cristina tuvimos muchas idas y vueltas como sindicalistas. No sé si por la soberbia de la señora o porque no escuchaba. Pero nosotros, si la opción es Mauricio Macri o Cristina Kirchner, como peronista se va a votar a Cristina. Es así. Si hablás con los trabajadores, en algunos sindicatos el 80% lo votó a Macri y hoy van a votar la otra opción, la que sea. No lo van a votar a Macri.

"En algunos sindicatos el 80% lo votó a Macri y hoy van a votar la otra opción, la que sea. No lo van a votar a Macri."

-Respecto del tema puntual de los ferroviarios, lanzaron una media de fuerza a la que la Secretaría de Trabajo le dicto conciliación. ¿Cuál es la situación?

-Iniciamos las negociaciones para nuestra paritaria que terminó el 31 de marzo. Estamos reclamando una recomposición inicial del 12% para el primer trimestre de 2019.

-¿En concepto de qué?

-En la paritaria del año pasado, que cerramos en 46,8%, estaba acordada una revisión para el primer trimestre. Bueno, ahora la inflación pasó el 50%.

-¿Cuál fue la respuesta de las empresas?

-Dicen que no pueden dar eso, nos ofrecen un 3% y después rediscutir en junio. Les dijimos que no y planteamos un plan de lucha que implicaba un paro para el miércoles 24, al que le dictaron la conciliación obligatoria.

-¿El reclamo incluye la actualización automática?

-No, la automática no aceptan, ellos dicen sentarse a discutir para atrás. ¿Cómo? Date cuenta, nos tendríamos que haber sentado a discutir marzo, febrero y enero y nos ofrecen el 3%, cuando nosotros estamos pidiendo el 12%. Ya entonces no hay discusión para atrás. .

-¿La conciliación no aplica a la protesta del 1 de mayo?

-El primero de mayo nosotros nos tomamos el día feriado, no tiene nada que ver con la discusión salarial. Ahora, si estamos discutiendo por salario, no podemos parar con la conciliación pero, en este caso, la que convoca es la CATT, una confederación de tercer grado que decidió esta medida.

"Las condiciones están dadas para que la CGT convoque a un paro general"

El referente ferroviario impulsa a Lavagna y admite las diferencias con CFK. "En algunos sindicatos el 80% votó a Macri y hoy no lo van a votar", afirma y reconoce una "grieta en el sindicalismo".

La previa del paro del 30 de abril con el que el sindicalismo opositor buscará en partes iguales marcarle la cancha a la cúpula de la CGT y repudiar la política económica oficial, está signada por la proliferación de internas en el mundo sindical. Prueba de ello fue el anuncio de la Confederación Argentina de los Trabajadores del Transporte (CATT) de una protesta que va a paralizar el transporte público el 1 de mayo, que inicialmente opacó la medida de fuerza de los gremios moyanistas, la Corriente Federal, el Smata y la CTA.

"Largamos esta medida sectorial porque hay trabajadores de otros gremios a los que no les descuentan el impuesto a las ganancias", dice Omar Maturano, secretario general de La Fraternidad, para explicar por qué no buscaron consenso en la central obrera para imponer esa medida que está centrada en un demanda sectorial. 

El dirigente ferroviario, que junto a Roberto Fernández (UTA) configuran el núcleo determinante de la CATT, se diferencia de sus compañeros del Consejo Directivo de CGT y asegura que "las condiciones están dadas para que la CGT anuncie un paro general", una posición que hoy por hoy pareciera ser minoritaria en la cúpula cegeteista.

Al igual que buena parte del mundo sindical, Maturano respalda la candidatura de Roberto Lavagna a quien ve al frente de “un gobierno de transición, por cuatro años”. "Es por un mandato, más o menos soluciona el tema económico del país y después se hará cargo otro presidente que ojalá también sea peronista" evalúa, aunque aclara que "si la opción es Mauricio Macri o Cristina Kirchner, como peronistas vamos a votar a Cristina".

 

BIO. Ingresó a trabajar en el sector limpieza del Ferrocarril Mitre en 1976. Ocho años después, ya como conductor de trenes, empezó su carrera sindical cuando resultó electo delegado del sector y llegó a la secretaría general de La Fraternidad en 1994. Al frente de ese poderoso sindicato, y en tándem con el jefe de los colectiveros Roberto Fernández, son los pesos pesados de la Confederación del Trabajadores del Transporte, que formalmente tiene como secretario general a Juan Carlos Schmid.

 

 

-El 1 de mayo van a hacer una medida de fuerza de los transportistas. Qué expectativa tienen para esa jornada?

-Más que una protesta, lo que vamos a hacer es no presentarnos a prestar servicios en los gremios del transporte. Nosotros estamos obligados a trabajar los feriados, estamos obligados a hacer horas, etcétera. No podemos dejar los trenes en la estación ni los colectivos a medio recorrido, tenemos que llegar sí o sí. A pesar de eso, no se contempla nuestra situación y nos descuentan por el impuesto al trabajo (Ganancias) en viáticos para la comida y el resto de los ítems. Ahora vamos a hacer esa protesta y veremos si el Gobierno tiene alguna solución a esto.

-¿La protesta fue acordada con el Consejo Directivo de la CGT?

-No, la largamos sectorialmente porque hay trabajadores de otros gremios a los que no les descuentan el impuesto a la ganancias. Sectorizamos el pedido, como lo venimos haciendo desde hace muchos años.

-Cuando anunciaron que la medida será un 1 de mayo, hubo críticas porque es feriado. ¿Falló la comunicación? ¿Hay desconocimientos sobre la realidad del sector?

-Por ahí nos faltó dar a conocer con mayor énfasis nuestra situación y que se trata de un reclamo únicamente del sector. Un reclamo a nivel general lo tiene que hacer la CGT, ellos tienen que decretar un paro total de actividades. Si nosotros paramos un día hábil no solamente se enojan nuestros compañeros trabajadores, porque no tienen cómo viajar, sino también los medios periodísticos nos achacan esto y aquello. Ahora esto tampoco les parece… No les viene bien nada. Pero a nosotros sí, a los trabajadores de transporte nos viene bien tomarnos el primero de mayo.

"Si las regionales y las bases siguen reclamando y pidiéndole a la CGT un paro general, los dirigentes van a tener que convocarlo. Nos guste o no nos guste. Acá no vale solamente lo que podamos pensar los dirigentes."

-Después de la movilización del 4 de abril, varios dirigentes de la CGT opinaron que no es conveniente hacer un paro general. ¿Usted está de acuerdo con eso?

-No estoy de acuerdo, las condiciones están dadas para que la CGT anuncie un paro general. Para empezar, hay un ajuste que los están sufriendo los trabajadores y necesitamos que se cambie el plan económico. Además está el grave problema que son las suspensiones, los despidos y la falta de trabajo. Todas esas cosas no las vamos resolver con al aumento de exportaciones del campo.

-Y además está llegando ese reclamo desde las bases.

-Si las regionales y las bases siguen reclamando y pidiéndole a la CGT un paro general, los dirigentes van a tener que convocarlo. Nos guste o no nos guste. Acá no vale solamente lo que podamos pensar los dirigentes, en el mundo del trabajo las cosas pasan por la necesidad de los trabajadores.

-¿Los trabajadores ferroviarios reclaman una mayor confrontación con el Gobierno por parte de los sindicatos?

-Sí, claro que lo vemos. Visitamos las seccionales o vamos a plenarios y vemos que la gente pide un paro, pide una movilización, tiene ganas de expresarse.

-El diagnóstico que hace es similar al que hacen los gremios que convocan al paro el 30 de abril. ¿Cuál es la diferencia entre la protesta de la CATT y la de los sindicatos opositores de la CGT? ¿Hay puntos en común?

-El punto de encuentro es que muchas de las cosas que ellos reclaman nosotros también las estamos reclamando, no vivimos en otro país. Pero no nos van a llevar de las orejas a medidas de fuerza resueltas en un plenario de secretarios generales al que no fuimos invitados. No pudimos dar la discusión o debatir las ideas.

-¿No ve entonces la posibilidad de que confluyan las medidas?

-Aunque reclamemos que no haya suspensiones y no haya cesantías, nuestro sector está reclamando otra cosa. Nosotros convocamos una medida y 48 horas después ellos largaron otra. Creo que si nos hubieran llamado al plenario, íbamos y lo discutíamos ahí adentro sin sacarnos el cuero después. Se podría discutir en un ámbito y definir lo que quiere la mayoría.

-Pero, como miembro de CGT, ¿no cree que podría ser al revés? Que sea el Consejo Directivo el que convoque a un plenario de regionales o a un confederal para discutir una hoja de ruta.

-Ese es el verdadero paso que se tiene que dar, hay que llamar a un Comité Central Federal y dar la discusión con los secretarios generales. Ese sería el paso que tiene que dar la CGT y después sí convocar a la medida de protesta que decidan los dirigentes.

 

 

-Veo que un paro está en su agenda. ¿Está en la agenda de sus compañeros del Consejo Directivo?

-Sí, en la última reunión varios sindicatos lo planteamos y dijeron que lo iban a ver. Pero bueno, vos sabés cómo se maneja la CGT, ¿no? Aparte hay mucha deserción también de algunos sindicatos que se fueron. Acá no solamente hay una grieta en el país, sino que hay una grieta en el sindicalismo.

-¿Cuál es esa grieta?

-Fijate cuántas centrales hay. Tenemos que buscar la unidad y buscar un adversario común. Un compañero, un trabajador no es mi adversario, adversario es el plan económico. Nosotros tenemos que buscar la unidad.

 

No solamente hay una grieta en el país, sino que hay una grieta en el sindicalismo

 

-Hoy existe una mirada muy difundida que sostiene que la CGT negocia paz social con el Gobierno a cambio de recursos para sus obras sociales. ¿Qué piensa de eso?

-No es así, la plata en discusión es de los trabajadores. A mí no me están regalando nada y es un tema que se arrastra desde (Carlos) Menem a la fecha. Tampoco está en el espíritu nuestro negociar paz social por la plata que nos deben y que provoca un déficit concreto en la mayoría de las obras sociales. La interpretación que pueda hacer la gente, el periodismo y todo eso pasa por ellos. Nosotros sabemos que si tenemos un compañero enfermo le damos salud y no va al hospital, va a la obra social. ¿Qué sería si nosotros entregamos la llave de las obras sociales al Gobierno? ¿Qué pasaría con esos 16 millones de personas que se atienden en la obra social?

-En un escenario político como el actual, ¿cuál es el desafío del movimiento obrero? ¿Fomentar el debilitamiento del Gobierno para asegurar un cambio de signo político?

-No, nosotros pensamos que este gobierno tiene que terminar su mandato. Es lo que corresponde en democracia. No que después digan “está el peronismo que siempre saca a los gobiernos, no termina ninguno”. Este tiene que ser el ejemplo, que termine. Y que termine como termine. Tampoco estamos deseando “ojalá que le vaya todo mal y suban los precios”, porque queremos que el Gobierno que venga tenga un poco de estabilidad. Seguramente va a haber un cambio de gobierno y seguramente el peronismo se va a unir con un frente social y podemos hablar del socialismo, gente del radicalismo que no está de acuerdo con el Gobierno y seguramente van a armar un frente como fue el Frejuli en su momento.

 

 

-¿Y quién cree que debe ser el candidato de ese frente?

- Roberto Lavagna puede ser. Nosotros hablamos de él, pero hablamos también de que debería ser “un gobierno de transición por cuatro años”. No es un gobierno que empieza y se va a quedar dos mandatos. Es un mandato, más o menos soluciona el tema económico del país y después se hará cargo otro presidente que ojalá también sea peronista.

-¿Y Cristina?

-Con Cristina tuvimos muchas idas y vueltas como sindicalistas. No sé si por la soberbia de la señora o porque no escuchaba. Pero nosotros, si la opción es Mauricio Macri o Cristina Kirchner, como peronista se va a votar a Cristina. Es así. Si hablás con los trabajadores, en algunos sindicatos el 80% lo votó a Macri y hoy van a votar la otra opción, la que sea. No lo van a votar a Macri.

"En algunos sindicatos el 80% lo votó a Macri y hoy van a votar la otra opción, la que sea. No lo van a votar a Macri."

-Respecto del tema puntual de los ferroviarios, lanzaron una media de fuerza a la que la Secretaría de Trabajo le dicto conciliación. ¿Cuál es la situación?

-Iniciamos las negociaciones para nuestra paritaria que terminó el 31 de marzo. Estamos reclamando una recomposición inicial del 12% para el primer trimestre de 2019.

-¿En concepto de qué?

-En la paritaria del año pasado, que cerramos en 46,8%, estaba acordada una revisión para el primer trimestre. Bueno, ahora la inflación pasó el 50%.

-¿Cuál fue la respuesta de las empresas?

-Dicen que no pueden dar eso, nos ofrecen un 3% y después rediscutir en junio. Les dijimos que no y planteamos un plan de lucha que implicaba un paro para el miércoles 24, al que le dictaron la conciliación obligatoria.

-¿El reclamo incluye la actualización automática?

-No, la automática no aceptan, ellos dicen sentarse a discutir para atrás. ¿Cómo? Date cuenta, nos tendríamos que haber sentado a discutir marzo, febrero y enero y nos ofrecen el 3%, cuando nosotros estamos pidiendo el 12%. Ya entonces no hay discusión para atrás. .

-¿La conciliación no aplica a la protesta del 1 de mayo?

-El primero de mayo nosotros nos tomamos el día feriado, no tiene nada que ver con la discusión salarial. Ahora, si estamos discutiendo por salario, no podemos parar con la conciliación pero, en este caso, la que convoca es la CATT, una confederación de tercer grado que decidió esta medida.