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El Partido Socialista gobierna desde hace 30 años y confía en Irizar, que se cruzará en la interna con Javkin. López Molina versus Boasso en Cambiemos. Sukerman, el kirchnerista favorito.
Por 28/04/2019 1:54

Rosario no es la capital de la provincia, pero es la ciudad con mayor cantidad de habitantes de Santa Fe. Por eso, lo que ocurrirá el domingo en la Cuna de la Bandera repercutirá, ineludiblemente, en el mapa electoral de toda la provincia.

El socialismo gobierna desde hace tres décadas. El dato habla de las virtudes, la potencia y el desarrollo de la estructura partidaria en la ciudad. Pero el partido muestra fisuras y, por ese motivo, quizás, las expectativas opositoras estén más altas que nunca.

La cúpula del Partido Socialista (PS) leyó agotamiento y necesidad de aire fresco y le conminó la responsabilidad de suceder a la intendenta Mónica Fein a la concejala Verónica Irizar. De 44 años, ex secretaria de Hacienda, arrancó la campaña con un desconocimiento casi total. Pero es la apuesta del partido.

 

 

Irizar se enfrentará a quien secundó en las legislativas de 2017, Pablo Javkin. El binomio salió tercero por entonces en una de las peores elecciones del progresismo en la ciudad bastión. Luego de aquella derrota, el concejal se liberó y jugó la suya. Construyó una fuerza nueva, llamada CREO y jugó a la oposición al socialismo, dentro del Frente Progresista.

 

 

Ambos protagonizarán la interna más atractiva de Rosario. Irizar apuesta a la continuidad con frescura. Javkin celebra lo logrado, pero reclama mirar al futuro. Se presume que será una contienda híper pareja. 

Roberto Sukerman es el candidato de unidad del peronismo y es quien, coinciden las encuestas, sacará la mayor cantidad de votos el domingo. Con un alto nivel de conocimiento, el edil kirchnerista supo contener todas las expresiones peronistas y evitar fugas. Le quedó la espina de no cerrar una interna que lo hubiera catapultado a las puertas de la intendencia. “Con una interna soy intendente”, le decía, seguro, a quien sea antes del cierre electoral.

 

 

Cambiemos fue una tromba en 2017. El edil Roy López Molina venció en todos los barrios, los de clase media alta y los periféricos, donde operan las bandas narcocriminales. Pero la caída estrepitosa de la imagen del presidente Mauricio Macri y la crisis económica afectaron al golden boy amarillo. Pasaron cosas.

 

 

El escenario no es tan sencillo ahora para el macrismo y ya no se encuentra por encima de sus competidores, como dos años atrás. Pidió unidad, pero no contó con los movimientos del díscolo radical, el ex concejal Jorge Boasso, por lo que López Molina tendrá que someterse a una interna.

 

 

López Molina concentra el apoyo de la gran mayoría de las figuras nacionales de Cambiemos. También lo avala el precandidato a gobernador José Corral. Boasso, por su parte, sumó las adhesiones de Ernesto Sanz y Alfredo Cornejo, ex y actual presidentes de la UCR nacional, el mismo puesto que supo ocupar Corral.

Ciudad Futura es la cuarta fuerza de Rosario. De centro izquierda, hizo su entrada respetable en la política rosarina y cuatro años atrás llegó al Concejo, donde hoy tiene un bloque de cuatro bancas. Coqueteó con el PJ para conformar una interna, pero finalmente se resolvió que su líder, Juan Monteverde, sea el único precandidato a intendente.

 

 

¿Cómo se comportarán los votos de los perdedores de las internas progresista y cambiemista? Esa es la pregunta a responder a partir del 29 de abril. Antes, el domingo, se cocina otra historia, una gran historia.