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El precandidato a intendente de Cambiemos en Rosario Roy López Molina enfoca su campaña en la inseguridad. Promete crear una secretaría especial y destinarle ese presupuesto. La mochila de la crisis.
Por 09/04/2019 18:01

“A ver, mostrame”, le pide Roy López Molina al fotógrafo. Quiere ver cómo salió en las fotos que acaba de tomarle. No quiere desajustes ni desprolijidades. Cuidadoso de su figura, viste un impecable traje gris. También es muy cuidadoso de sus palabras, no se mueve un centímetro del libreto de la campaña que lo tiene como precandidato a intendente de Cambiemos en Rosario. Quiero ser intendente de Rosario para terminar con las mafias y el delito, y para que todos vivamos en paz. El próximo intendente de Rosario tiene que convertirse en Ministro de Seguridad y estoy dispuesto a asumir ese liderazgo.

 

El concejal rosarino viene con el antecedente mayúsculo de haber vencido categóricamente en las legislativas de 2017. Pero carga con la pesada mochila de la crisis económica que a todo dirigente de Cambiemos le vuelve la campaña una cuesta difícil de remontar. Dudó en presentarse, pero finalmente se metió en una competencia de final incierto. Primero se cruzará en internas contra el radical Jorge Boasso.

En diálogo con Letra P, centró su discurso, al igual que el precandidato a gobernador José Corral, en la inseguridad y el narcotráfico que aqueja a Rosario; demandó “ir contra aquellos que llenaron de sangre, muertos y droga la ciudad” y confió en que hay luz al final de la crisis económica que atraviesa el país. “Después de este tránsito difícil y doloroso para todos los argentinos vamos a crecer definitivamente”, apuntó.

 

 

-¿Cuál es el desafío para la elección?

-Dar respuesta a la principal demanda, que nace de la principal preocupación que tiene Rosario: la inseguridad, el narcotráfico y las mafias. La tasa de homicidios de Rosario triplica la media nacional. Quienes nos gobiernan hace 30 años tomaron decisiones equivocadas. Rosario ha perdido la tranquilidad y la paz. El intendente tiene que hacerse cargo. Nosotros queremos hacernos cargo de ese problema, de la solución y ejercerlo con liderazgo.

-¿Cuánto depende del intedente si es un tema del gobierno provincial?

-Muchísimo, porque la política de seguridad no es solamente policía. Primero, es liderazgo proactivo, tomar la decisión de ir contra aquellos que llenaron de sangra, muertos y droga la ciudad de Rosario. Las bandas que operan con cierta organización se instalaron porque se miró para el costado. Vamos a crear una Secretaria de Seguridad Ciudadana. Es llamativo que Rosario no la tenga. Le vamos a inyectar un presupuesto de 1500 millones de pesos, de los más altos del Municipio. La segunda ciudad del país no puede quedarse al margen y derivando culpas, cuando todos los días hay una nueva balacera, una nueva entradera o un nuevo homicidio.

 


 

-Pidió que no haya internas en Cambiemos Rosario, pero competirá contra el radical Boasso. ¿Se pierde tiempo en esta competencia?

-No. Buscamos la unidad, pero si no se consigue, la posibilidad de las PASO es buena para que cada uno exprese lo que piensa con su proyecto. En el 2017 competimos con Anita Martínez, ahora tenemos otro estadio de las PASO. Como en el fútbol, si uno quiere ser campeón hay que ganarles a todos. Si tenemos esa posibilidad, nunca la vetamos.

-¿El tono agresivo que Boasso tiene para con usted no atenta para el post PASO?

-Cada uno decide cómo quiere entusiasmar al rosarino. Respeto a Jorge, valoro su trayectoria de más de veinte años en el Concejo. Pero a los problemas tenemos que encararlos con la fuerza de la renovación, con innovación y con equipos. Hace diez años nos venimos formando para generar propuestas, diagnósticos, para saber qué tenemos que hacer a partir del día que gobernemos. Después de las PASO Jorge va a formar parte de nuestro proyecto.

 

 

-¿Cuál es el rival más duro, el Frente Progresista o el peronismo?

-Respetamos a todos los adversarios. El principal desafío es que todos nos entusiasmemos con la idea de que cambiar y evolucionar en la ciudad vale la pena. Que se puede sostener lo bueno que se construyó en estos 30 años, que se puede perfeccionar lo que se hizo, pero que a partir de esa base podemos construir políticas publicas mejores para la ciudad.

-Consiguió una victoria contundente en 2017, le sacó 16 puntos al PJ y 20 al progresismo. ¿Sigue igual de fuerte Cambiemos en Rosario?

-Siguen igual de fuerte las ganas de cambiar en Rosario. El contexto es un dato más, así como en 2017 todos los argentinos entendíamos que habíamos logrado superar aquello que a la Argentina le hace doler desde hace mucho tiempo, nos encontramos con un 2018 muy duro, debido a factores internos, externos y errores, que nos pone a prueba. Tenemos un 2019 que también es complicado en términos económicos, pero creo que los argentinos entendimos que las soluciones a estos problemas estructurales, el déficit, la inflación, la pobreza, la falta de generación de empleo, es para adelante. Tomamos la decisión que sea para adelante y no hay que volver para atrás, y en eso el rosarino tiene mucho para decir.

 

 

-¿Cuánto condiciona ese marco a la campaña?

-Estoy convencido de que después de este tránsito difícil y doloroso para todos los argentinos vamos a crecer definitivamente, y vamos a superar ese problema de la Argentina de gastar por encima de sus ingresos, lo que te lleva a emitir y generar inflación, lo que te lleva a endeudarte y depender demasiado de lo que ocurra en el mundo. Desde lo local tenemos algo para decir, si uno se pone a pensar cuánto suelo productivo generamos en la ciudad de Rosario, cuántos parques industriales públicos creamos, a cuántos emprendedores acompañamos no solo en la generación genuina de trabajo sino en los dos años posteriores para que se sostengan como pyme, encontraremos un camino. Una tarea del municipio es generar buen clima de negocios, acortar los tiempos, darle herramientas al que quiere venir a invertir porque eso es laburo, pero también es ingreso genuino para la municipalidad. Nos tenemos que preparar para cuando el país crezca definitivamente, subirnos rápido a ese tren de la generación del empleo y el entramado productivo.