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Además de la salida de Alejandro Rodríguez de La Matanza, Amondarain y Amendolara dejarían sus cargos a los que accedieron desde el massismo. El bunker propio y un sello a mano.
Redacción 20/04/2019 18:40

Se acentúan los movimientos que dan cuenta de la decisión del ex ministro de Economía Roberto Lavagna de jugar la carrera presidencial. Además del búnker propio que se pondrá operativo la semana que viene en el tercer piso de un edificio ubicado sobre la calle Paraguay al 1100, el ex ministro de Economía ya cuenta con su junta promotora en la provincia de Buenos Aires, la cual está integrada por dirigentes de diversas extracciones. A partir de la conformación de esa mesa, algunos de sus integrantes decidieron dar un paso al costado en las funciones que venían desarrollando al momento, para abocarse de lleno al armado del lavagnismo bonaerense.

Un caso concreto es el de Alejandro “Topo” Rodríguez. El último ministro de Asuntos Agrarios bonaerense de la gestión Scioli cumplía desde diciembre de 2015 la función de jefe de Gabinete de La Matanza.

Teniendo en cuenta el alineamiento al ala kirchnerista de la dupla Magario-Espinoza, Rodríguez consensuó su salida en buenos términos: “Hablé con la Intendenta, le expliqué la situación, me entendió y me aceptó la renuncia. Verónica Magario y Fernando Espinoza me han honrado al permitirme ser parte de un equipo peronista, altamente calificado, con un enorme compromiso social y una excelente gestión”, sostuvo Rodríguez, quien mantiene una estrecha amistad con Lavagna desde hace años. En efecto, hace 12 años lo acompañó siendo uno de los coordinadores de su campaña presidencial: “Siempre le dije que si en el futuro él asumía un desafío similar yo lo volvería a acompañar”, argumentó el ex funcionario matancero.
 


Bajo este escenario, una decisión de similares características podría emanarse de dos miembros del incipiente armado bonaerense del lavagnismo que en la actualidad ocupan cargos a partir de su por entonces pertenencia a la escudería del Frente Renovador de Sergio Massa.

Uno de ellos es el ex legislador Juan José Amondarain. El dirigente platense integra al momento uno de los asientos reservados para la oposición en el Grupo Provincia que integra a todas las empresas del Banco Provincia. Por otro lado, la ex diputada y actual integrante del consejo consultivo de la Red de Parlamentarias Mentoras, Valeria Amendolara, también podría dejar su cargo en la Legislatura bonaerense para así jugar de lleno en el lavagnismo y correrse del armado del tigrense. Ex dirigente bruerista, Amendolara es una de las dirigentes que exhibe pretensiones en La Plata para la competencia local bajo el amparo de la estructura lavagnista.
 


Dentro de la junta promotora en la que se contendrá el armado del economista en la provincia madre de todas las batallas, también aparece el ex embajador ante la Organización de Estados Americanos (OEA), Rodolfo Gil, el diputado nacional y ex intendente de Bolívar Eduardo “Bali” Bucca –uno de los lazos con Marcelo Tinelli y con intendentes peronistas de la provincia- y el ex legislador Fernando Rozas, uno de los dirigentes con aspiraciones en la disputa bonaerense que recientemente fue designado como conductor de “Unión Federal”, integrado por Unión Celeste y Blanco y el Partido Federal.

Esto último es un dato a tener en cuenta. En medio de las especulaciones y las discusiones que se dan en la órbita de Alternativa Federal y cómo estas podrían repercutir en la materialización o no de un escenario de enfrentamientos internos en las PASO, contar con un sello propio que sirva como posible carta a recurrir para una candidatura presidencial de Lavagna, es un paraguas que el lavagnismo ya tiene a mano para no encontrarse desprovisto a la hora de posibles temporales cercanos al cierre de listas.