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Mautone se queda con el Central de Mar del Plata y Monte Hermoso. Tabanelli retiene el Trilenium y Pinamar, mientras que seguirá manejando las salas por las que se objetó la propuesta de Gravier.
Redacción 29/03/2019 17:57

En lo que representa el final de un proceso licitatorio que se extendió por más de un año, el gobierno de María Eugenia Vidal adjudicó el control y manejo de las máquinas tragamonedas en siete casinos de la provincia por 21 años. Tal como se dejaba entrever al conocerse la apertura de sobres de enero pasado, la Provincia dio luz verde a las propuestas en dos de los tres lotes de casinos en danza y objetó uno.

De acuerdo al decreto publicado este viernes en el Boletín Oficial, la mandataria bonaerense aprobó la oferta de Boldt (53% de las ganancias) para el primer lote (Pinamar y Trilenium), como así también la propuesta que para el tercer lote -integrado por el Central de Mar del Plata y Monte Hermoso- hizo Casino de Victoria S.A. Esta firma, propiedad de Daniel Mautone, socio del operador macrista Daniel Angelici en bingos bonaerenses, había ofertado quedarse con el 55,5% de lo recaudado en las tragamonedas de esas salas.
 


En tanto, rechazó “por no resultar conveniente al interés fiscal” la oferta realizada por la UTE (Unión Transitoria de Empresas) conformada por Entretenimientos Saltos del Moconá y el Bingo Oasis de Pilar para el manejo de las máquinas en las salas de Tandil, Miramar y el Hermitage de Mar del Plata.

Sucede que la UTE, integrada por el bingo propiedad de Alejandro Gravier y Ricardo Glazman, pretendía quedarse con un 71,6% de las ganancias, lo cual no se encuadraba a las pretensiones de la Provincia. De acuerdo a lo detallado a Letra P en su momento por diversas fuentes, un porcentaje de ganancia inferior a los 35 puntos para ese lote de casinos lejos estaba de ser lo deseado por el gobierno. Ante eso, se le requirió a la UTE mejorar la oferta, algo que hizo, rebajándola en dos puntos y medio: 69,1%. Pero no alcanzó para revertir la historia.

 

REPARTO DE GANANCIAS. Al momento, el Estado bonaerense se queda con un 50% de las ganancias por las máquinas tragamonedas pero se encarga del mantenimiento, los servicios, el pago de las horas Polad (Policía Adicional), entre otros aspectos que reducen su porción. Una vez que entren en vigencia los nuevos contratos, serán las empresas las que se tengan que hacer cargo de estas cuestiones.

 

“El porcentaje pretendido como contraprestación resulta ampliamente excesivo, en relación al objeto actual de la contratación y respecto del canon que actualmente percibe el proveedor existente en las salas de casinos, asimismo dicho porcentaje no representaba el óptimo contractual indispensable que requiere una contratación de tal magnitud, ni resulta acorde a la ecuación económico-financiera”, se remarcó en la evaluación final de la comisión de preadjudicación.

Ante esa decisión, la UTE en cuestión realizó una impugnación al advertir que la ecuación económico financiera se ve alterada “en virtud de ciertos hechos acaecidos como el incremento del tipo de cambio y la creación de nuevos impuestos que afectan la actividad”. Pero la impugnación fue considerada “inoportuna y carente de fundamentación suficiente para revertir el criterio adoptado”.



Con el rechazo de la oferta de Gravier y Glazman, las máquinas tragamonedas de los casinos de Tandil, Miramar y el Hermitage de Mar del Plata seguirán estando bajo el manejo y control de la empresa que lo viene haciendo a lo largo de todos estos años: Boldt. La firma comandada por Antonio Tabanelli había prorrogado su contrato con la administración vidalista en diciembre pasado, hasta tanto se celebren los nuevos acuerdos emanados de esta licitación.  

Como el segundo renglón de este proceso se declaró fracasado, los tres casinos en cuestión seguirán orbitados por Boldt bajo las condiciones del antiguo contrato.

Aunque no está detallado en el decreto publicado este viernes, voces cercanas al Instituto Provincial de Lotería y Casinos deslizaron a Letra P que se tiene previsto llamar nuevamente a licitación por este lote de casinos, aunque todavía no hay fecha. En tanto, cerca de la firma de Tabanelli ya habían deslizado a este medio que, de efectuarse un nuevo proceso licitatorio por ese lote, presentarán oferta, teniendo en cuenta que lo habían hecho en esta oportunidad pero su propuesta fue impugnada por sus contrincantes.

CONTROL MAYORITARIO. En enero de 2018, Vidal había anunciado esta licitación con bombos y platillos, poniendo un fuerte foco crítico en la manera en que las anteriores gestiones peronistas habían otorgado y renovado el control de las tragamonedas a Boldt, con adjudicaciones directas. Finalizado este proceso licitatorio a más de un año de su anuncio, lo cierto es que Boldt conserva su predominio, ya que Vidal le adjudicó por las próximas dos décadas la sala más rentable, el Trilenium, además de la de Pinamar. En tanto, hasta nuevo aviso o llamado a licitación, sigue manejando las salas de Tandil, Miramar y el Hermitage de Mar del Plata que integraron el lote donde fue rechazada la oferta de Gravier-Glazman.