X

El enfermero secreto

El ex vicejefe de Gabinete lleva seis meses afuera del Gobierno, pero solo perdió el cargo, no las mañas. Se reúne con diputados y funcionarios en secreto. Escucha heridos y reporta a Peña.
Por 22/03/2019 10:55

Al ex vicejefe de Gabinete Mario Quintana le habían prometido un gesto de reparación ante la “baja deshonrosa” que tuvo que afrontar en septiembre pasado, cuando el ministro coordinador, Marcos Peña, tuvo que resignarlo para soltar lastre y salir a flote de la crisis económica que redujo el elenco de ministros a la mitad. El ex CEO de Farmacity ya cumplió seis meses afuera de la Casa Rosada y las posibilidades de regresar con un cargo de “primera línea” se desvanecen al calor de la inquina que todavía le dedica el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne. Dicen que todavía no le perdona “haber operado en su contra” en los momentos más álgidos de la crisis económica, en medio de las primeras negociaciones con el FMI.

Para evitar nuevos roces con sus viejos colegas de gabinete, Quintana ya no pulula por Balcarce 50 y tampoco entra y sale del Palacio de Hacienda. Pero en el PRO aseguran que lo único que perdió fueron las “jinetas”, porque nunca fue despojado del poder que le otorgó el presidente Mauricio Macri y Peña, para quien reporta cotidianamente, pero a unas diez cuadras de Plaza de Mayo “para no mezclar las cosas”.

Tranquilo, rozagante y con poco efectivo, Quintana se pasea por los alrededores del Congreso y disfruta en silencio de pasar inadvertido, salvo para quienes lo esperan en un bar o en el lobby de un hotel. Lo aguardan para darle mensajes e inquietudes que luego deberá llevarle al jefe de Gabinete, con la finalidad de, a su vez, devolver una respuesta.

 

 

Como si fuera un ministro paralelo, Quintana atiende a diputados, funcionarios y empresarios en nombre del ministro coordinador y, por ende, del Presidente. Según pudo reconstruir Letra P, se encarga de escuchar las preocupaciones y planteos de los escuderos de Peña en distintas áreas del Estado con el fin de contenerlos, escucharlos y también transmitirles sus lecturas políticas, que reflejan la intimidad del razonamiento político del Gobierno en tiempos de crisis.

LAS CONFESIONES DE MARIO. “Habrá perdido el cargo, pero no la frontalidad brutal. Dice que no podría estar mejor en este momento, pero también cuenta que en la Casa Rosada están preocupados por las elecciones. A mi me dijo que, si no hacen algo para revertir la situación, no van a superar el 30%”, contó uno de los interlocutores macristas que le pidió una reunión para hacerle llegar un mensaje a Peña.

“La energía del miedo, que te sirve para ganar elecciones, no te sirve para gobernar", se le escuchó lamentar al retailer en una reunión con un grupo de diputados nacionales, a quienes les confesó, para sorpresa de sus interlocutores, la preocupación que tiene Peña sobre la performance electoral en las encuestas de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, pero también sobre la candidatura que pueda tener el ex ministro de Economía y actual diputado nacional Axel Kicillof. En ambos casos, el foco de la atención es la provincia de Buenos Aires, que gobierna María Eugenia Vidal.

 

Quintana junto al embajador en Chile, José Octavio Bordón, en la embajada de los Estados Unidos.

 

"El riesgo país puede generar una cuestión negativa y que haya miedo de invertir en Argentina, pero también un circulo virtuoso y una salida para la gobernabilidad”, les espetó con la misma seguridad que mostraba en el primer piso del ala sur de la Casa Rosada.

“Hay que gobernar distinto. El Estado es como manejar un club de fútbol o una empresa", le dijo, autocrítico, a otro funcionario que trabajaba bajo sus órdenes, pero que no perdió el cargo.

 

 

 

Según confesó a este medio uno de sus interlocutores de café, Quintana está convencido de que el Gobierno tiene un desafío histórico para pelear por la reelección de Macri. “Dice que hay que lograr que la gente nos crea a nosotros, que tenemos la capacidad moral para lograrlo. Pero, al mismo tiempo, dice que hay socios muy importantes de Cambiemos que están enojados porque los jueces se metan en política y detengan a troche y moche con preventivas”, contó, apesadumbrado, otro escudero del PRO, que le pidió auxilio para su situación provincial e interpretó el malestar de los socios de Cambiemos, por la jefa de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, que habla a menudo con Quintana. "Lilita" lo considera imprescindible y durante el verano le reclamó a Macri su regreso al Ejecutivo.

“Voy a hablar con Marcos, pero lo preocupante es que me digas que perdimos. No perdimos, sólo ganaron los malos por ahora, pero les vamos a dar batalla”, le prometió el empresario antes de pagar el café y salir raudo para otra reunión donde lo esperaban con “mensajes” para Peña.