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La corte de Mauricio: quiénes integran el gabinete chico del Presidente

Macri está encerrado en un excluyente entorno que genera suspicacias en la Casa Rosada. Peña, el amo de llaves. Los dueños del microclima, los malheridos y la pelea por Quintana.
Por 12/03/2019 19:57

Las abultadas e intermitentes vacaciones que tuvo este verano el presidente Mauricio Macri no rindieron sus frutos. La caracterización pertenece a los testimonios aportados por distintos inquilinos de la Casa Rosada que se animaron a reflejar cómo perciben al líder del PRO en la agenda diaria del poder. Son los mismos que este lunes se sorprendieron ante la inesperada aparición del mandatario en el encuentro del PRO en Parque Norte, donde se mostró por primera vez ante sus seguidores después de un año de distancia, el mismo tiempo que lleva el tramo más espinoso de la crisis económica. La sorpresa de los dirigentes que lo escucharon desde la conducción del partido amarillo es directamente proporcional a la sensación que tienen sobre el encerramiento que padece dentro de Balcarce 50, precisamente todo lo contrario a las advertencias del consultor ecuatoriano, Jaime Durán Barba, que les recomienda a sus clientes no quedar preso del microclima que provoca el ejercicio del poder. 

Después de cerrar el G-20 y romper en llantos en el palco del Teatro Colón, transitó diciembre casi sin sobresaltos. Antes de fin de año se trasladó a la localidad patagónica de Villa La Angostura para intercalar el descanso con reuniones políticas y visitas a las provincias del sur. Cuando regresó sumó otras dos escapadas: una a Chapadmalal, para festejar su cumpleaños, y otra reciente para descansar luego del último discurso de su mandato para inaugurar el 137 período de sesiones ordinarias del Congreso.

“Quizás siempre fue así, pero desde que terminó el año pasado y dio una vuelta de página a los meses más duros de su gobierno está cada vez más encerrado en su entorno y lo reivindica”, lamenta con sorpresa un alto funcionario de Balcarce 50. Ese excluyente microclima político es respirado por Macri, junto al jefe de Gabinete, Marcos Peña, y al secretario General de la Presidencia, Fernando de Andreis, con una presencia cada vez mayor del ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne. El ex panelista del programa Odisea Argentina es uno de los pocos miembros del entorno blindado que no ocupa despachos en el primer piso.

A ellos se suma el propio Durán Barba. El ecuatoriano es el cerebro definitivo de la estrategia política y comunicacional de la campaña por la reelección.

 

Peña y el secretario de Asuntos Estratégicos, Fulvio Pompeo, virtual canciller y ministro de Defensa en las sombras.

 

El elenco que comparte la cotidianidad presidencial se completa con algunos secretarios de Peña, como el titular del área de Asuntos Estratégicos, Fulvio Pompeo, que sumó influencia luego del G-20 y hoy digita a la distancia el rumbo de la Cancillería, en manos de Jorge Faurie; pero también de Defensa, que Oscar Aguad maneja en los papeles. Desde hace tres semanas tiene como viceministra a Paola Iris Di Chiaro, histórica asesora de Pompeo que llegó al cargo para reemplazar al radical Horacio Chighizola, a quien le pidieron el cargo sin explicaciones.

La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, también tiene un salvoconducto para atravesar el cerco blindado que preserva a Macri de “todos los demás”. “La llama siempre, la sigue felicitando por los operativos que anuncia, le pide informes y ahora trata de no exponerla por fuera de los actos de gestión. No sólo porque podría ser una candidata a vice, sino porque hay que ver qué pasa con el escándalo (del falso abogado Marcelo) D’Alessio”, detenido por la justicia federal acusado de extorsionar a un empresario agropecuario para sacarlo de la causa de los cuadernos que instruye el fiscal Carlos Stornelli, otro conocido muy cercano a Macri, de quien el Presidente preferiría no escuchar ni su nombre.

CORTES DE ROSTRO. Una de las últimas inflexiones del encerramiento que le adjudican a Macri sucedió luego de la visita oficial a India y Vietnam. Antes de subirse al avión, en el Gobierno descontaban una reunión del Presidente con el titular de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, para definir su futuro. El ex ministro de Asuntos Agrarios de Daniel Scioli anticipó el año pasado que no buscará renovar su banca y en la gira iba a intentar adelantar su partida para ser designado como embajador en España. Algunos funcionarios sostienen que la reunión no se concretó y otros aseguran que se hizo, pero con un resultado tan malo como incomunicable, que dejó un solo saldo inequívoco: Monzó se va el 10 de diciembre y su partida cierra el ciclo del “ala política” del Gobierno. La resignación del diputado afecta a sus aliados, como el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, pero también a otros legisladores tuvieron un peso determinante, como Nicolás Massot, que también prepara su salida. La pérdida de poder del "ala política" proyecta el poder de un núcleo duro, no sólo por la fidelidad a Macri, sino por sus posiciones ortodoxas. 

 

Bullrich es una de las pocas con acceso cotidiano al Presidente sin despacho en Balcarce 50. 

 

El acceso de esas figuras al entorno presidencial siempre dependió de Peña, como guardián eterno de los últimos diez metros de llegada a Macri. Ahora las reuniones son mucho más escasas que antes, un distanciamiento que también roza a la gobernadora María Eugenia Vidal, con quien el Presidente mantuvo una silenciosa polémica por el desdoblamiento de las elecciones provinciales de las nacionales. Tras una reunión privada con Peña, la mandataria enterró la posibilidad que había entusiasmado a intendentes, concejales, ministros y diputados. Vidal había dicho que comunicaría su decisión en abril o mayo, luego de hablarlo con el Presidente, que en enero le mandó a Peña a pedirle que cancelara esa alternativa. Lo hizo un día después y, desde entonces, todos los defensores del desdoblamiento quedaron pedaleando en el aire de sus expectativas, sin ninguna explicación política de la gobernadora.

El round bonaerense alejó a Vidal del intercambio cotidiano con el Presidente y congeló el trato distante que mantiene con Peña, aunque el ministro coordinador quedó fortalecido en materia electoral, como jefe de campaña, y como última palabra en los designios bonaerenses, con un ala política menguada y más alejada de la toma de decisiones.

 

La relación con Vidal se enfrió luego del tironeo por el desdoblamiento de las elecciones. Larreta sigue expectante. 

 

LA PELEA POR MARIO. “Si antes defendía a esos funcionarios, ahora dice que nunca los dejaría de lado, y acusa a todos los que pidieron la cabeza de Peña en septiembre de haberle sacado a (el entonces secretario de Coordinación Interministerial de la jefatura de Gabinete) Mario Quintana”, confesó otro escudero del PRO que tiene oficinas en la Casa de Gobierno. Según la fuente, “resignó a Quintana porque no le quedó otra, pero logró salvar a (Gustavo) Lopetegui”, el actual secretario de Energía que en septiembre dejó el cargo de vicejefe de Gabinete, pero no corrió la suerte del ex CEO de Farmacity, sino que pasó a ser asesor, casi con el mismo poder que detentó antes de la reducción del gabinete a la mitad.

El futuro de Quintana es un tema que divide a los dueños del microclima presidencial. Algunos aseguran que Macri prepara un regreso al Gobierno, sin gloria, como una forma de reparar al malherido operador que fue impulsado en esa cercanía por el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, otro integrante vitalicio de la mesa chica de decisiones que utilizó Macri desde que llegó al poder, pero que mantiene virtualmente congelada desde los escarceos internos por el desdoblamiento. “Horacio se mueve de otro modo, mira al 2023 para jugar y, como siempre lo hizo, cuando negocia con Marcos, le habla como si tuviera una pistola debajo de la mesa”, bromeó un conocedor de esa histórica disputa palaciega.

 

Dujovne es el principal freno al regreso de Quintana al Ejecutivo. 

 

EL LÁTIGO DE NICO. Sin embargo, existe un funcionario del entorno preferido del Presidente que ya puso el grito en el cielo ante el intento de reponer a Quintana. Se trata de Dujovne, que todavía acusa al ex funcionario de haberlo desautorizado en medio de la crisis y haber trabajado en su contra durante la negociación del endeudamiento con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

“Esa relación no pasa por un buen momento”, se limitó a contestar una fuente del Palacio de Hacienda, regido por Dujovne con mano de hierro a pedido de Peña, especialmente en la “soga corta” que le dispensa a dos funcionarios que tiene bajo su control: el secretario de Agroindustria, Luis Miguel Etchevehere, y el ministro de Producción y Trabajo, Dante Sica, que ya no exhibe el entusiasmo que tuvo cuando fue designado en septiembre.

“Etchevehere sabe que si se lleva mal con Nico está afuera, aunque Peña ya no se lo quiere cargar como antes”, contó un funcionario con despacho en el edificio inglés que tiene la repartición sobre Paseo Colón. La suerte de Sica es distinta. “Cayó en la cuenta que fue llamado para atajar penales, que casi no tiene poder y que tiene que reportar a Nico, como si fuera la secretaría de un ministerio de Economía”, retrató un hombre del PRO para confirmar que los tironeos entre Dujovne y Sica son cada vez peores, con un presidente que arbitra mediante Peña, pero que “ya no recibe a nadie que pretenda llevarle quejas”.

La corte de Mauricio: quiénes integran el gabinete chico del Presidente

Macri está encerrado en un excluyente entorno que genera suspicacias en la Casa Rosada. Peña, el amo de llaves. Los dueños del microclima, los malheridos y la pelea por Quintana. 

Las abultadas e intermitentes vacaciones que tuvo este verano el presidente Mauricio Macri no rindieron sus frutos. La caracterización pertenece a los testimonios aportados por distintos inquilinos de la Casa Rosada que se animaron a reflejar cómo perciben al líder del PRO en la agenda diaria del poder. Son los mismos que este lunes se sorprendieron ante la inesperada aparición del mandatario en el encuentro del PRO en Parque Norte, donde se mostró por primera vez ante sus seguidores después de un año de distancia, el mismo tiempo que lleva el tramo más espinoso de la crisis económica. La sorpresa de los dirigentes que lo escucharon desde la conducción del partido amarillo es directamente proporcional a la sensación que tienen sobre el encerramiento que padece dentro de Balcarce 50, precisamente todo lo contrario a las advertencias del consultor ecuatoriano, Jaime Durán Barba, que les recomienda a sus clientes no quedar preso del microclima que provoca el ejercicio del poder. 

Después de cerrar el G-20 y romper en llantos en el palco del Teatro Colón, transitó diciembre casi sin sobresaltos. Antes de fin de año se trasladó a la localidad patagónica de Villa La Angostura para intercalar el descanso con reuniones políticas y visitas a las provincias del sur. Cuando regresó sumó otras dos escapadas: una a Chapadmalal, para festejar su cumpleaños, y otra reciente para descansar luego del último discurso de su mandato para inaugurar el 137 período de sesiones ordinarias del Congreso.

“Quizás siempre fue así, pero desde que terminó el año pasado y dio una vuelta de página a los meses más duros de su gobierno está cada vez más encerrado en su entorno y lo reivindica”, lamenta con sorpresa un alto funcionario de Balcarce 50. Ese excluyente microclima político es respirado por Macri, junto al jefe de Gabinete, Marcos Peña, y al secretario General de la Presidencia, Fernando de Andreis, con una presencia cada vez mayor del ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne. El ex panelista del programa Odisea Argentina es uno de los pocos miembros del entorno blindado que no ocupa despachos en el primer piso.

A ellos se suma el propio Durán Barba. El ecuatoriano es el cerebro definitivo de la estrategia política y comunicacional de la campaña por la reelección.

 

Peña y el secretario de Asuntos Estratégicos, Fulvio Pompeo, virtual canciller y ministro de Defensa en las sombras.

 

El elenco que comparte la cotidianidad presidencial se completa con algunos secretarios de Peña, como el titular del área de Asuntos Estratégicos, Fulvio Pompeo, que sumó influencia luego del G-20 y hoy digita a la distancia el rumbo de la Cancillería, en manos de Jorge Faurie; pero también de Defensa, que Oscar Aguad maneja en los papeles. Desde hace tres semanas tiene como viceministra a Paola Iris Di Chiaro, histórica asesora de Pompeo que llegó al cargo para reemplazar al radical Horacio Chighizola, a quien le pidieron el cargo sin explicaciones.

La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, también tiene un salvoconducto para atravesar el cerco blindado que preserva a Macri de “todos los demás”. “La llama siempre, la sigue felicitando por los operativos que anuncia, le pide informes y ahora trata de no exponerla por fuera de los actos de gestión. No sólo porque podría ser una candidata a vice, sino porque hay que ver qué pasa con el escándalo (del falso abogado Marcelo) D’Alessio”, detenido por la justicia federal acusado de extorsionar a un empresario agropecuario para sacarlo de la causa de los cuadernos que instruye el fiscal Carlos Stornelli, otro conocido muy cercano a Macri, de quien el Presidente preferiría no escuchar ni su nombre.

CORTES DE ROSTRO. Una de las últimas inflexiones del encerramiento que le adjudican a Macri sucedió luego de la visita oficial a India y Vietnam. Antes de subirse al avión, en el Gobierno descontaban una reunión del Presidente con el titular de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, para definir su futuro. El ex ministro de Asuntos Agrarios de Daniel Scioli anticipó el año pasado que no buscará renovar su banca y en la gira iba a intentar adelantar su partida para ser designado como embajador en España. Algunos funcionarios sostienen que la reunión no se concretó y otros aseguran que se hizo, pero con un resultado tan malo como incomunicable, que dejó un solo saldo inequívoco: Monzó se va el 10 de diciembre y su partida cierra el ciclo del “ala política” del Gobierno. La resignación del diputado afecta a sus aliados, como el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, pero también a otros legisladores tuvieron un peso determinante, como Nicolás Massot, que también prepara su salida. La pérdida de poder del "ala política" proyecta el poder de un núcleo duro, no sólo por la fidelidad a Macri, sino por sus posiciones ortodoxas. 

 

Bullrich es una de las pocas con acceso cotidiano al Presidente sin despacho en Balcarce 50. 

 

El acceso de esas figuras al entorno presidencial siempre dependió de Peña, como guardián eterno de los últimos diez metros de llegada a Macri. Ahora las reuniones son mucho más escasas que antes, un distanciamiento que también roza a la gobernadora María Eugenia Vidal, con quien el Presidente mantuvo una silenciosa polémica por el desdoblamiento de las elecciones provinciales de las nacionales. Tras una reunión privada con Peña, la mandataria enterró la posibilidad que había entusiasmado a intendentes, concejales, ministros y diputados. Vidal había dicho que comunicaría su decisión en abril o mayo, luego de hablarlo con el Presidente, que en enero le mandó a Peña a pedirle que cancelara esa alternativa. Lo hizo un día después y, desde entonces, todos los defensores del desdoblamiento quedaron pedaleando en el aire de sus expectativas, sin ninguna explicación política de la gobernadora.

El round bonaerense alejó a Vidal del intercambio cotidiano con el Presidente y congeló el trato distante que mantiene con Peña, aunque el ministro coordinador quedó fortalecido en materia electoral, como jefe de campaña, y como última palabra en los designios bonaerenses, con un ala política menguada y más alejada de la toma de decisiones.

 

La relación con Vidal se enfrió luego del tironeo por el desdoblamiento de las elecciones. Larreta sigue expectante. 

 

LA PELEA POR MARIO. “Si antes defendía a esos funcionarios, ahora dice que nunca los dejaría de lado, y acusa a todos los que pidieron la cabeza de Peña en septiembre de haberle sacado a (el entonces secretario de Coordinación Interministerial de la jefatura de Gabinete) Mario Quintana”, confesó otro escudero del PRO que tiene oficinas en la Casa de Gobierno. Según la fuente, “resignó a Quintana porque no le quedó otra, pero logró salvar a (Gustavo) Lopetegui”, el actual secretario de Energía que en septiembre dejó el cargo de vicejefe de Gabinete, pero no corrió la suerte del ex CEO de Farmacity, sino que pasó a ser asesor, casi con el mismo poder que detentó antes de la reducción del gabinete a la mitad.

El futuro de Quintana es un tema que divide a los dueños del microclima presidencial. Algunos aseguran que Macri prepara un regreso al Gobierno, sin gloria, como una forma de reparar al malherido operador que fue impulsado en esa cercanía por el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, otro integrante vitalicio de la mesa chica de decisiones que utilizó Macri desde que llegó al poder, pero que mantiene virtualmente congelada desde los escarceos internos por el desdoblamiento. “Horacio se mueve de otro modo, mira al 2023 para jugar y, como siempre lo hizo, cuando negocia con Marcos, le habla como si tuviera una pistola debajo de la mesa”, bromeó un conocedor de esa histórica disputa palaciega.

 

Dujovne es el principal freno al regreso de Quintana al Ejecutivo. 

 

EL LÁTIGO DE NICO. Sin embargo, existe un funcionario del entorno preferido del Presidente que ya puso el grito en el cielo ante el intento de reponer a Quintana. Se trata de Dujovne, que todavía acusa al ex funcionario de haberlo desautorizado en medio de la crisis y haber trabajado en su contra durante la negociación del endeudamiento con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

“Esa relación no pasa por un buen momento”, se limitó a contestar una fuente del Palacio de Hacienda, regido por Dujovne con mano de hierro a pedido de Peña, especialmente en la “soga corta” que le dispensa a dos funcionarios que tiene bajo su control: el secretario de Agroindustria, Luis Miguel Etchevehere, y el ministro de Producción y Trabajo, Dante Sica, que ya no exhibe el entusiasmo que tuvo cuando fue designado en septiembre.

“Etchevehere sabe que si se lleva mal con Nico está afuera, aunque Peña ya no se lo quiere cargar como antes”, contó un funcionario con despacho en el edificio inglés que tiene la repartición sobre Paseo Colón. La suerte de Sica es distinta. “Cayó en la cuenta que fue llamado para atajar penales, que casi no tiene poder y que tiene que reportar a Nico, como si fuera la secretaría de un ministerio de Economía”, retrató un hombre del PRO para confirmar que los tironeos entre Dujovne y Sica son cada vez peores, con un presidente que arbitra mediante Peña, pero que “ya no recibe a nadie que pretenda llevarle quejas”.