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El plan de retiro involuntario de Monzó & Cía.

Marginado, el presidente de la Cámara de Diputados quiere dejar su lugar a mitad de año para ir a la embajada de España. Los lugares que pedirá en las listas para su gente y el operativo dispersión.
Por 20/02/2019 21:09

El viaje de regreso a la Argentina desde Vietnam será el momento en el que Emilio Monzó buscará su oportunidad para hablar con Mauricio Macri y consensuar con él su salida anticipada de la Cámara de Diputados. Marginado de la mesa de decisiones de Cambiemos y del armado electoral, el bonaerense quiere dejar el cuerpo a mitad de año, cinco meses antes de que venza su mandato, para instalarse en España junto a su familia, pero buscará acordar con el Presidente los detalles de su retiro y el futuro de sus laderos políticos.

Los tiempos de Monzó se aceleraron. A fines de 2018, había dado certezas a sus interlocutores en la Cámara de que se quedaría hasta diciembre de 2019. Pero en los últimos días decidió adelantar su salida.

La decisión de Monzó de dejar su lugar de manera anticipada sacudió en los últimos días a los jefes de bloque de la Cámara, que estaban al tanto de su deseo de dejar el cuerpo pero descontaban que lo haría recién a fines de 2019, tal como había trascendido el año pasado. Incómodo en el oficialismo, donde perdió la batalla política contra el ala que conduce Marcos Peña, el bonaerense ya había resuelto dar un paso al costado y pedirle al Presidente su pase a España como embajador.

Macri ya estaba el tanto de la situación. El presidente de la Cámara de Diputados se lo dijo en privado y luego lo dejó trascender en los pasillos del Congreso. La situación se hizo tan pública que hasta fue tema de discurso en la sesión preparatoria de diciembre, en la que los presidentes de todos los bloques lo ratificaron como titular del cuerpo. “Nos vamos juntos, Graciela”, le dijo Monzó a Camaño en las palabras que dio ante la Cámara, emocionado, luego de recibir un rosario de elogios por parte de los referentes de la oposición. Ese día, Monzó hizo un elogio público de la rosca política, en lo que se interpretó como un tiro por elevación a la Casa Rosada y también una carta de despedida.

Los tiempos se aceleraron. A fines de 2018, Monzó había dado certezas a sus interlocutores en la Cámara de que se quedaría hasta diciembre de 2019. Pero en los últimos días decidió adelantar su salida. La resolución tomó desprevenidos a los presidentes de todos los bloques opositores, que no imaginan qué otro diputado del oficialismo podría ocupar su lugar. “No hay nadie que reúna las condiciones de Emilio”, coincidieron ante Letra P referentes de diferentes bancadas, que dijeron haber sido sorprendidos por la noticia.  

 

 

Aun así, Monzó le llevará opciones a Macri. En su planteo, el presidente de la Cámara le ofrecerá al jefe de Estado quedarse en su puesto hasta mitad de año para ayudarlo a sortear los primeros meses en el Congreso - que se avizoran difíciles en pleno año electoral- y le pedirá que lo releve de sus obligaciones en julio, para que sus tres hijas en edad escolar puedan iniciar sus estudios en España cuando comience el ciclo lectivo en Madrid, entre agosto y septiembre.

Para entonces, el Congreso habrá entrado en el receso invernal y en una parálisis absoluta, considerando que el 22 de junio cierran las listas a nivel nacional y comienza la campaña presidencial. Monzó siente que, en esa época, marginado de la posibilidad de incidir en la campaña electoral -dominada por la estrategia de Peña y Jaime Durán Barba-, no tendrá nada que hacer en el Gobierno.

Su propuesta de ampliar la base de Cambiemos hacia el peronismo fue rechazada por la Casa Rosada, que eligió la estrategia de polarización con Cristina Fernández de Kirchner. El presidente de la Cámara de Diputados cree que eso anula por completo a las opciones peronistas que tributaron a la gobernabilidad en estos tres años - con quienes mantiene un vínculo más estrecho -, como Sergio Massa y los dirigentes de Alternativa Federal. Eso complicará el panorama político del Gobierno en un eventual segundo mandato de Macri, en el que, entiende, las posibilidades de lograr acuerdos se reducirán aún más. Será a todo o nada. Una estrategia política de confrontación y “trinchera” que no avala. En ese contexto, lo más “natural”, dice a sus interlocutores, es liberar el casillero que ocupa la línea de sucesión presidencial.  

 

 

En su lugar, Monzó le propondrá a Macri nombrar un presidente de transición que pueda conducir la Cámara hasta el recambio de diciembre, cuando el mapa quedará reconfigurado una vez que se defina la elección presidencial. “Será el que pase el filtro de la oposición”, dicen en el oficialismo. Los nombres de los posibles candidatos capaces de superar esa prueba no son muchos. El santafesino Luciano Laspina no sería resistido. Si bien tiene un perfil más técnico que político, mantiene buenas relaciones con sus pares de distintos bloques. Y su tarea no se extendería por más de cinco meses, en los que el Congreso casi no funcionará. El porteño Álvaro González también tiene chances.

Los candidatos a sucederlo en la transición que pueden pasar el filtro de la oposición no son muchos. Luciano Laspina no sería resistido y Álvaro González también tiene chances. 

La decisión final la tendrá el Presidente, en caso de que avale la salida anticipada de Monzó. El titular de la Cámara de Diputados aprovechará el momento para hacer gestiones por su gente de confianza, que quedará dispersa en diferentes lugares, pero con el plan de reagruparse y seguir trabajando en conjunto en el futuro.

En su diálogo con Macri, Monzó pedirá por lugares en las listas para los diputados bonaerenses Silvia Lospennato y Sergio Buil y el cordobés Javier Pretto, quienes ya avisaron que pretenden renovar su banca. Además, procurará que el secretario de Interior y hombre de su círculo íntimo, Sebastián García de Luca, desembarque en el Congreso en la lista bonaerense.

En tanto, el jefe de la bancada del PRO, Nicolás Massot, seguirá el camino de Monzó. También en desacuerdo con la estrategia política de la Rosada, ya les avisó al Presidente y al jefe de Gabinete que prefiere dar un paso al costado. Buscará conseguir un lugar en alguna dependencia del Ejecutivo en la que pueda desarrollar un área de gestión administrativa, sin demasiada exposición política. Aún resta saber cuál será el destino del ministro Rogelio Frigerio, también integrante del ala política del Gobierno de la que forma parte Monzó, cuyo destino, estiman en el oficialismo, podría estar en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).