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Respiro para Macri

Respiro para Macri

10/03/2019 21:43

 

La elección para gobernador de Neuquén fue muy similar a la de hace cuatro año: el ganador Omar Gutiérrez obtuvo casi lo mismo; Ramón Ríoseco bajó unos cuatro puntos y Horacio Quiroga perdió tres, aunque en su momento la UCR y el PRO fueron divididos.

Claramente los pronósticos agoreros de los últimos días para el Movimiento Popular Neuquino no se cumplieron, al mismo tiempo que la novedad fue la inserción del ex gobernador Jorge Sobisch, que no le quitó votos a su partido de origen, sino tal vez a Cambiemos.

Más allá de eso, el gobierno nacional respira porque ganó un semi aliado y eso quita presión sobre si 1) se venía una ola kirchnerista y 2) se generaba una amenaza sobre las inversiones en el yacimiento de Vaca Muerta. El mal desempeño del alcalde capitalino Quiroga no es un dato político relevante, ya que hace mucho se lo daba por poco competitivo.

 

 

Este resultado implica varias cosas: 1) que la provincia tiene una estructura electoral poco móvil, 2) que el boom del shale crea un atmósfera económica bien distinta al resto del país, 3) que “la grieta” kirchnerismo – antikirchnerismo no se instala fácilmente en elecciones locales, 4) que un eventual apoyo de Cristina no significa votos efectivos y 5) que si algún resultado electoral amenaza el clima de inversiones beneficiosas los votantes no le dan lugar.

Al haber ganado nuevamente el partido provincial lejos está de poder sacarse conclusiones nacionales desde una provincia chica y particular. Los que querían ver en esto un termómetro nacional se quedan con las ganas. 

Al respecto, se deberá ser muy cuidadoso con leer resultados electorales adversos al Gobierno en varias elecciones adelantadas como una tendencia nacional. Ya sucedió hace 20 años, cuando el peronismo logró una serie de victorias previas a la presidencial, pero que no modificaron la ventaja a favor de la Alianza. Claro que esta oportunidad es distinta porque el escenario nacional es por ahora de paridad.

Respiro para Macri

Analista político. Titular de Carlos Fara & Asociados

 

La elección para gobernador de Neuquén fue muy similar a la de hace cuatro año: el ganador Omar Gutiérrez obtuvo casi lo mismo; Ramón Ríoseco bajó unos cuatro puntos y Horacio Quiroga perdió tres, aunque en su momento la UCR y el PRO fueron divididos.

Claramente los pronósticos agoreros de los últimos días para el Movimiento Popular Neuquino no se cumplieron, al mismo tiempo que la novedad fue la inserción del ex gobernador Jorge Sobisch, que no le quitó votos a su partido de origen, sino tal vez a Cambiemos.

Más allá de eso, el gobierno nacional respira porque ganó un semi aliado y eso quita presión sobre si 1) se venía una ola kirchnerista y 2) se generaba una amenaza sobre las inversiones en el yacimiento de Vaca Muerta. El mal desempeño del alcalde capitalino Quiroga no es un dato político relevante, ya que hace mucho se lo daba por poco competitivo.

 

 

Este resultado implica varias cosas: 1) que la provincia tiene una estructura electoral poco móvil, 2) que el boom del shale crea un atmósfera económica bien distinta al resto del país, 3) que “la grieta” kirchnerismo – antikirchnerismo no se instala fácilmente en elecciones locales, 4) que un eventual apoyo de Cristina no significa votos efectivos y 5) que si algún resultado electoral amenaza el clima de inversiones beneficiosas los votantes no le dan lugar.

Al haber ganado nuevamente el partido provincial lejos está de poder sacarse conclusiones nacionales desde una provincia chica y particular. Los que querían ver en esto un termómetro nacional se quedan con las ganas. 

Al respecto, se deberá ser muy cuidadoso con leer resultados electorales adversos al Gobierno en varias elecciones adelantadas como una tendencia nacional. Ya sucedió hace 20 años, cuando el peronismo logró una serie de victorias previas a la presidencial, pero que no modificaron la ventaja a favor de la Alianza. Claro que esta oportunidad es distinta porque el escenario nacional es por ahora de paridad.