28|1|2021

Bloqueado por el acuerdo del PJ en Entre Ríos, Frigerio baraja dos destinos

15 de febrero de 2019

15 de febrero de 2019

El ministro del Interior se imagina en el mismo cargo en un hipotético "quinto año" de Macri en la Rosada, pero no todo ese mandato. Otra vía posible estaría en Washington. Pronósticos reservados.

La unidad del peronismo en Entre Ríos, firmada este miércoles sobre el cierre de la inscripción de alianzas, marcó dos inflexiones para el Gobierno. Por un lado, Cambiemos no podrá aprovechar la disputa del PJ en esa provincia y deberá ordenar a sus tres contendientes radicales ante un escenario de polarización. Por el otro, clausuró la posible precandidatura a gobernador del ministro del Interior, Rogelio Frigerio, que era promovido por un sector del PRO para pelearle la provincia al actual mandatario, Gustavo Bordet, que buscará la reelección bajo el signo del panperonismo, luego de un acuerdo con el kirchnerismo.

 

“Salvo que se lo pida expresamente el Presidente, la posibilidad de que compita en Entre Ríos es virtualmente nula”, explicó a Letra P un funcionario cercano al titular de la cartera política, que tiene domicilio en la localidad ribereña de Villa Paranacito.

 

Frigerio ha sido protagonista de distintas especulaciones sobre su futuro político a partir del año próximo. Pero el desenlace de la trama entrerriana foralece dos opciones: una candidatura para presidir el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que es conducido desde 2005 por el colombiano Luis Alberto Moreno, o continuar al frente del ministerio político en 2020 para acompañar un eventual segundo mandato de gobierno macrista.

 

La oficina washingtoniana de la presidencia del BID podría quedar vacante el año próximo por la dimisión de su actual titular. En ese caso, Frigerio se vería tironeado nuevamente por esa posibilidad, algo que pondría en duda su continuidad en el Poder Ejecutivo.

 

 

 

PARAGOLPES DEL DÍA DESPUÉS. “Si hay segundo mandato, el quinto año será determinante por la complejidad que encerrará la convivencia con la oposición en el Congreso, pero también con los gobernadores”, advierte un funcionario de Balcarce 50 que asegura la continuidad de Frigerio en el cargo. Para los cálculos políticos de una administración signada por la crisis económica y una recesión con pronóstico reservado, la hipótesis del “quinto año” de Macri en el poder transcurre entre el microclima del entorno presidencial, los pronósticos esperanzadores que le prodigan sus funcionarios más cercanos y el contraste que arrojan las proyecciones electorales declinantes.

 

El escenario de trece elecciones provinciales desdobladas antes de las nacionales de octubre aporta un anticipo de lo que vendrá. Antes de las PASO de agosto, la mitad de las provincias argentinas habrá definido a su gobernador y la tendencia preanuncia una serie de victorias peronistas por encima de los aspirantes de Cambiemos. El próximo ocupante del sillón de Rivadavia recién se conocerá entre octubre y noviembre, pero en Cambiemos ya sabrán a partir de junio con cuántos mandatarios opositores deberá convivir el próximo jefe de Estado. Será un paso previo para otra foto política que preocupa al Gobierno y ahoga la hipótesis del “quinto año”.

 

 

 

REALISTAS VS OPTIMISTAS.  “Con los números que estamos manejando, si ganamos las presidenciales vamos a tener bloques opositores más grandes en el Congreso. Eso implicará una muñeca política mucho más aguda para convivir con ellos”, pronostica un destacado operador del oficialismo. Dice que prefiere "hablar sobre realidades concretas” antes que “vender humo sobre una victoria en primera vuelta, que sólo sostienen algunos amigos del Presidente”, se escuda el funcionario consultado, en referencia a una versión que tuvo como protagonista a José Torello, jefe de asesores de la Presidencia, que repartió su visión durante un encuentro con magnates durante sus vacaciones en Punta del Este.

 

Muy lejos del optimismo de Torello, que le adjudican directamente al jefe de Gabinete, Marcos Peña, en otras latitudes de la Casa Rosada prefieren hablar de “un panorama más realista” que tendrá tendencias más concretas cuando se sepa si la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner se presentará en las próximas elecciones o resignará su postulación. “Si Cristina no se postula, acá se rompen todos los moldes y (el consultor ecuatoriano, Jaime) Durán Barba se queda sin trabajo”, bromea un escudero presidencial para explicar el impacto que tendría en el Gobierno. La lectura también refleja las miradas divergentes que atraviesan al gabinete en el arranque del último año de gestión de Macri, pero con una renovada convivencia (forjada por la crisis) entre Peña y Frigerio.