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Está en desventaja en las dos cámaras. Espera una ruptura de Cambiemos y apuesta a dialogar con la UCR. Intendentes PRO y monzoístas ofrecen “responsabilidad”.
Por 06/11/2019 10:52

El gobernador electo de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, tendrá, a priori, una Legislatura con mucha oposición pero carente de una conducción centralizada. A partir del 10 de diciembre, el Frente de Todos tendrá un bloque de 45 diputados repartidos en tres espacios (Unidad Ciudadana, PJ y Frente Renovador) de un total de 92 que tiene la Cámara baja. Y 20 senadores -también agrupados en tres sectores- de un total de 46 miembros. La oposición está peor, pero, sin embargo, Kicillof deberá empezar a tender puentes con las fuerzas ajenas a la coalición peronista. Consciente de esto, el mandatario ya tiene una idea sobre cómo conseguir el acompañamiento a los proyectos que impulse.

Los principales actores políticos opositores con los que dialogará serán, en principio, representantes de la Unión Cívica Radical, que tiene una intensa presencia en el interior bonaerense. En Diputados, buscará sacar provecho de la fragmentación opositora. No llega al quórum propio, pero está a un paso.

 


Según supo Letra P, el mandatario ya decidió trabajar con algunos legisladores en el diálogo con la oposición. Kicillof no tiene kicillofismo legislativo, pero como puros de su espacio aparecen algunos nombres con trayectoria y peso propio: la senadora y presidenta del bloque de Unidad Ciudadana, Teresa García, que participó de la primera reunión de transición entre la vicegobernadora electa, Verónica Magario, y el saliente Daniel Salvador, y el vicepresidente I de la Cámara baja, Carlos “Cuto” Moreno, que lo acompañó durante la campaña.

A esos nombres, por el peso territorial y el aporte de votos, hay que sumarles los intendentes peronistas, sobre todo de la Tercera sección electoral: Martín Insaurralde (Lomas de Zamora), Juan Pablo De Jesús (La Costa), Fernando Gray (Esteban Echevarría), Julio Pereyra (Florencio Varela) y Mariano Cascallares (Almirante Brown), quienes tienen legisladores propios. Federico Otermín por Lomas, De Jesús como diputado propio, Fabiana Bertino por Gray, Pereyra como legislador y Cristina Vilotta por Cascallares, quien deberá asumir cuando vuelva a sesionar la Cámara. Los jefes comunales también serán aliados -y votos- del gobernador electo para saber lo que pasará a 100 metros de su despacho.
 

El nuevo oficialismo legislativo espera que los actuales bloques de Cambiemos en ambas cámaras se dividan, una situación que no se descarta y que ya ocurrió, por ejemplo, con el peronismo K luego de la derrota de 2015. A futuro, el liderazgo opositor de Vidal no está asegurado en el terreno legislativo. 


Por lo pronto, luego de las PASO se oficializó la salida del bloque de Cambiemos en la Cámara de Diputados de Ricardo Giaccobe. El diputado -ahora autónomo en el unibloque “15 de noviembre”- es hoy una llave que tiene Kicillof para llegar a los 47 diputados necesarios para tener quórum, si es que el bloque de Cambiemos se mantiene tal como está, aunque en cuestión de días se oficializará un nuevo mapa opositor, donde los intendentes de la UCR buscarán tener liderazgo.

Por lo pronto, el diputado Fernando Pérez, que estuvo en el bloque Cambiemos pero fue candidato a intendente de Quilmes por Consenso Federal, tiene “el pase en su poder”. Hay una línea del radicalismo que quiere expulsarlo del partido.

Consenso Federal también tiene al diputado Fabio Britos, que renovará su mandato y es el hermano del intendente de Chivilcoy, Guillermo Britos. Según confiaron a Letra P, Britos y Giaccobe ya acordaron trabajar juntos. Y esperan la llegada de más legisladores. El plan es una agenda en conjunto y un rol de “oposición responsable”.  De base, con Giaccobe y Britos, Kicillof tiene los 47 en la Cámara de Diputados.

 



CAMBIÓ EL CAMBIO. El último foro del intendentes de Cambiemos que se dio la semana pasada en la República de los Niños de La Plata, después de la derrota provincial del oficialismo, fue una foto que dio cuenta de que los liderazgos están en discusión. En ese encuentro se sugirió que el intendente saliente de Adolfo Alsina y futuro senador bonaerense, David Hirtz, sea el presidente de bloque. Para que eso pase, se debería correr de la conducción al actual titular de la bancada, Roberto Costa, otro dirigente de extracción radical pero que durante cuatro años reportó a Vidal y a quien le quedan dos años de mandato. Costa buscará retener la conducción. 

Para el Senado, Hirtz tiene el visto bueno del vicegobernador bonaerense, Daniel Salvador. El alcalde de Alsina es, además, un histórico radical de la Sexta sección electoral que integra el Grupo Cochicó, donde están los caudillos radicales de esa zona del sur bonaerense. Esa idea le abre un conflicto no solo al sacudido espacio de Cambiemos, sino que cala más hondo porque activa otra interna en la UCR. Cómo contó Letra P, el vicegobernador se aseguró en el cierre de listas que su hijo, Sebastián Salvador, ocupe el puesto siete de la lista de candidatos a diputados nacionales de Juntos por el Cambio. Luego del 10 de diciembre, Salvador calcula que le quedará un puñado de legisladores bonaerenses referenciados en la Juventud Radical (JR) y algunos con más trayectoria. 

Si avanzara lo de Hirtz en el Senado, las miradas se trasladan a Diputados. Allí, el radicalismo conduce el bloque con Maximiliano Abad. Los vidalistas más puros –con la venía de la gobernadora- presionan para que la conducción quede en manos del saliente subsecretario de Asuntos Municipales bonaerense, Alex Campbell.

Cambpell es resistido por los intendentes del PRO y más aun por el radicalismo. Los jefes comunales amarillos también tienen legisladores propios y el mandatario de Vicente López, Jorge Macri, dio un mensaje claro durante el último foro. “Este es un espacio donde ya no hay una gobernadora que nos represente a todos, va a ser una mesa amplia. Nadie puede representar todo lo que somos”, dijo.
 

 

En este esquema, Kicillof espera. El primer sector para avanzar con el diálogo -entiende el kicillofismo- será la UCR, que también espera saber qué hará el PRO, un socio que en el campo legislativo también está atravesado por distintas discusiones sobre quién va a conducir el colectivo amarillo y cómo articulará con el nuevo gobierno.

Los intendentes del PRO dieron algunas señales a través de uno de Jorge Macri. Si el nuevo gobierno provincial da lugar a algunas de sus demandas, Kicillof casi que los tendrá de su lado (para los votos legislativos). “Hay temas que los intendentes esperan que sean incluidas cuando se arma un presupuesto y poder tener certezas de que el rol de la oposición en la Legislatura se va a respetar. La voluntad nuestra es que el gobernador entrante pueda gobernar bien”, decía el cacique del distrito del conurbano norte sobre la negociación que se vendrá. Si quisieran, los intendentes PRO podrían armar un espacio de diez bancas en Diputados y seis lugares en el Senado. En su primera conferencia de prensa como gobernador electo, Kicillof dijo que va "a necesitar a todos los intendentes". Hasta el momento, no hubo encuentro oficial con los futuros opositores. 

SÍ VOS QUERÉS, EMILIO TAMBIÉN. En Diputados y en el Senado, Kicillof también tiene como canal de negociación las bancas del espacio de Emilio Monzó que sobrevivieron al veto que Vidal y Federico Salvai le impusieron durante el cierre de listas y ahí irá, si lo precisa, el gobernador electo.
 


Kicillof, Cristina Álvarez Rodríguez y Monzó en una sesión en Diputados, luego de la victoria del Frente de Todos en las PASO. 


Kicillof y Monzó tienen diálogo. Compartieron la Cámara de Diputados de la Nación y el ex armador PRO en territorio bonaerense cuenta con dos representantes, Guillermo Bardón en Diputados y Ana Laura Geoloso en el Senado. Bardón fue uno de los pocos que hizo un reproche al interior del espacio luego de la dura derrota de las PASO, en agosto de este año. Fue en una reunión entre legisladores y Vidal. Tras las generales hubo otro encuentro de Vidal con representantes legislativos de Cambiemos, pero ni Bardón ni el diputado Marcelo Daletto, otro monzoista cuyo mandato vence en diciembre, fueron. El peronismo de Cambiemos ya amagó con bloque aparte. 

La primera gran ley que girará Kicillof a la Legislatura es el Presupuesto 2020. Ya tiene a casi todo su equipo trabajando en eso. Para su aprobación, necesitará del acompañamiento opositor, aunque sea con mayoría simple (la mitad más uno de los votos). La venia puede ser por omisión, bajando el quórum necesario para tratar el proyecto, o bien con los votos del radicalismo, que son al menos seis en el Senado y diez en Diputados.