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El acuerdo conocido tras la reunión en la casa de Cristina dejó al líder de La Cámpora al frente de los diputados peronistas, que se unirán bajo su mando. El aval de Massa y el juego con el Senado.
Por 20/11/2019 20:07

El debate en el recinto pasó a un segundo plano durante la última sesión de Diputados antes del recambio legislativo. En los pasillos del Congreso, la atención estuvo puesta en la noticia que circula desde hace días en voz baja en los despachos peronistas y que este martes fue prácticamente confirmada por el presidente del bloque del Frente para la Victoria (FpV) hasta ahora, Agustín Rossi: el Frente de Todos tendrá a partir del 10 de diciembre un bloque único en la Cámara baja y será presidido por Máximo Kirchner.

Aunque la decisión no fue oficialmente comunicada por los referentes políticos del Frente de Todos a los diputados que formarán parte de la bancada, el nombramiento de Kirchner estuvo en boca de todos tras bambalinas. “Nadie nos informó nada pero al parecer es así. Nos enteramos por la tele”, le dijo a Letra P un diputado con línea directa con un gobernador peronista, que lamentó la forma en la que se manejó la designación, en la mesa chica del espacio y sin consulta a los diputados. “No es por Máximo, que tengo entendido que es muy razonable. Pero no un buen síntoma para la construcción”, agregó.

 

 

La designación del líder de La Cámpora era un rumor que circulaba en Diputados desde hacía semanas, incluso entre los referentes de Cambiemos, que ya habían recibido una comunicación informal que se originó en la mesa chica del Frente de Todos. Sin embargo, la decisión se terminó de tomar el lunes por la noche, en la reunión que mantuvieron Alberto Fernández, Cristina Fernández de Kirchner y los diputados Eduardo “Wado” de Pedro y Kirchner en la casa de la vicepresidente electa. Rossi lo blanqueó al día siguiente. “No tengo dudas de que Máximo Kirchner va a ser un excelente presidente de bloque”, dijo en una entrevista en Canal 26, con una frase que confirmó también su alejamiento del Congreso, a dos años de haber asumido nuevamente como diputado y presidente del bloque K.

 

 

La elección de Máximo viene acompañada por otra novedad. A diferencia de lo que preveía Rossi antes de que Fernández le anunciara su pase al Ministerio de Defensa, la idea es que el Frente de Todos no funcione como un interbloque sino que conforme una sola bancada, en la que se integren todos los espacios que forman parte del espacio: el kirchnerismo, La Cámpora, el Movimiento Evita, el sector ligado a los gobernadores y el massismo. Ese espacio sumará 110 diputados. Afuera quedarán los bloques aliados, como el Frente Cívico por Santiago, el Movimiento Popular Neuquino (MPN) y el Frente de la Concordia Misionero, que en principio votarán con el Frente de Todos pero bajo su propia identidad, como ya es tradición en el Congreso.

La idea de Fernández es que de la misma forma funcione en el Senado, donde este miércoles también se movieron las piezas para el armado de un solo bloque, con la novedad de que el cordobés Carlos Caserio, hasta ahora presidente del bloque Justicialista, podría dejar su banca para sumarse al gabinete nacional. 

 

 

El pedido de reunificación del espacio provino del presidente electo. “Para el tiempo que viene es importante que mostremos que tenemos un número contundente, sin fisuras”, explicó un diputado de diálogo fluido con Fernández, que estuvo este miércoles en la reunión de bloque que se celebró antes de la sesión especial convocada para tratar las leyes para regular los alquileres de inmuebles y las góndolas de los supermercados. “Es razonable que Alberto quiera un solo bloque. El tema es cómo se define la conducción. ¿Cristina va a manejar el Senado y Máximo, Diputados? ¿No es mucho?”, se preguntó un legislador que durante el macrismo formó parte del bloque Justicialista.

El debate interno, empero, dicen en el Frente de Todos, se irá apagando con el correr de los días, porque los gobernadores, que podían haber levantado la voz, no lo hicieron. Y empezaron a darles a sus diputados la orden de reunificación. “Están negociando otras cosas”, explican en el peronismo. Los pedidos de los mandatarios provinciales, dicen en la mesa de negociaciones del futuro oficialismo, apuntan, por ejemplo, a ocupar los lugares de las delegaciones que el Estado nacional tiene en los distritos, como la Anses.

 

 

EL FACTOR K. Los factores que determinaron que la conducción quedara en cabeza de Kirchner son diversos. En primer lugar, su rol en la construcción del armado de unidad que derivó en el lanzamiento del Frente de Todos, en particular el diálogo que entabló con Sergio Massa, que avala su nombramiento. “El trabajo de Máximo para construir el Frente de Todos fue tan fundamental como el de Alberto. Trabajó en la provincia de Buenos Aires y también en las provincias. Siempre apostó al diálogo. Se merece un reconocimiento mayor al que tiene”, le dijo a Letra P un dirigente de la mesa chica del presidente electo.

En el mapa de la coalición parece lógico que, si Massa será el encargado de conducir la Cámara de Diputados, Máximo aparezca como el contrapeso kirchnerista. “Sin Rossi, ¿qué otra persona podría balancear a Massa? Solo Máximo, es verdad”, apuntó un diputado que hoy integra la bancada del FpV.

Otro elemento que pesa es la designación es la provincia de Buenos Aires, el territorio en el que Kirchner hizo base para su armado político y donde el kirchnerismo tiene mayoría en la representación parlamentaria dentro del espacio y así lo hará valer. Además, el primer distrito electoral del país estará ahora en manos de Axel Kicillof, un cristinista de pura cepa. Por último, resulta decisivo el voto de quien, en definitiva, aportó la abrumadora mayoría de los votos del espacio, Cristina. 

Con todo, si algo caracterizó a Kirchner desde que juró como diputado, el 10 diciembre de 2015, fue su perfil ultrabajo, de construcción subterránea, sus pocas apariciones mediáticas y contadas intervenciones en el recinto, algo que contrasta con el nivel de exposición que tiene habitualmente un jefe de bloque, encargado de articular con otros espacios, estar al corriente de todos los proyectos legislativos, cualquiera sea la materia sobre la que versen, y cerrar con contundencia todos los debates. Su desempeño estará bajo la lupa.

“Ese perfil bajo sirvió para construir todo lo que se hizo. Son diferentes etapas”, explican cerca de Kirchner, que se prepara para reunirse en las próximas semanas con los futuros integrantes de su bloque, en su nuevo rol de conductor.