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En video y ante una sala despoblada, Macri criticó a los CEOs y agitó el milagro

Con el Presidente en presencia virtual, la organización sacó varias filas de sillas para llenar el salón. "Sí, se puede, chamigo", dijo el mandatario y le pasó factura al Círculo Rojo.
Por 18/10/2019 18:26

MAR DEL PLATA (Enviado Especial) Unas 35 mesas con entre cinco y seis personas promedio por mesa. Más algunos curiosos parados en el fondo y los costado del salón, zonas de las cuales la organización sacó sillas para acomodar la poca concurrencia que se quedó a ver el cierre del Coloquio de IDEA con una videoconferencia del presidente Mauricio Macri. En un discurso corto en el que interactuó con Federico Procaccini, titular del encuentro, y Gastón Remy, de IDEA y Vista Oil, el mandatario les pasó facturas a los CEOs por el giro que tuvieron después de las PASO y agitó las marchas del #SíSePuede a tono correntino, a minutos de empezar en esa provincia un nuevo capitulo de la gira del milagro: "Sí, se puede, chamigo", fue la última frase que pronunció antes de que llegaran los últimos y modestos aplausos de los presentes. 

 

 

"Estoy seguro de que no va a ser en vano. Los argentinos estamos por dar el paso más importante de nuestras vidas", dijo ante la mirada de los empresarios, muchos asombrados por el entusiasmo del mandatario en un contexto tan complejo.

El resto de la ponencia incluyó, además, una crítica directa al establishment por haberse acercado a Alberto Fernández. "Sé que hay algunos escépticos, especialmente en el Círculo Rojo, que dieron todo por terminado con las PASO", chicaneó sin encontrar eco entre las filas de CEOs. También volvió sobre sus pasos con el discurso de los errores de la gestión Cambiemos en materia económica al decir que, "visto en retrospectiva, yo subestimé la dificultad de lo que es erradicar la inflación en nuestro país". A esa altura, la mayoría miraba con algo de desconfianza la ponencia, que pareció no considerar factores exógenos a la idea de que algo se está recuperando. 

 

 

"Soy optimista con que el 27 de octubre vamos a ir al ballotage -siguió- y vamos a terminar de ganar la elección. Estamos todos para ratificar el rumbo y resolver los problemas que arrastramos hace tantos años y que detienen el crecimiento". Agregó, mientras algunos empresarios se disgustaban por la lectura que Macri hacía de la realidad, que "el proceso electoral generó que el 12 de agosto fuera un castigo muy grande de que volvamos al pasado, se apreció el dólar un 30%. Una vez que ratifiquemos que no volvemos al pasado y que miramos al futuro, vamos a volver a tener equilibrios macroeconómicos y ahí sí el crecimiento está garantizado por muchos años".

Lo observaba, parada en los espacios vacíos, la gobernadora de Río Negro, Arabella Carreras, y sentados en primera fila el jujeño Gerardo Morales y el mendocino recientemente electo, Rody Suárez. Hacía un rato habían expuesto en un panel de gobernadores que tuvo una sola y particular ausencia, la del ahora albertista Omar Perotti, gobernador electo de Santa Fe. 

 

 

Algunos de los CEOs que se fueron, a esa hora, estaban siguiendo la conferencia desde el aeropuerto. Buena parte aprovechó los vuelos de las 15 y las 17 para llegar a Buenos Aires luego de un Coloquio algo deslucido.

El final de Macri fue en el tono que ya venía trayendo, el del milagro y una elección que una parte de Cambiemos evalúa posible. "Hemos avanzado -sostuvo-; estamos cambiando la historia de este país para siempre. No vamos a volver más a la prepotencia, a la confrontación tan extrema que no necesita nadie y no queremos que vuelvan los discursos tan agresivos. Ojalá podamos, después de las elecciones, trabajar juntos para sacar este país adelante. No va a ser en vano: los argentinos estamos a punto de dar el paso más grande de nuestra vidas".

 

 

Para los presentes, sonó a ficción en una crisis que se vislumbra prolongada. Se notó en el modesto aplauso final de una tribuna que supo ser fervor habitual para Macri. Si se midiera en votos, nueve de cada diez empresarios de IDEA votarían por Cambiemos. Por eso, la mayoría leyó que su cierre del Coloquio fue, como las marchas en la calle, la necesidad de un mensaje a los propios para que no se disperse el núcleo duro.