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Juego invertido de roles

Juego invertido de roles

14/10/2019 14:29

 

Luego de las PASO, el escenario competitivo se había convertido en un juego invertido. El oficialista había ido a buscar el partido, saliendo a las calles en busca de multitudes y haciendo promesas de campaña como si fuera un opositor, y el principal opositor luciendo como un gran moderado y cauteloso, dando definiciones a cuenta gotas, como si fuera quien está en el cargo y no necesita arriesgar.

En el primer debate presidencial se volvieron a invertir los roles. Se suponía que Macri, luego de perder en las PASO por 17 puntos, iba a buscar el partido, siendo más incisivo en sus intervenciones, arriesgando más, activando más los miedos sobre un regreso de Cristina, y se lo notó demasiado contenido, formal, poco empático, pasando sus mensajes y no mucho más. Solo una vez mencionó a Alberto Fernández.

 

 

Luego de dejar trascender que iba al debate casi desganado, ya que tenía poco para ganar y mucho para perder, Alberto salió desde el primer segundo a enfocarse muy fuerte contra Macri, transmitiendo que el Presidente es alguien desconectado de la realidad, desenfocado de los problemas de la gente, mencionándolo de manera directa en cada intervención. Así lució mucho más enfático y sanguíneo que la expectativa creada.

Solo en la intervención de cierre, el Presidente fue a la yugular contra Alberto asociando su gesto reiterado del dedo con los modos que se le recuerdan a Cristina. Claramente el público macrista en las redes subrayó ese punto como muestra del autoritarismo kirchnerista, dando a entender que todo intento moderador es falso. Ahí Macri aprovechó para activar los miedos sobre el público blando del Frente de Todos: aquellos a quienes no les gusta el balance económico del oficialismo, pero recelan de una regreso a los peores recuerdos que tienen de ella.

 

 

Del resto de los aspirantes sacó alguna luz de ventaja José Luis Espert, quien se enfocó muy disciplinadamente en su propio público potencial, arriesgando con algunas propuestas –como el arancelamiento de la universidad pública-, dejando en claro que él no es un personaje más del sistema político. Sobre José Luis Goméz Centurión, Roberto Lavagna y Nicolás Del Caño no hay mayormente cosas para destacar.

En este contexto, no se puede hablar de ganadores y perdedores, sino más bien de mejores o peores desempeños con un formato que no permitía cruces entre los protagonistas. Sin embargo, lo más interesante del debate está por venir, ya que dependerá de la estrategia comunicacional post debate para instalar qué fue lo importante de lo que sucedió, sobre todo para el amplio público que no lo vio, pero recibirá los trascendidos. Sobre todo, para ver si se calienta la campaña de cara al segundo debate del domingo 30, que será la antesala del final, a cuatro días de los cierres.

En el área metropolitana Buenos Aires el canal que tuvo más raiting fue el que no transmitió el debate, mostrando la relatividad de analizar solamente lo que ocurrió en tiempo real entre las 21 y las 23.15 del domingo 13 de octubre.