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Las CTEP relanza el armado de un gremio que agrupe a todas las organizaciones sociales para meterse en la discusión sobre la unidad de movimiento obrero. La relación con Alberto Fernández y la CGT.

Por 10/10/2019 17:50

Al calor de los realineamientos en el mundo sindical, que empiezan a esbozar la posibilidad de una unificación total en la CGT, las organizaciones sociales retoman la idea de agruparse bajo un sello gremial común. 

La iniciativa apunta a unificar fuerzas de cara a la posibilidad de volver a negociar, como piso, un acuerdo de acción conjunta con la CGT

La iniciativa, que tiene como principal impulsor a Juan Grabois y cuenta también con el aval del Movimiento Evita, apunta a unificar fuerzas de cara a la posibilidad de volver a negociar, como piso, un acuerdo de acción conjunta con la CGT y con la hipótesis de máxima fijada en el ingreso a la central. El movimiento también apunta a presentarse como articulador único con Alberto Fernández e incidir en las políticas para este sector.

La posibilidad de armar una estructura gremial para los movimientos sociales maduró durante los primeros años del macrismo, cuando la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), que codirigen Grabois y Emilio Pérsico, afianzó su relación con la central de la calle Azopardo.

Con la llegada de Macri a la Casa Rosada, la CGT y los movimientos sociales pactaron una alianza táctica que les permitió a los sindicalistas calentar la calle sin exponerse como únicos protagonistas, pero, también, dar una respuesta a los sectores más pauperizados de la clase trabajadora. 

Como moneda de cambio, la CTEP consiguió el respaldo sindical que le abrió la puerta, entre otras cosas, a que se aprobara en el Congreso la ley de Emergencia Social después de una imponente movilización conjunta en la 9 de Julio y le habilitó un escenario en el cual discutir su incorporación a la CGT.

 

 

En ese momento, los referentes sociales contaban con un interlocutor privilegiado en la cúpula de la central, Juan Carlos Schmid, que buscaba terciar la resistencia de los viejos popes sindicales a vincularse con las organizaciones de la economía popular.

Las discusiones de hace dos años acercaron posiciones, al punto de que se especuló hasta con la cantidad de congresales con los que podría contar el Sindicato Único de Trabajadores de la Economía Popular (Sutep), tal como se había acordado que se llamaría la herramienta gremial, en una eventual incorporación. Más tarde, la crisis interna de CGT enfrió las tratativas y provocó la salida del sector que responde a Hugo Moyano de la conducción de CGT, con la renuncia del líder de Dragado y Balizamiento incluida.

Cerca de Grabois analizan que el proceso de acercamiento entre la CGT y el moyanismo, iniciado formalmente hace dos semanas con una cumbre en UPCN, marca el escenario ideal para retomar las negociaciones.

Cerca de Grabois analizan que el proceso de acercamiento entre la CGT y el moyanismo, iniciado formalmente hace dos semanas con una cumbre en UPCN, marca el escenario ideal para retomar las negociaciones. Ese clima de efervecencia fue rematado la semana con el anuncio de la CTA de Hugo Yasky de trabajar en un retorno a la principal central obrera del país de la que se alejaron hace casi tres décadas. En las últimas horas, ocurrió además un hecho trascendente, Schmid se reincorporó a la vida interna de CGT cuando se sumó a la reunión de mesa ampliada de la cúpula cegeteista que sesionó el miércoles en el gremio que conduce Andrés Rodríguez

UNA HERRAMIENTA PLURAL. El ex secretario general de CGT y los principales referentes de las organizaciones sociales comparte la idea de que hay que caminar hacia la conformación de un movimiento de trabajadores que englobe las diferentes y diversas realidades del mundo del trabajo formal, informal y cooperativo.

Bajo esa premisa, las organizaciones que integran la CTEP afinaron en las últimas semanas el diálogo con Barrios de Pie y la Corriente Clasista y Combativa de Juan Carlos Alderete, sus socios en el denominado "triunvirato de los Cayetanos", para sondear la reactivación de la herramienta gremial. En la organización que conduce Daniel "Chuky" Menéndez hay acuerdo sobre la estrategia, pero en el frente social maoísta todavía hay algunas dudas. 

La intención de los impulsores del futuro gremio es ampliarlo más allá de los límites de las afinidades que se fueron formando en los últimos años en un diálogo al que sumaron al Frente Popular Darío Santillán (FPDS) y al más esquivo Frente de Organizaciones en Lucha (FOL). "Lo que nosotros queremos es conformar una herramienta exclusivamente gremial, por lo que la pertenencia a un sector político determinado no tiene que ser un impedimento", señala a Letra P uno de los miembros de la mesa de la CTEP.

 

 

La declaración es una señal explícita a las organizaciones enroladas en el bloque de organizaciones de izquierda que las últimas semanas agitó el centro porteño con acampes en las inmediaciones del Ministerio de Desarrollo Social.

Igual que como sus pares sindicales, los referentes sociales tienen claro que la unificación de todas las organizaciones detrás de un mismo sello les daría un plus en la potencia de negociación con el Gobierno que viene en un escenario económico grave.

El candidato presidencial del Frente de Todos, que mantiene una estrecha relación con los dirigentes del Movimiento Evita y conversa habitualmente con Grabois, sabé que esas organizaciones son necesarias para mantener la paz social, por lo que sería una ventaja contar con un frente unificado para la aplicación de las políticas sociales que alivien la acuciante situación social con la que se va a topar si asume la presidencia. Una ecuación que cierra para todos.