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Las organizaciones sociales se unen en un sello para jugar la guerra sindical

La CTEP, Barrios de Pie y la CCC, protagonistas de algunas de las movilizaciones más masivas en la era Macri, debaten la unificación que les permitiría, por caso, buscar un ingreso a la CGT.

Francisco Basualdo 07/04/2018 10:37

Después de coordinar durante más de dos años movilizaciones callejeras y gestiones en los ministerios de Trabajo y de Desarrollo Social, el triunvirato piquetero, como se lo conoce mediáticamente y que integran la CTEP, Barrios de Pie y la Corriente y Clasista y Combativa (CCC), resolvió avanzar en la creación de una única herramienta gremial que represente a las principales organizaciones sociales del país.

Las conversaciones están avanzadas y apuntan a fusionar las gestiones de los trabajadores de la economía popular y, al mismo tiempo, dar una señal de unidad frente a los recortes en los programas sociales que ordenó el Gobierno desde el inicio del año.

Desde la llegada de Macri a la Casa Rosada, los tres espacios profundizaron la "unidad en la acción" que se materializó en las masivas movilizaciones que el año pasado y el anterior unieron la parroquia de San Cayetano con la Plaza de Mayo bajo la consigna "Tierra, Techo y Trabajo".

 

Juan Grabois, líder del MTE, junto al jefe de Camioneros, Pablo Moyano.

 

Al mismo tiempo, este núcleo fue el impulsor de la Ley de Emergencia Social que se aprobó en el Congreso y contó con el apoyo de buena parte de la CGT. En las últimas semanas se movilizó para reclamar el cese de los recortes en los programas sociales que manejan tanto el Ministerio de Trabajo como el Desarrollo Social.

El último foco de conflicto es la intención de la cartera de Jorge Triaca de reducir el Programa de Trabajo Autogestionado que, según estos movimientos, reconoce el trabajo de más de 18 mil trabajadores. Una nueva jornada de protesta está prevista para la segunda quincena de abril. 

 

  

 

Ahora, el proyecto es replicar y amplificar lo que fue en su momento la creación de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), donde hace seis años el Movimiento Evita, que conduce Emilio Pérsico, el Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE) de Juan Grabois y el Movimiento La Dignidad, más una serie de organizaciones más chicas, apostaron a sintetizar sus reclamos.

Si bien todavía no hay definiciones sobre el nombre que va a tener el nuevo armado, está fuera de discusión que la identidad que va a primar es la sindical. Sindicato Único de Trabajadores de la Economía Popular (SUTEP) o Asociación de Trabajadores de la Economía Popular (ATEP) son algunas de las opciones que se discuten por estos días.

Además de mostrar poder de fuego frente al Gobierno, los movimientos quieren enviar un mensaje claro sobre su voluntad de ingresar a la CGT, después de que la central acompañó una serie de reclamos del sector, bajo la aprobación implícita de la Iglesia.

 

 

La semana pasada, Juan Carlos Schmid, el principal interlocutor que tienen en la CGT estas organizaciones, hizo un acto en el salón Felipe Vallese del histórico edificio de la central junto con la CTEP en homenaje al cura villero Carlos Mugica. Allí, el secretario general de la CGT reconoció los cambios en el mundo del trabajo y afirmó que la central también es la "casa" de los trabajadores de la economía popular.

Por eso, la conformación de una herramienta puramente gremial sería el paso previo para negociar una eventual incorporación a la central, una discusión sobre la que no se va a avanzar hasta que no esté normalizada la conducción de la central.

Este movimiento de unidad plantea también el interrogante sobre si la decisión tendrá un correlato político y, en concreto, electoral.

Si bien la CTEP, el principal impulsor de la confluencia, se plantea como una organización gremial independiente de todos los partidos políticos, en medio de estas negociaciones los diputados nacionales de Libres del Sur, espacio que integra Barrios de Pie, anunciaron la integración de un interbloque junto al Movimiento Evita. Un gesto parlamentario que enmarca los movimientos en el universo de las organizaciones.

Este espacio legislativo, que funciona como el impulsor en el Congreso de las demandas del sector, sería también el embrión de un acuerdo político que podría implicar a todas las organizaciones que se aglomeran bajo de definición de la economía popular.