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Convencer a los intendentes del PJ, el problema de Massa en su plan bonaerense 

Se reúne con jefes comunales con quienes comparte diagnóstico, pero no termina de reclutarlos. Por ahora, no es redituable electoralmente. Punta de lanza de los gobernadores y diálogo con Vidal.
Por 05/09/2018 9:00

Sergio Massa cenó con un puñado de intendentes de la Primera y Tercera secciones electorales de la provincia de Buenos Aires que militan en las filas del Partido Justicialista y coincidió con ellos en que la situación económica del país es frágil y que en las últimas semanas el Gobierno se encerró solo. Fue el primer intento, en esta vuelta al ruedo que encaró hace semanas, de mostrarse activo en el territorio que gobierna María Eugenia Vidal, con quien mantiene diálogo constante. Por el momento no hay agenda electoral ni nada parecido, ya que los intendentes analizan, que si las elecciones fueran hoy, el tigrense no logra mover demasiado el avispero.
 


El encuentro se dio -según consignó el diario Clarín- en el municipio de Escobar. Allí, el intendente anfitrión, Ariel Sujarchuk, agasajó con un asado. Massa plasmó la visión de su equipo económico, que comanda Marco Lavagna. Los intendentes escucharon y coincidieron con lo que el peronista renovador explicaba. 

Massa llevó a los suyos: los intendentes de Chascomús, General Las Heras y Madariaga. Reunidos en la misma mesa, el líder del FR habló de su proyecto para separar las elecciones municipales de las nacionales y los beneficios que arrastra esa idea. El ejemplo es haber ganado en la localidad de La Banda, en Santiago del Estero. Esa victoria, en manos de Pablo Mirolo, en los primeros días de agosto, fue el puntapié para el regreso del tigrense a la arena política en la antesala de la crisis macrista que predomina por estos días. Una vuelta que ya incluyó un viaje a Chubut a visitar al gobernador Mariano Arcioni y las reuniones con los gobernadores. 
 


El líder del FR tiene un proyecto de ley para separar las elecciones locales de las nacionales y las provinciales. El objetivo es fortalecer la autonomía municipal y darle una herramienta al intendente para definir –en parte- su propia suerte. Será Massa quien deberá convencer a Vidal para que esa norme avance. La negociación del Presupuesto provincial 2019 puede ser el contexto propicio. Los intendentes del PJ lo miran con recelo a ese expediente. 

Los jefes comunales aún se mueven viendo qué hace Cristina Fernández de Kirchner y si, efectivamente, en 2019 será candidata a presidenta. A la par -en una frágil situación social- mantienen trabajo continuo con la gobernación provincial para garantizar la asistencia en la emergencia económica. En ese universo, a nadie le conviene que estalle el conurbano. Massa también retomó su contacto con Vidal y el jefe de Gabinete bonaerense, Federico Salvai. La crítica del ex intendente de Tigre es direccionada hacia Mauricio Macri

También están los gobernadores del PJ detrás de Massa. El dirigente del FR participa activamente de la mesa que empieza a sentar posición al Presupuesto nacional. Ahí también está el senador Miguel Ángel Pichetto, que anunció su intención de ser candidato presidencial. El espacio del peronismo federal no tiene ninguna pata bonaerense. Massa podría abrirles las puertas de la provincia. Antes, tiene que convencer a los intendentes del PJ y será una tarea a futuro.

El crudo análisis de la situación del país es lo que prima en este espacio que los intendentes del PJ construyen y de donde Massa entra y sale. La eliminación del Fondo Sojero es la principal queja que los jefes comunales levantan en estos días convulsionados

Los intendentes buscan precisiones y reuniones con el Ejecutivo bonaerense. Los encuentros con Massa se repetirán más de una vez de acá a fin de año. Los presupuestos nacional y provincial serán motivo más que suficiente para motorizar reuniones. Tanto en el PJ bonaerense como en el Frente Renovador de Massa están los votos que necesita Vidal en la Legislatura bonaerense. Por momentos juntos, por momentos separados, el líder del FR tiene menos de un año para convencer a los jefes territoriales del conurbano, que no cortan diálogo con nadie.