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Un súper ajuste entre dudas por las retenciones y miedo a una recesión profunda

¿Superará el déficit cero la prueba de ir del Excel a la calle? El diseño de los derechos de exportación, bajo la lupa. Primeros cálculos de una economía bajo cero.
¿Superará el déficit cero la prueba de ir del Excel a la calle? El diseño de los derechos de exportación, bajo la lupa. Primeros cálculos de una economía bajo cero.
Por 03/09/2018 15:43

Los lineamientos sugeridos por el presidente Mauricio Macri y convertidos en medidas por el confirmado ministro de Economía, Nicolás Dujovne, recién comienzan a ser digeridos por el mercado. En una primera impresión, los economistas consultados por Letra P plantearon dudas sobre las señales políticas ofrecidas, sobre la viabilidad de lo anunciado, sobre un esquema de retenciones que puede disparar por la culata y sobre los efectos de una recesión que será más espesa que lo imaginado hasta ahora.

A nadie le gustan los remedios tan amargos. Ni al propio presidente, que confesó estar aplicando un (nuevo) plan de ajuste basado en retenciones, "un impuesto malo, malísimo”, según dijo. Seguramente nunca soñó que, a poco más de un año del vencimiento de su mandato, debería bajar todas sus banderas: la eliminación de los derechos de exportación, la rebaja general de impuestos, el impulso a la obra pública, el crecimiento económico y la reducción de la pobreza. No les gustan tampoco, claro, a los gobernados: al fin y al cabo, nadie lo votó para esto.

Son tres los frentes que enfatizaron los economistas, de distintas tendencias, convocados para analizar el escenario que se delinea: las señales de política económica, las nuevas retenciones (tema estrella del programa) y el futuro del nivel de actividad y la inflación.

 

 

CUESTIÓN DE FOCO. Gustavo Reija, director de la consultora Mecronomic, dijo que “desde lo comunicacional seguimos mal. El Presidente no termina de reconocer errores e intenta generar empatía a través de la victimización. Error. No es forma de comunicar un plan que se supone de estabilización”.

En efecto, en su discurso, Macri privilegió las “cosas que ocurrieron y que en gran medida estaban fuera de nuestro control”: la sequía, la suba del petróleo, el aumento de las tasas en Estados Unidos, la crisis turca y las turbulencias financieras en Brasil. “Todas las tormentas juntas”, se quejó.

A esos males sumó que “los argentinos no fuimos capaces de trabajar unidos” en pos de las “reformas estructurales”. ¿Su pecado? Apenas el “excesivo optimismo” para aplicar el gradualismo fiscal. Más que pecado, sensibilidad extrema por la suerte de los más vulnerables.

 

 

Para Christian Buteler, analista financiero, “después de todas las novedades, sigo sin estar tranquilo; más bien estoy preocupado”.

“El gran punto es si las metas fiscales anunciadas son cumplibles. En el Excel todas lo son, pero cuando se las lleva a la realidad uno se encuentra con los problemas. Además, hay que tener en cuenta que la recesión va a reducir los ingresos”, advirtió.

Amílcar Collante, economista del Centro de Estudios Económicos del Sur (CeSur), señaló, por su parte, que “si miramos en perspectiva, el cumplimiento de las metas no fue una característica de este gobierno. Por eso veo difícil que alcancen las que se acaban de anunciar. En términos futboleros, estamos corriendo el arco”.

Al escepticismo por lo instrumental, un especialista de otro palo, Leandro Ziccarelli, coordinador del Observatorio Monetario-Financiero del CEPA, sumó que, “en el fondo, el Gobierno sigue errando. Aunque es un análisis es necesariamente muy preliminar y me gustaría ver en fino cómo van a implementar las medidas, parece infinitamente más preocupado por el déficit fiscal que por el externo, cuando el problema en el país son los dólares y no los pesos”.

“De hecho, el déficit primario (anterior al pago de deuda) puede caer, pero el financiero (que incluye los vencimientos) no para de crecer por las devaluaciones”, agregó.

"El cumplimiento de las metas no fue una característica de este gobierno. Por eso veo difícil que alcancen las que se acaban de anunciar. En términos futboleros, estamos corriendo el arco.” (Amílcar Collante)

Sin que esto suponga un paralelo entre situaciones muy diferentes, cabe recordar que los años crepusculares de la convertibilidad registraron equilibrio fiscal y que eso no resultó ningún escudo protector para el país.

“Todo depende de la respuesta del Fondo Monetario Internacional y de que adelante fondos. El tema es que eso no alcanza para frenar las dudas sobre la sustentabilidad externa (el déficit de cuenta corriente), porque hoy el problema no es necesariamente fiscal sino de (falta de) dólares”, coincidió Martín Alfie, economista jefe de Radar Consultora.

UN ESQUEMA QUE SORPRENDE. En relación con  las medidas concretas, la que más dudas provoca es la generalización de los derechos de exportación, cuya eliminación, salvo en el caso del complejo sojero (para el que se trazó un sendero a la baja), había sido la primera medida de la administración Macri.

En efecto, Dujovne anunció un esquema que obliga a los exportadores de materias primas, servicios y bienes manufacturados de bajo valor agregado a tributar $4 por cada dólar vendido, en tanto que el resto (la industria en general) pagará $3 por dólar. Según el modelo, a dólar más caro, menor tributación en términos porcentuales.

Por ejemplo, en el caso de un exportador de soja, los $4 por dólar son un 10% con un tipo de cambio de $40, pero si este bajara a $35 la retención subiría al 11,42%. Inversamente, si la cotización se escapara a $50 (Dios no lo permita), el tributo caería al 8%.

 

 

Buteler estableció una cuestión de principios. “Las nuevas retenciones no me gustan, como no me gusta ninguna suba de impuestos, pero se sabía que el ajuste iba a ir por ahí. Es más, el fin de semana se había hablado de cambios en el monotributo y otro tipo de medidas que habrían sido mucho peores”, se conformó.  

Según Alfie, “el Gobierno decidió ir por el lado de las retenciones, que era una salida menos dañina que seguir ajustando el gasto. Pero realmente me llama la atención el mecanismo, que es un incentivo para no liquidar”.

“Las retenciones son fáciles de recaudar, pero lo que genera dudas es que, a mayor tipo de cambio, menor sería la alícuota pagada. Y también que se grave con la misma alícuota producción primaria y productos con mayor valor agregado, algo que creo que no es bueno”, explicó Reija.

 

 

“Además, se supone que son hasta 2020, lo que también podría desincentivar la liquidación de divisas ante la fecha de terminación”, acotó en relación, por caso, a la soja y su aceite.

Ziccarelli, en tanto, señaló que, “en términos generales, apoyo la suba de retenciones, pero justo en este momento creo que tiene alguna complicación con el timing, porque es cuando más se necesita que los exportadores liquiden sus divisas. Y, como no veo que el Gobierno haya hecho un acuerdo con el sector exportador, la medida me preocupa más de lo que me tranquiliza”.

“Aparte, si cobran la retención como un valor fijo por dólar (exportado) se incentiva que la devaluación licúe el impuesto”, enfatizó.

"Vamos a una caída del 3% del PBI y a una inflación superior al 40%, un año desastroso.” (Leandro Ziccarelli)

“Por último, el escenario hoy es de baja de los precios internacionales. Donald Trump acaba de anunciar un subsidio de 60 dólares a sus productores; eso va a presionar el mercado mundial a la baja y va a reducir lo que se recaude por retenciones. Y ni hablar de lo que van a recaudar por actividad”, añadió.

RECESIÓN XXXL. De acuerdo con Reija, “para poder proyectar indicadores de actividad e inflación, primero es necesario que se estabilice el tipo de cambio. Y por ahora es muy pronto para afirmar algo en ese sentido. La secuencia de devaluación-inflación-recesión caracterizará sin dudas 2018”.

Buteler señaló que “el impacto recesivo ya lo teníamos, más allá de estas medidas, y viene por el dólar a $40 y la inflación del 35 al 40%, con ingresos subiendo al 20 o 25% con suerte. Eso está descontado y se va a sentir mucho”.

“Espero más recesión, eso seguro. Vamos a una caída del 3% del PBI y a una inflación superior al 40%. Vamos a tener un año desastroso”, anticipó Ziccarelli, del CEPA.

 

 

“Con una suba interanual del dólar de 120% en un país con alto pass through (traslado de la devaluación a precios) es difícil no tener una inflación arriba del 45% interanual y hasta una mayor. Y no veo un repunte de la actividad económica antes del segundo trimestre de 2019”, dijo.

Consultado por los periodistas, el propio Dujovne admitió este lunes que da por liquidado el escenario que defendía hasta hace pocos días, de una caída del Producto del 1% este año. Lo defendía públicamente, porque a nivel interno un documento de su cartera hablaba de una baja del 2,5%, extremo que el ministro no confirmó pero se cuidó de no ningunear. Eso lleva a preguntarse por lo que pasará con la recaudación. Y las proyecciones no pueden ser positivas.

“Lo de déficit cero para 2019 no me termina de quedar claro si es en broma o en serio. Es imposible de lograr, un delirio. No hay forma de que lleguen, porque es un recorte fenomenal, es ingobernable, Y porque creo que están sobreestimando la recaudación que van a obtener”, dijo Ziccarelli.

Un súper ajuste entre dudas por las retenciones y miedo a una recesión profunda

¿Superará el déficit cero la prueba de ir del Excel a la calle? El diseño de los derechos de exportación, bajo la lupa. Primeros cálculos de una economía bajo cero.

Los lineamientos sugeridos por el presidente Mauricio Macri y convertidos en medidas por el confirmado ministro de Economía, Nicolás Dujovne, recién comienzan a ser digeridos por el mercado. En una primera impresión, los economistas consultados por Letra P plantearon dudas sobre las señales políticas ofrecidas, sobre la viabilidad de lo anunciado, sobre un esquema de retenciones que puede disparar por la culata y sobre los efectos de una recesión que será más espesa que lo imaginado hasta ahora.

A nadie le gustan los remedios tan amargos. Ni al propio presidente, que confesó estar aplicando un (nuevo) plan de ajuste basado en retenciones, "un impuesto malo, malísimo”, según dijo. Seguramente nunca soñó que, a poco más de un año del vencimiento de su mandato, debería bajar todas sus banderas: la eliminación de los derechos de exportación, la rebaja general de impuestos, el impulso a la obra pública, el crecimiento económico y la reducción de la pobreza. No les gustan tampoco, claro, a los gobernados: al fin y al cabo, nadie lo votó para esto.

Son tres los frentes que enfatizaron los economistas, de distintas tendencias, convocados para analizar el escenario que se delinea: las señales de política económica, las nuevas retenciones (tema estrella del programa) y el futuro del nivel de actividad y la inflación.

 

 

CUESTIÓN DE FOCO. Gustavo Reija, director de la consultora Mecronomic, dijo que “desde lo comunicacional seguimos mal. El Presidente no termina de reconocer errores e intenta generar empatía a través de la victimización. Error. No es forma de comunicar un plan que se supone de estabilización”.

En efecto, en su discurso, Macri privilegió las “cosas que ocurrieron y que en gran medida estaban fuera de nuestro control”: la sequía, la suba del petróleo, el aumento de las tasas en Estados Unidos, la crisis turca y las turbulencias financieras en Brasil. “Todas las tormentas juntas”, se quejó.

A esos males sumó que “los argentinos no fuimos capaces de trabajar unidos” en pos de las “reformas estructurales”. ¿Su pecado? Apenas el “excesivo optimismo” para aplicar el gradualismo fiscal. Más que pecado, sensibilidad extrema por la suerte de los más vulnerables.

 

 

Para Christian Buteler, analista financiero, “después de todas las novedades, sigo sin estar tranquilo; más bien estoy preocupado”.

“El gran punto es si las metas fiscales anunciadas son cumplibles. En el Excel todas lo son, pero cuando se las lleva a la realidad uno se encuentra con los problemas. Además, hay que tener en cuenta que la recesión va a reducir los ingresos”, advirtió.

Amílcar Collante, economista del Centro de Estudios Económicos del Sur (CeSur), señaló, por su parte, que “si miramos en perspectiva, el cumplimiento de las metas no fue una característica de este gobierno. Por eso veo difícil que alcancen las que se acaban de anunciar. En términos futboleros, estamos corriendo el arco”.

Al escepticismo por lo instrumental, un especialista de otro palo, Leandro Ziccarelli, coordinador del Observatorio Monetario-Financiero del CEPA, sumó que, “en el fondo, el Gobierno sigue errando. Aunque es un análisis es necesariamente muy preliminar y me gustaría ver en fino cómo van a implementar las medidas, parece infinitamente más preocupado por el déficit fiscal que por el externo, cuando el problema en el país son los dólares y no los pesos”.

“De hecho, el déficit primario (anterior al pago de deuda) puede caer, pero el financiero (que incluye los vencimientos) no para de crecer por las devaluaciones”, agregó.

"El cumplimiento de las metas no fue una característica de este gobierno. Por eso veo difícil que alcancen las que se acaban de anunciar. En términos futboleros, estamos corriendo el arco.” (Amílcar Collante)

Sin que esto suponga un paralelo entre situaciones muy diferentes, cabe recordar que los años crepusculares de la convertibilidad registraron equilibrio fiscal y que eso no resultó ningún escudo protector para el país.

“Todo depende de la respuesta del Fondo Monetario Internacional y de que adelante fondos. El tema es que eso no alcanza para frenar las dudas sobre la sustentabilidad externa (el déficit de cuenta corriente), porque hoy el problema no es necesariamente fiscal sino de (falta de) dólares”, coincidió Martín Alfie, economista jefe de Radar Consultora.

UN ESQUEMA QUE SORPRENDE. En relación con  las medidas concretas, la que más dudas provoca es la generalización de los derechos de exportación, cuya eliminación, salvo en el caso del complejo sojero (para el que se trazó un sendero a la baja), había sido la primera medida de la administración Macri.

En efecto, Dujovne anunció un esquema que obliga a los exportadores de materias primas, servicios y bienes manufacturados de bajo valor agregado a tributar $4 por cada dólar vendido, en tanto que el resto (la industria en general) pagará $3 por dólar. Según el modelo, a dólar más caro, menor tributación en términos porcentuales.

Por ejemplo, en el caso de un exportador de soja, los $4 por dólar son un 10% con un tipo de cambio de $40, pero si este bajara a $35 la retención subiría al 11,42%. Inversamente, si la cotización se escapara a $50 (Dios no lo permita), el tributo caería al 8%.

 

 

Buteler estableció una cuestión de principios. “Las nuevas retenciones no me gustan, como no me gusta ninguna suba de impuestos, pero se sabía que el ajuste iba a ir por ahí. Es más, el fin de semana se había hablado de cambios en el monotributo y otro tipo de medidas que habrían sido mucho peores”, se conformó.  

Según Alfie, “el Gobierno decidió ir por el lado de las retenciones, que era una salida menos dañina que seguir ajustando el gasto. Pero realmente me llama la atención el mecanismo, que es un incentivo para no liquidar”.

“Las retenciones son fáciles de recaudar, pero lo que genera dudas es que, a mayor tipo de cambio, menor sería la alícuota pagada. Y también que se grave con la misma alícuota producción primaria y productos con mayor valor agregado, algo que creo que no es bueno”, explicó Reija.

 

 

“Además, se supone que son hasta 2020, lo que también podría desincentivar la liquidación de divisas ante la fecha de terminación”, acotó en relación, por caso, a la soja y su aceite.

Ziccarelli, en tanto, señaló que, “en términos generales, apoyo la suba de retenciones, pero justo en este momento creo que tiene alguna complicación con el timing, porque es cuando más se necesita que los exportadores liquiden sus divisas. Y, como no veo que el Gobierno haya hecho un acuerdo con el sector exportador, la medida me preocupa más de lo que me tranquiliza”.

“Aparte, si cobran la retención como un valor fijo por dólar (exportado) se incentiva que la devaluación licúe el impuesto”, enfatizó.

"Vamos a una caída del 3% del PBI y a una inflación superior al 40%, un año desastroso.” (Leandro Ziccarelli)

“Por último, el escenario hoy es de baja de los precios internacionales. Donald Trump acaba de anunciar un subsidio de 60 dólares a sus productores; eso va a presionar el mercado mundial a la baja y va a reducir lo que se recaude por retenciones. Y ni hablar de lo que van a recaudar por actividad”, añadió.

RECESIÓN XXXL. De acuerdo con Reija, “para poder proyectar indicadores de actividad e inflación, primero es necesario que se estabilice el tipo de cambio. Y por ahora es muy pronto para afirmar algo en ese sentido. La secuencia de devaluación-inflación-recesión caracterizará sin dudas 2018”.

Buteler señaló que “el impacto recesivo ya lo teníamos, más allá de estas medidas, y viene por el dólar a $40 y la inflación del 35 al 40%, con ingresos subiendo al 20 o 25% con suerte. Eso está descontado y se va a sentir mucho”.

“Espero más recesión, eso seguro. Vamos a una caída del 3% del PBI y a una inflación superior al 40%. Vamos a tener un año desastroso”, anticipó Ziccarelli, del CEPA.

 

 

“Con una suba interanual del dólar de 120% en un país con alto pass through (traslado de la devaluación a precios) es difícil no tener una inflación arriba del 45% interanual y hasta una mayor. Y no veo un repunte de la actividad económica antes del segundo trimestre de 2019”, dijo.

Consultado por los periodistas, el propio Dujovne admitió este lunes que da por liquidado el escenario que defendía hasta hace pocos días, de una caída del Producto del 1% este año. Lo defendía públicamente, porque a nivel interno un documento de su cartera hablaba de una baja del 2,5%, extremo que el ministro no confirmó pero se cuidó de no ningunear. Eso lleva a preguntarse por lo que pasará con la recaudación. Y las proyecciones no pueden ser positivas.

“Lo de déficit cero para 2019 no me termina de quedar claro si es en broma o en serio. Es imposible de lograr, un delirio. No hay forma de que lleguen, porque es un recorte fenomenal, es ingobernable, Y porque creo que están sobreestimando la recaudación que van a obtener”, dijo Ziccarelli.