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El ministro coordinador pidió reducir el déficit más allá de lo discursivo, y reclamo austeridad extrema hasta definir el Presupuesto 19. Gobierno resigna inflación y actividad para cumplir la meta.

Por 02/07/2018 19:00

Fue una reunión breve pero fundacional. El ministro de Hacienda y Coordinación, Nicolás Dujovne, decretó el inicio formal del ajuste político ante el pleno de los ministros. Un proceso de austeridad extrema para cumplir el único objetivo que la administración Cambiemos se propuso no fallar, en pos de la marcha del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI): la reducción del déficit fiscal. “Acá no se toma ninguna medida con impacto fiscal”, les sugirió con firmeza a los vicejefes de Gabinete, Mario Quintana y Gustavo Lopetegui; el ministro de la Producción, Dante Sica; el de Trabajo, Jorge Triaca; de Modernización, Andrés Ibarra; de Agro, Luis Miguel Etchevehere, de Energía, Javier Iguacel; y de Transporte, Guillermo Dietrich, entre otros.

Fuentes del encuentro contaron a Letra P que Dujovne reclamó cumplir los objetivos de recorte de gastos “más allá de lo discursivo”, y que pidió austeridad extrema hasta tanto se discutan las pautas del nuevo Presupuesto para el año 2019. En la pública, en la mesa de discusión, ningún ministro refunfuñó. Por su lado, Ibarra, el hombre elegido por Mauricio Macri para comandar el ajuste, ya había hablado con varios ministros sobre el tema. Y les bajó línea de que ahora “la cosa tiene que ir en serio”. Algunos les preguntaron, con algo de sorna, por qué se había tardado tanto en reducir los gastos del Estado. Naturalmente, la explicación de la aceleración es la exigencia de Christine Lagarde de ordenar las cuentas públicas para que se viabilice el pacto de inyección de dinero. “Hoy nuestra prioridad absoluta es la reducción del déficit fiscal. Avanzamos en el trabajo con todos los ministerios del área económica en ese camino. Todos acordamos que nuestro principal objetivo hoy es el equilibrio de las cuentas públicas de la Argentina” dijo Dujovne, un rato después, en una declaración más bien política volcada en un comunicado.

 

Iguacel, hombre clave en el ajuste. Trabaja en la reducción de subsidios en tarifas. 

Por su parte, Iguacel ratificó el compromiso asumido en lograr la convergencia fiscal: “Vamos a cumplir con las metas fiscales que nos propusimos. Queremos un sector energético competitivo, fuerte, y que no requiera subsidios del sector público, con la única excepción de la tarifa social”. Fue el más observado en la mesa del achique. El heredero del colapso que dejó Juan José Aranguren aún no terminó de delinear qué hará con las tarifas. Pero la línea de Casa Rosada es clara: con este nivel de subsidios, más allá de lo ya achicado, el déficit no baja.

En este escenario, en el Ejecutivo y en Hacienda entienden que la reducción del déficit es condición necesaria para resolver la crisis política que acecha a Cambiemos como fuerza política. Saben, además, que el achique conllevará una profundización de la crisis en la economía real. Así las cosas, descuentan que este año será de una inflación más cercana al 30%, y que la actividad caerá por debajo de la perspectiva. En la víspera, el Crédit Suisse dio señales de congelamiento en la economía al anunciar la corrección de su previsión para Argentina del 1,5% al 1,1%.

 

 

En las últimas horas, tres sectores que eran puntales para el Gobierno, le dieron muy malas noticias: el patentamiento de Motos, según la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (ACARA),cayó 36,1% en comparación con el mes de mayo de este año, en el que se habían registrado 58.389 unidades.  “Si se realiza una comparación interanual se observa un patentamiento con un 18,2 % de unidades menos que en junio del año pasado, cuando se habían registrado 45.581 motovehículos”, concluyeron. En paralelo, los autos cayeron 18,2 %  en junio, en la comparación con el mismo mes de 2017. “También la baja es del 17,2% en meses consecutivos ya que en mayo de este año se habían registrado 77.417 unidades”, explicaron desde ACARA.

Por último, la venta de inmuebles entró en zona de turbulencia: según el Colegio de Escribanos de la Ciudad, se realizaron en mayo 5.892 escrituras por un monto total de  $20.084 millones, lo que representó una suba de 15,5% respecto de mayo 2017 y baja de 1,5% respecto del mes anterior. Otro de los datos que inquietan, en el marco de una devaluación creciente, es lo que está ocurriendo con las viviendas compradas vía hipotecarios. En escrituras con crédito hipotecario, 1607 de 5892 (27,7% del total: creció un 42,7% respecto a hace un año, pero bajaron 26,9% respecto a abril).