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La firma de Tabanelli, que ya opera en los casinos bonaerenses, tiene la apuesta más fuerte, tras la apertura de sobres. La corrida habría provocado la baja de grupos foráneos.
Redacción 29/06/2018 15:44

No va más. Este jueves se conocieron las apuestas para el manejo por los próximos 21 años de las máquinas tragamonedas en las siete salas de juego de la provincia de Buenos Aires. Aunque en un principio se especuló con la posibilidad de seis jugadores que se presentarían para competir en esta licitación, lo cierto es que en la apertura de sobres realizada este jueves en el Instituto de Lotería y Casinos bonaerense, fueron tres las empresas que presentaron propuestas. Dos grandes grupos internacionales, enviaron cartas a la Provincia argumentando que su no participación responde a la turbulenta marcha cambiaria que se registra en el país.

Así, la apuesta más fuerte, fue la de la firma más baqueana en este rubro en la provincia hoy administrada por María Eugenia Vidal: Boldt S.A, empresa que durante años recibiera la adjudicación directa del negocio por parte de los gobiernos anteriores y que el mes pasado obtuvo la prórroga de su contrato hasta el 31 de diciembre “o hasta el momento de entrada en vigencia del nuevo contrato con los proveedores que resulten adjudicatarios en el proceso licitatorio”.

Y, por cómo se avizora el proceso licitatorio, la compañía de Antonio Tabanelli tiene serias chances de hacerse auto-entrega del bastón de mando de las máquinas de juegos de azar de los casinos de Tigre, Pinamar, Tandil, Miramar, Hermitage, Central y Monte Hermoso.
 


En la sala de reuniones de la Dirección Provincia de Administración y Finanzas, las ofertas realizadas se diseminaron de la siguiente manera: para el primer renglón (que abarca los casinos de Tigre -el pez gordo con 1600 slots- y Pinamar), Boldt fue la única oferente. Para el segundo renglón (casinos de Tandil, Miramar y el Hermitage de Mar del Plata), además de Boldt se presentó Oasis Entertainment Group, firma que opera el Bingo Pilar y tiene entre sus caras visibles a Ricardo Glazman y Alejandro Gravier (marido de la modelo Valeria Mazza).

En tanto, para el tercer renglón, referido al Casino Central (Mar del Plata) y el de Monte Hermoso, también se presentó Boldt, compitiendo en este caso con Casino Victoria  de Daniel Mautone, socio de Daniel Angelici en los bingos de Pergamino y Ramallo, pero no en Casino Victoria. Según consignó La Nación, desde esta firma negaron que el presidente de Boca participe en la licitación.
 


Según detalló el mencionado matutino, Codere (capitales españoles) y Enjoy (con asiento en Chile), dos grandes grupos internacionales del rubro que figuraban entre los anotados para competir, enviaron a la Provincia una carta para anunciar que abandonaban la licitación a raíz de las dudas que despierta el derrotero económico a la hora de concretar una inversión real. Siempre según lo consignado por La Nación, el cálculo de Codere es que iba a tener que invertir unos 190 millones de dólares (se estima que Boldt necesitará 120 millones, por ya contar con la infraestructura y operatividad), con "tasas de retorno muy ajustadas".

Y aunque a priori se decidió ir adelante con la licitación pese a dichos condicionantes, "finalmente no hemos logrado el apoyo de los accionistas de la sociedad" (los socios extranjeros que controlan el grupo).

La turbulencia juega para Boldt, que conservaría las tragamonedas

La firma de Tabanelli, que ya opera en los casinos bonaerenses, tiene la apuesta más fuerte, tras la apertura de sobres. La corrida habría provocado la baja de grupos foráneos.

No va más. Este jueves se conocieron las apuestas para el manejo por los próximos 21 años de las máquinas tragamonedas en las siete salas de juego de la provincia de Buenos Aires. Aunque en un principio se especuló con la posibilidad de seis jugadores que se presentarían para competir en esta licitación, lo cierto es que en la apertura de sobres realizada este jueves en el Instituto de Lotería y Casinos bonaerense, fueron tres las empresas que presentaron propuestas. Dos grandes grupos internacionales, enviaron cartas a la Provincia argumentando que su no participación responde a la turbulenta marcha cambiaria que se registra en el país.

Así, la apuesta más fuerte, fue la de la firma más baqueana en este rubro en la provincia hoy administrada por María Eugenia Vidal: Boldt S.A, empresa que durante años recibiera la adjudicación directa del negocio por parte de los gobiernos anteriores y que el mes pasado obtuvo la prórroga de su contrato hasta el 31 de diciembre “o hasta el momento de entrada en vigencia del nuevo contrato con los proveedores que resulten adjudicatarios en el proceso licitatorio”.

Y, por cómo se avizora el proceso licitatorio, la compañía de Antonio Tabanelli tiene serias chances de hacerse auto-entrega del bastón de mando de las máquinas de juegos de azar de los casinos de Tigre, Pinamar, Tandil, Miramar, Hermitage, Central y Monte Hermoso.
 


En la sala de reuniones de la Dirección Provincia de Administración y Finanzas, las ofertas realizadas se diseminaron de la siguiente manera: para el primer renglón (que abarca los casinos de Tigre -el pez gordo con 1600 slots- y Pinamar), Boldt fue la única oferente. Para el segundo renglón (casinos de Tandil, Miramar y el Hermitage de Mar del Plata), además de Boldt se presentó Oasis Entertainment Group, firma que opera el Bingo Pilar y tiene entre sus caras visibles a Ricardo Glazman y Alejandro Gravier (marido de la modelo Valeria Mazza).

En tanto, para el tercer renglón, referido al Casino Central (Mar del Plata) y el de Monte Hermoso, también se presentó Boldt, compitiendo en este caso con Casino Victoria  de Daniel Mautone, socio de Daniel Angelici en los bingos de Pergamino y Ramallo, pero no en Casino Victoria. Según consignó La Nación, desde esta firma negaron que el presidente de Boca participe en la licitación.
 


Según detalló el mencionado matutino, Codere (capitales españoles) y Enjoy (con asiento en Chile), dos grandes grupos internacionales del rubro que figuraban entre los anotados para competir, enviaron a la Provincia una carta para anunciar que abandonaban la licitación a raíz de las dudas que despierta el derrotero económico a la hora de concretar una inversión real. Siempre según lo consignado por La Nación, el cálculo de Codere es que iba a tener que invertir unos 190 millones de dólares (se estima que Boldt necesitará 120 millones, por ya contar con la infraestructura y operatividad), con "tasas de retorno muy ajustadas".

Y aunque a priori se decidió ir adelante con la licitación pese a dichos condicionantes, "finalmente no hemos logrado el apoyo de los accionistas de la sociedad" (los socios extranjeros que controlan el grupo).