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El reemplazante de Aranguren en Energía trabaja en un esquema que autoriza subas considerando el dólar, el Brent y los costos. Se aplicará en el segundo semestre.
Por 29/06/2018 14:14

Los movimientos del tipo de cambio tienen al Gobierno envuelto en conflictos permanentes con diferentes sectores. Uno de ellos, el de los combustibles, está al borde de la implosión mientras el poder político define los pasos a seguir luego de la salida de Energía de Juan José Aranguren. Los empresarios están alertas a la resolución que tendrá el nuevo ministro, Javier Iguacel, el heredero de un esquema que quedó a mitad de camino entre la liberalización de los precios y una regulación parcial. Con el esquema de desregulación que inició el ex Shell fuera de combate, el sucesor tiene en estudio un programa de aumentos digitados en relación a la evolución de algunos indicadores. Un proceso que continúa el de aumentos autorizados por el Gobierno en junio y julio que se aplicará desde agosto a diciembre.

El ex Vialidad Nacional trabaja sobre tres ejes para analizar las autorizaciones de aumentos. Entiende que los números muestran que un tercio del precio de las naftas son dólar; otro tercio precio del crudo Brent y el resto, impuestos. Así, en delicado equilibrio para no afectar las metas de déficit fiscal y, a la vez, controlar que los combustibles no le pongan más calor a los precios y la inflación general, Iguacel dará un esquema de subas más moderado. Es que, inicialmente, Aranguren había autorizado un alza del 5% para junio y del 3 para julio y estableció un precio para la compra de crudo en Argentina. Ese mismo día, para el sector se terminó el período de liberalización de los precios y se entró en una dinámica parecida a la que tenían las petroleras en los años de Axel Kicillof como ministro de Economía. Una mesa de diálogo con aumentos pautados. Así seguirá siendo en lo que quede del año.

 

 

Para las compañías, de hecho, ese esquema es mejor que la incertidumbre. Si bien les habían prometido liberar subas desde agosto, necesitan tener al menos alguna señal de un camino firme, sobre todo para informar a los inversores y a los mercados. La acción de YPF, emblema del mercado argentino, se derrumbó fuerte en la plaza local y el exterior por la falta de señales, algo que hubiese ocurrido con los papeles de las otras compañías que no cotizan. “Hoy, si queremos, no podemos aumentar un 25% las naftas; ergo, el mercado ya está de nuevo regulado”, confió una fuente de una petrolera multinacional. "Va a ser algo así como la suba de prepagas, que el Gobierno las autoriza en base a aumento de costos y a precios que están, muchos de ellos, dolarizados", sintetizó una fuente oficial. 

Sin involucrarse en forma directa, sigue el tema el ministro de Economía, Nicolás Dujovne, hoy centrado en estabilizar la cuestión macroeconómica. De hecho, se mencionó el tema esta semana en una reunión que el funcionario mantuvo con el CEO de YPF, Miguel Ángel Gutiérrez. En la reunión estaba Nicolás Gadano, nueva mano derecha energética del ministro, un cuadro técnico que conoce a la perfección los números del sector y de YPF en particular, dado que fue parte de la compañía en los años de Miguel Galuccio.

 

 

 

El plan Iguacel: aumentos digitados en naftas y adiós a la liberalización

El reemplazante de Aranguren en Energía trabaja en un esquema que autoriza subas considerando el dólar, el Brent y los costos. Se aplicará en el segundo semestre.

Los movimientos del tipo de cambio tienen al Gobierno envuelto en conflictos permanentes con diferentes sectores. Uno de ellos, el de los combustibles, está al borde de la implosión mientras el poder político define los pasos a seguir luego de la salida de Energía de Juan José Aranguren. Los empresarios están alertas a la resolución que tendrá el nuevo ministro, Javier Iguacel, el heredero de un esquema que quedó a mitad de camino entre la liberalización de los precios y una regulación parcial. Con el esquema de desregulación que inició el ex Shell fuera de combate, el sucesor tiene en estudio un programa de aumentos digitados en relación a la evolución de algunos indicadores. Un proceso que continúa el de aumentos autorizados por el Gobierno en junio y julio que se aplicará desde agosto a diciembre.

El ex Vialidad Nacional trabaja sobre tres ejes para analizar las autorizaciones de aumentos. Entiende que los números muestran que un tercio del precio de las naftas son dólar; otro tercio precio del crudo Brent y el resto, impuestos. Así, en delicado equilibrio para no afectar las metas de déficit fiscal y, a la vez, controlar que los combustibles no le pongan más calor a los precios y la inflación general, Iguacel dará un esquema de subas más moderado. Es que, inicialmente, Aranguren había autorizado un alza del 5% para junio y del 3 para julio y estableció un precio para la compra de crudo en Argentina. Ese mismo día, para el sector se terminó el período de liberalización de los precios y se entró en una dinámica parecida a la que tenían las petroleras en los años de Axel Kicillof como ministro de Economía. Una mesa de diálogo con aumentos pautados. Así seguirá siendo en lo que quede del año.

 

 

Para las compañías, de hecho, ese esquema es mejor que la incertidumbre. Si bien les habían prometido liberar subas desde agosto, necesitan tener al menos alguna señal de un camino firme, sobre todo para informar a los inversores y a los mercados. La acción de YPF, emblema del mercado argentino, se derrumbó fuerte en la plaza local y el exterior por la falta de señales, algo que hubiese ocurrido con los papeles de las otras compañías que no cotizan. “Hoy, si queremos, no podemos aumentar un 25% las naftas; ergo, el mercado ya está de nuevo regulado”, confió una fuente de una petrolera multinacional. "Va a ser algo así como la suba de prepagas, que el Gobierno las autoriza en base a aumento de costos y a precios que están, muchos de ellos, dolarizados", sintetizó una fuente oficial. 

Sin involucrarse en forma directa, sigue el tema el ministro de Economía, Nicolás Dujovne, hoy centrado en estabilizar la cuestión macroeconómica. De hecho, se mencionó el tema esta semana en una reunión que el funcionario mantuvo con el CEO de YPF, Miguel Ángel Gutiérrez. En la reunión estaba Nicolás Gadano, nueva mano derecha energética del ministro, un cuadro técnico que conoce a la perfección los números del sector y de YPF en particular, dado que fue parte de la compañía en los años de Miguel Galuccio.