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“Hay infinidad de gastos corrientes para cortar antes que reducir obra pública”

El titular de la Cámara de la Construcción se mostró preocupado por el ajuste que se viene en 2019. Pidió, post FMI, ocuparse de “la economía real”. Las posibilidades de Macri y la oposición.

Por 24/06/2018 9:23

La situación del sector de la construcción cambió radicalmente cuando el Gobierno decidió recortar para este año 30.000 millones de pesos en la obra pública. Lo que venían siendo elogios de los empresarios al Ejecutivo empezaron a mutar en críticas. Primero moderadas y cada vez más intensas. Gustavo Weiss, el presidente de la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco), suena preocupado cuando atiende a Letra P. Ya manifestó públicamente que el recorte actual y las dudas sobre qué hará el gobierno de Mauricio Macri en 2019 con los ladrillos ponen al rubro en un serio riesgo de perder 430 mil puestos de trabajo.

A lo largo de la charla, el empresario, que participa en licitaciones de obra nacionales con su empresa Eleprint, explicó de dónde surgen las quejas de los CEOs para con Cambiemos. Consideró que “el cierre del acuerdo con el FMI y la calificación de emergentes dieron la primera semana positiva” en lo que “venimos sufriendo desde hace un tiempo”. Pero pidió, en este sentido, que ese momento a favor juegue en la cabeza del Gobierno para empezar a centrarse “en la economía real”.

Por otra parte, reclamó que el Ejecutivo ajuste por “gastos corrientes que reducir obra pública”, una discusión que empezaron a tener con varios funcionarios nacionales, sobre todo ante la inminencia de un año electoral. En la faz política, dijo que “Macri tiene chances de reelegir en 2019”. Y consideró que el peronismo, cuando dirima sus diferencias, es el único oponente con posibilidades de pelear en las próximas presidenciales.

 

BIO. Oriundo de La Plata, es ingeniero en telecomunicaciones, mecánico y electricista. En el ámbito empresario, preside la constructora Eleprint SA, con la que participa en licitaciones de obra pública. Es dirigente empresario en la Cámara de la Construcción (Camarco) desde hace más de 30 años, habiéndose iniciado en la rama bonaerense. En  2013 llegó por primera vez a la presidencia de la entidad que reúne a las grandes firmas del país. Fue vicepresidente en la turbulenta gestión de Juan Chediak, salpicado por los presuntos sobornos en la era K, y volvió a asumir la conducción con la llegada de Cambiemos.

 

 

-En el Gobierno celebraron esta semana como un éxito en medio de una tormenta no solo cambiaria, sino algo también vinculado a indicadores de actividad que dan señales amarillas. ¿Cómo lo percibió usted?

-Esta semana, después de varias semanas complicadas, es una semana de buenas noticias. El cierre del acuerdo con el Fondo Monetario y la declaración de emergente hacen que haya sido una semana positiva dentro de días complicados, como los que venimos sufriendo desde hace un tiempo.

-¿Qué significado le da a este envió que encontró Macri vía una calma cambiaria, por ahora, temporaria?

-Esto tranquiliza el mercado financiero, que era lo fundamental para poder pensar con más calma. Ahora hay que insistir en lo que veníamos hablando antes, en que de estos 40 días de crisis cambiaria tiene que salir el hecho de insistir un poco en los problemas de la economía real: inflación, impuestos, el alto costo laboral, la falta de productividad, etcétera, que son los temas de fondo que tenemos que discutir en Argentina.

"De estos 40 días de crisis cambiaria tiene que salir el hecho de insistir un poco en los problemas de la economía real: Inflación, impuestos, el alto costo laboral, la falta de productividad."

-En los números de industria de la UIA, el componente de construcción empieza a pesar menos. ¿Trabajan con el Gobierno en alguna alternativa a los recortes que ya se anunciaron en obra pública?

-La industria de la construcción es 75% obra privada y 25% pública. La privada, hasta donde dicen nuestros registros, sigue con los mismos niveles que tenía hasta antes de la crisis. Pero también hay que decir que en 40 días no hay estadísticas, por lo que hay que esperar un poco para analizar si efectivamente estamos ante un proceso de caída de la industria.

En obra privada se sigue, no creo que se haya sufrido un gran golpe en los proyectos en ejecución. Y en cuanto a la pública, el Gobierno anunció 30.000 millones de pesos menos para este año y están teniendo un ajuste fiscal que sabemos que, si eso no se hace de gasto corriente, para lo cual hay que negociar con provincias y municipios, lo que se afecta es a la obra pública. Ahora, ¿cuánto se va a ajustar? No lo sabemos hasta que no empiece la discusión del Presupuesto.

-Usted habló de recortar en otros lados. ¿Hay otras salidas?

-El Gobierno sabe que si uno se sienta a hablar seriamente, hay infinidad de gastos corrientes para cortar antes que reducir obra pública, pero el tema es tener decisión política. Yo menciono siempre un ejemplo que todos conocen, que son las pensiones por invalidez. Se sabe que hay un número importante que no corresponden, que se otorgaron a gente que no tiene invalidez. En otras palabras: pensiones truchas. Pero para hacer eso hay que tener voluntad política y hablar con gobernadores y municipios, que son los que entregan esas pensiones. Si bien paga la Nación, las entregan ellos. Si te sentás en serio, tenés ahí un lugar para cortar. Y si te metes en el Presupuesto, debe haber muchísimos lugares similares donde uno empieza a mirar y es susceptible de ser cortado. Ahora, ¿eso va a ocurrir? ¿Va a haber una negociación política? No lo sé. Debería ser así.

-La obra para las provincias es importante, más aún en año electoral…

-Lo es para todo el país, fíjate que nosotros el año pasado crecimos 12%, fue la industria que más creció. Somos muy importantes desde la actividad económica y generación de empleo, pero además porque Argentina tiene un gigantesco déficit de infraestructura… y bueno, seguiremos sin tener cloacas para la gente que lo necesita, malos hospitales y malas escuelas, malos caminos, ferrocarriles y puertos. En fin, seguiremos con esa decadencia.

 

 

-Los CEOs se quejen contra el Gobierno, algo que no ocurrió en los primeros dos años de gestión. ¿Es lógico que el empresariado se queje en este contexto? ¿Por qué ahora y no antes?

-Yo lo que digo es lo siguiente: Argentina tiene un gran problema macroeconómico porque gasta más de lo que recauda. Eso no es sostenible en el tiempo. Es una realidad que excede en mucho a si el Gobierno es de Cambiemos o viene el peronismo, o el socialismo: es la realidad de la economía argentina. Si los actores políticos del país, Gobierno y oposición, no tienen claro que hay que atacar este problema, seguiremos igual que siempre. Inflación... algún día nos tocará un nuevo crash, no sé. Cuando desde el empresariado decimos esto, no es que nos quejamos sectorialmente. Más allá del tema sectorial, el país es inviable si no tomamos en serio este tipo de cosas. Es bajo cualquier régimen político. ¿O a alguien se le ocurre pensar que mañana el Gobierno no gana y viene la oposición, que seguramente será peronista, y ese lío lo arreglan ellos? Venimos de décadas y décadas del país empeorando.

 

Hoy tenés dos fuerzas políticas electorales con posibilidades: una es Cambiemos con el radicalismo; y enfrente está al peronismo, con distintas vertientes, pero son todos peronistas. Después, el peronismo tendrá las divisiones entre kirchnerismo y peronismo racional, que como dicen ahora tendrán que sacar sus diferencias o irán separados.

 

-Menciona al peronismo, como muchos de sus colegas en el off the record. ¿Cómo lo explica? ¿Es la única alternativa a Cambiemos?

-Hoy tenés dos fuerzas políticas electorales con posibilidades: una es Cambiemos con el radicalismo; y enfrente está al peronismo, con distintas vertientes, pero son todos peronistas. Después, el peronismo tendrá las divisiones entre kirchnerismo y peronismo racional, que como dicen ahora tendrán que sacar sus diferencias o irán separados. Pero independientemente de eso, está Cambiemos y el peronismo. Y ahí está el bipartidismo.

-¿A Macri cómo lo ve posicionado para el 2019?

-Falta mucho para el 2019, de acuerdo a cómo funcione la economía irá la cosa. Como se dice: el bolsillo es el más sensible de los órganos. Asi que la realidad se va a ver cuando se sepa qué pasará con el país. Hay que ver, además, cómo se configuran las fuerzas de la oposición, porque es cierto que la oposición está dividida y eso lo ayuda a Cambiemos. Es un poco temprano. Pero no hay ninguna duda de que el Presidente tiene grandes chances de reelegir.

-El Gobierno viene cambiando figuritas en los ministerios. Las últimas, en Producción y Energía. Los conoce a todos en la gestión. ¿Qué lectura hace?

-En el caso de (el ministro de Energía, Javier) Iguacel, ha hecho una muy buena gestión en Vialidad, que estaba desquiciada desde el punto de vista de los contratos que estaban vigentes. Los puso a punto desde 2016, se ejecutaron y se terminaron las obras, hizo muchas licitaciones nuevas. Yo diría que es un gran ejecutor, hay que darle toda la confianza. En el caso de (el ministro de Producción) Dante Sica, lo conocemos desde hace muchísimos años, su consultora es asesora de la Camarco desde hace mucho tiempo. No es asesora, le encarga informes, y él ha estado dando charlas en la Cámara y creo que también en UIA. Es un tipo con mucho expertisse en comercio exterior y en temas de Brasil, intercambio y demás, y una excelente relación con todo el empresariado nacional. Está más que calificado para el puesto.