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El oficialismo quería celebrar una sesión ordinaria tras la especial, convocada por la oposición, que se cayó por falta de quórum. Broncas y rebeldía del peronismo dialoguista. Interna en Cambiemos.

Por 18/04/2018 15:25

El oficialismo de la Cámara de Diputados tuvo que dar marcha atrás este miércoles con la sesión ordinaria en la que pretendía avanzar con la ley de financiamiento productivo y la creación de la cédula escolar, luego del escándalo desatado por el ingreso al recinto de un miembro de la bancada de Cambiemos para sacar al salteño Alfredo Olmedo, dejando sin quórum la reunión en la que la oposición quería debatir proyectos para frenar los tarifazos.

“La Presidencia ha decidido pasar la sesión ordinaria para el miércoles que viene. De esta manera, los diputados se puedan manifestar en minoría”, anunció Emilio Monzó a las 14, cuando los representantes de la oposición ya llevaban dos horas de discursos sobre el aumento de tarifas, con críticas severas hacia Elisa Carrió y el radicalismo por manifestarse en los medios en contra de los aumentos y luego no sentarse a debatir el tema en el recinto.

 

 

Para entonces, el presidente de la Cámara ya había intentado contener a Carrió, blanco de los discursos opositores.

Pese a que la sesión especial convocada por el kirchnerismo fue acompañada por todo el arco opositor -el peronismo federal, el Frente Renovador, la izquierda, el Movimiento Evita, el socialismo, los miembros del bloque de San Luis, parte del Frente Cívico por Santiago y Victoria Donda-, cuando ya había pasado una hora desde el horario en el que estaba previsto su comienzo se cayó por falta de quórum. Fue el salteño Olmedo, vestido con su clásica campera amarilla, el que dejó su banca cuando faltaban dos minutos para las 12, instantes antes de que ingresara el misionero Daniel Di Stéfano, con cuya presencia se habría alcanzado el número 129 que se necesita para sesionar.

La salida de Olmedo se produjo momentos después de que el diputado del PRO Javier Pretto, presidente de la Comisión de Juicio Político, ingresara al recinto para hablar con él. “Quería pedirle que me apoyara con un proyecto”, justificó después el cordobés. “Hubo una maniobra oscura que nos remonta a los peores momentos de esta casa; esto es peor que el diputrucho”, estalló después Graciela Camaño.

 

 

La maniobra de Olmedo alimentó el enojo de todo el arco peronista. El interbloque Argentina Federal, que hasta el martes por la noche tenía previsto dar quórum en la sesión ordinaria que el oficialismo había convocado para después de la especial y votar junto con Cambiemos los proyectos de financiamiento productivo y cédula escolar, vio la oportunidad de volver a marcarle la cancha al Gobierno, todavía con el enojo de los gobernadores peronistas latente por la detención de Eduardo Fellner.

En ese marco, Cambiemos vio que la sesión ordinaria pendía de un hilo. Hacia adentro, Monzó escuchaba las protestas de Carrió y también del radicalismo, que ya se había hecho sentir el día anterior. Tal como publicó Letra P, el martes a la tarde, en la reunión de bloque, algunos diputados del radicalismo, habían planteado el inconveniente político que generaría que el oficialismo bajara al recinto para trabar proyectos que congelan los aumentos tarifarios de modo de, luego, poder sentarse a discutir temas que ni siquiera son de urgencia.

La secretaria parlamentaria del bloque PRO, Silvia Lospennato, insistió en la necesidad de celebrar la reunión. La necesidad de cumplir con el pedido presidencial de aprobar la ley de financiamiento productivo terminó inclinando la balanza.

“Salían en los medios a decir que el radicalismo de Corrientes y Mendoza se plantó en contra del tarifazo. Mentira. Si estuvieran en contra, se habrían sentado a debatir”, apuntaba contra la UCR el correntino José Ruiz Aragón, del Frente para la Victoria. En los pasillos de Diputados, los radicales se convencían de la conveniencia de levantar la sesión ordinaria para evitar que los reproches se multiplicaran durante todo el día en el recinto, y que la oposición intentara volver a meter los proyectos antitarifas en el debate.

Pero en la evaluación del oficialismo también pesó otro factor. En la reunión de Labor Parlamentaria del martes por la tarde, el presidente del bloque kirchnerista, Agustín Rossi, deslizó que en la sesión ordinaria aprovecharía para pedir que se votara el dictamen de rechazo al mega-DNU de desburocratización del Estado, que había quedado pendiente de la sesión del 21 de marzo, que terminó en otro escándalo. El oficialismo vio el riesgo de que el peronismo federal también se plegara a esa propuesta, motivado por su necesidad de remarcar su perfil opositor, y decidió aplazar la sesión.