SESIONES 2018

Macri en el Congreso: pesada herencia, pobreza cero, tarifazos y despidos

En 2016, el Presidente se enfocó en la gestión K y lanzó su tríada de promesas: lucha al narcotráfico, reducción de pobreza y unir a los argentinos. En 2017 pidió respaldo a su modelo económico.

Con presentaciones que promediaron una hora y a tres años de gestión Cambiemos, el presidente Mauricio Macri brindará este jueves su tercer discurso inaugural de las sesiones ordinarias, ante un Congreso con minoría oficialista y con el desafío de explicar las promesas pendientes de sus discursos anteriores, en los que prometió una "revolución educativa", la baja de la inflación, la lucha contra la corrupción y alcanzar la "pobreza cero".

 

En su primera presentación ante la Asamblea Legislativa, el 1 de marzo de 2016, Macri concentró sus cañones en la “pesada herencia recibida” por la década kirchnerista, y en 2017 dedicó su discurso a la lucha contra la corrupción, el narcotráfico y la promesa de despegar la economía con ejes en el deseo - aún no cumplido a dos años de gestión-, de llegar a un dígito de inflación y pobreza cero. 

 

En su debut ante la Asamblea Legislativa en 2016, con una oposición kirchnerista todavía predominante en el Congreso, Macri leyó un discurso de  exactamente una hora, de los cuales, 45 minutos dedicó a criticar duro al kirchnerismo responsabilizando a su antecesora, Cristina Fernández de Kirchner -hoy senadora- por el aumento del gasto público, "el despilfarro y la corrupción" y la inflación.

 

 

Ante un Congreso que no tuvo participación popular y en la que el kirchnerismo llenó sus bancas con carteles haciendo mención a los aumentos de precios, la ola de despidos, la reforma de la Ley de Medios, la detención de Milagro Sala y los negocios del Estado con familiares y amigos de Macri, el Presidente arrancó con un diagnóstico de lo recibido. "Lo primero que tenemos que hacer es reconocer que no estamos bien, aunque nos duela, aunque cueste", dijo. Luego protagonizó cruces con la oposición cuando se refirió a la conmemoración del 40 aniversario del golpe de Estado.

 

"Aprovechemos este año para expresar ´Nunca Más´ a la violencia institucional y política", dijo. Y continuó, en medio de manifestaciones de protesta: "Queremos acabar con la lógica de amigos y enemigos. Es cierto que hay conflictos, pero ellos son parte de la democracia y vivir en democracia significa administrarlos, usando el diálogo. La Argentina que viene es el país del acuerdo, del encuentro, del cuidado y de las buenas intenciones, que sé que compartimos con todos los argentinos".

 

Además, Macri dijo que "hubo un 700 por ciento de inflación acumulada en los últimos diez años" y que “no creció el empleo en los últimos cuatro años, por inflación y trabas como el cepo”. Luego se refirió a la inseguridad. Aseguró que las fronteras estaban "indefensas" y prometió "una revolución educativa". Remarcó los tres desafíos de su Gobierno: pobreza cero, derrotar el narcotráfico y unir a los argentinos.

 

Con ese escenario, el entonces flamante Presidente se mostró como “el gobierno que vino a cambiar la historia” y pidió al Congreso buscar “los consensos necesarios" para sancionar el paquete de leyes que posteriormente definió la salida del default, en el marco del acuerdo alcanzado con los holdouts por 4.653 millones de dólares, y la salida del cepo cambiario.

 

En esa primer oportunidad, Macri se tomó un tercio del tiempo para apuntar contra las administraciones de Néstor y Cristina Kirchner en todos los ámbitos: economía, justicia, infraestructura, salud y educación. En la segunda parte del discurso, hizo una férrea defensa de sus primeras medidas.

 

En su segunda incursión ante la Asamblea Legislativa, en 2017, Macri apeló a un discurso cargado de épica PRO y rodeado de militantes e invitados especiales: pidió "tiempo" para mejorar la economía, volvió a criticar al kirchnerismo, hizo un balance del año de gestión, puso como eje del Gobierno la lucha contra la corrupción y se burló de las amenazas al sindicalista docente Roberto Baradel en medio del conflicto por las paritarias docentes bonaerenses.

 

Macri llegó al recinto en medio de críticas por el escándalo que derivó en una imputación judicial en su contra -más tarde sobreseído- por el acuerdo entre el Gobierno y el Correo Argentino S.A. -una empresa controlada por su familia- por la condonación de una deuda multimillonaria de parte del Estado, que se sumó al escándalo que involucró en ese entonces, al propio Presidente, con supuestas cuentas offshore, en el marco de la investigación periodística internacional conocida como los Panamá Pappers..

 

El líder de PRO en un tono electoral, anunció que en virtud de que "la ética y la transparencia no es solo una obligación del sector público" sino también del privado, la decisión de firmar dos decretos "sobre juicios y contrataciones" y pidió al Congreso la sanción de una "ley de responsabilidad empresaria".

 

 

 

Con una frase fuera del discurso escrito, y casi a los gritos, enfrentó al líder del gremio de los docentes bonaerenses, Roberto Baradel, que había denunciado amenazas: "No creo que Baradel necesite que nadie lo cuide", dijo, lo que llevó al secretario general de Suteba a denunciar penalmente al jefe de Estado en los tribunales de Comodoro Py.

 

 "Estoy contento de que hace 15 meses comenzamos a recorrer el camino" para construir "un país integrado", pero "para eso tenemos que convencernos de que somos la generación que vino a cambiar la historia", arengó el Presidente y propuso trabajar por "20 años" de gobierno de Cambiemos.

 

En un discurso de 61 minutos -idéntica duración al de 2016- que estaba guionado pero que rompió con párrafos no leídos, en los que levantó el tono hasta llegar al grito a voz en cuello, lo que fue acompañado por una mayor efervescencia del público que pobló los palcos, el jefe de Estado volvió a cargar con dureza contra el kirchnerismo. "Ratifiquemos nuestro compromiso por el cambio y no escuchemos las voces que nos quieren desanimar", exclamó y criticó a "los que nunca creyeron en el cambio ni hicieron una autocrítica de lo que hicieron en el pasado". 

 

En líneas generales, Macri dio un mensaje encendido, cargado de épica al estilo PRO, en el que, además de volver sobre el argumento de la herencia K, presentó como positivos aspectos de su gestión que ya eran fuertemente cuestionados. Insistió en que su principal objetivo es "reducir la pobreza" y "generar oportunidades para todos" pero evitó hablar ya de "pobreza cero", uno de los tres ejes de su campaña electoral presidencial y uno de los que usó también en el discurso del 2016 ante la Asamblea. 

 

En ese sentido, se jactó de mantener y ampliar, "pese a los miedos que muchos querían imponer", los programas sociales vigentes, algo que está en análisis en este año 2018 para el que se prevé que Macri anuncie un ajuste mayor para reducir el déficit fiscal. 

 

En 2017 Macri utilizó como otro de los logros de sus dos primeros años de gestión, el pago de los juicios a los jubilados -"terminamos con una estafa de décadas" dijo-, aseguró que su gobierno "enfrenta la inflación" y auguró, en medio de una indiscimulable crisis productiva y laboral, inversiones que "darán más trabajo". 

 

Cosechó aplausos -y también algunas interrupciones- cuando hizo alusión a la última dictadura. "Este año se cumplen 40 años del golpe militar, cuando se consolidó la época más oscura de nuestra historia. Aprovechemos este año para gritar todos juntos nunca más a la violencia", aseguró.

 

 

 

Momentos de tensión se vivieron cuando prometió reducir la inflación y dijo que "la inflación la promovió el gobierno anterior". Allí sus palabras fueron interrumpidas por legisladores del Frente para la Victoria y la vicepresidenta Gabriela Michetti tuvo que pedir "silencio para respetar al Presidente".

 

Defendió el cambio que impulsó en el mínimo no imponible en Ganancias y dijo que la actualización en las escalas "deberá ser tratada por el Congreso lo antes posible".

 

En su segundo discurso, también mostró como logros la política de relaciones exteriores, y los nuevos contactos que tuvo con países como Brasil, Estados Unidos y Francia, la organización del G-20 y le otorgó un párrafo aparte a Gran Bretaña: "Como le dije al premier David Cameron, dialogar no implica renunciar a nuestro reclamo sobre la soberanía de las Islas Malvinas".

 

También se hizo eco de la investigación por la muerte del fiscal Alberto Nisman. Dijo que las circunstancias de su muerte "de a poco comienzan a aclararse" y expresó su apoyo a las víctimas por el atentado a la AMIA.

 

Macri apostó en 2017 -y se estima que este año lo volverá a hacer pero con proyectos limitados- a una "profunda reforma política". Aunque la oposición finalmente frenó el proyecto del Ejecutivo para impulsar el voto electrónico, este año el oficialismo podría insistir con otros relacionados al financiamiento de los partidos políticos.

 

En el cierre de su anterior discurso, Macri dejó de lado las páginas donde tenía escrito su discurso y lanzó una arenga final para convocar al diálogo a la oposición. "Estoy abierto a recibir todas las reformas que necesitamos para darle lo mejor a cada uno de los argentinos". 

 

Patricia Bullrich, ministra de Seguridad de Javier Milei.
Javier Milei y Martín Llaryora caminan por la senda de la gobernabilidad. 

También te puede interesar