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¿A qué juegan?

Los popes de Boca y River están peleados desde un partido en la Bombonera. El macrismo tiene copada la dirigencia de los dos clubes. Cómo imaginan sus futuros políticos.
Por 09/12/2018 9:38

Daniel Angelici y Rodolfo D'Onofrio tienen más puntos en común de lo que ellos mismos creen y quieren. El 30 de marzo de 2014, tres meses después del triunfo del presidente de River en las elecciones del club, se jugó el primer superclásico que los enfrentó. River le ganó a Boca en la Bombonera 2-1 y cortó una racha de diez años sin victorias de visitante. A cinco minutos del final, Néstor Pitana cobró un córner que no era y Ramiro Funes Mori de cabeza selló el partido. Pero en la semana previa el entonces presidente de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez, los convocó junto con Julio Grondona para un acto en conjunto y dar un mensaje contra la violencia en los estadios. "Es la primera vez que los presidentes de los dos clubes históricamente rivales y más populares del país están trabajando juntos", dijo el presidente de Boca. "La rivalidad es el domingo y el lunes son las bromas, pero la pasión por el fútbol tiene que terminar ahí nomás", agregó el de River.

Eran tiempos en donde tenían un trato amistoso que incluso se reforzó tras la muerte de Don Julio cuatro meses después, cuando los nombraron vicepresidentes de AFA. Quisieron reeditar la relación que tuvieron Antonio Liberti y Alberto Armando en los 60 o Alfredo Davicce con Antonio Alegre a principio de los 90. Esa relación creció y murió un año después, curiosamente tras otro partido en La Boca.

 

 

El 3 de mayo de 2015 Boca ganó 2-0 con goles de Cristian Pavón y Pablo Pérez por el campeonato local. Fue el primero de tres partidos que jugaron en once días. Ese día los dirigentes de River tenían asignado un palco al borde de la cancha. Cuando llegaron estaba ocupado por Alejandro Burzaco, el todopoderoso CEO de Torneos, hincha de River y hermano de Eugenio, ex diputado, vocal y jefe de Seguridad millonario y hoy secretario de Seguridad de la Nación. Al no tener lugar necesario se fueron al vestuario a ver el partido. Se sacaron una foto donde se los veía sentados en el piso con caras largas y que luego se viralizó. Angelici respondió enseguida. "Es una foto lamentable, yo no me la sacaría".

Luego vinieron los encuentros por la Copa Libertadores. Triunfo de River en la ida y partido suspendido en la vuelta cortesía de Adrián "Panadero" Napolitano y su gas pimienta. Angelici fue llamado a la sede de Conmebol en Asunción y D'Onofrio mandó a sus enviados aunque no se lo habían solicitado. Boca fue descalificado y eso terminó de hacer eclosionar una relación que había amanecido auspiciosa. Encima, a fin de año, las elecciones en AFA los tuvo en vereda enfrentadas. D'Onofrio respaldó la candidatura de Marcelo Tinelli mientras que Angelici se paró del lado de Luis Segura, porque aseguró que, como presidente de Boca, no podía apoyar a un dirigente de San Lorenzo.

La definición más clara de su vínculo la dio el propio Angelici. "Una excelente gestión que hizo en su club. Acomodó los números. Tuvo esa cuota de suerte que necesita de ganar casi todo lo que compitió. Somos distintos, o estamos formados distintos y a lo mejor no es ni bueno ni malo, somos distintos".

 

 

SUPERCLÁSICO PRO. Pero si hay algo que los emparenta es la política. O al menos la cantidad de dirigentes que estuvieron o están en sus comisiones directivas. Dirigentes, sobre todo, vinculados al PRO. El secretario de River y además abogado del club es Ignacio Villarroel, actual Presidente de la Fundación River, que también fue coordinador del PRO en las campañas en Entre Ríos y abogado del partido. Guillermo Cascio, secretario en su primera gestión, vicepresidente en la segunda y que falleció en 2018, fue gerente general del Banco Ciudad en la gestión de Macri en la Ciudad. Eugenio Burzaco, secretario de Seguridad de la Nación, es vocal y fue encargado de seguridad del club. O también está el caso de Valentin Diaz Gilligan, vocal titular, que asumió en 2015 como subsecretario general de la Presidencia y que en febrero de 2018, tras un informe del diario El Pais de Madrid, se descubrió que había ocultado en su declaración jurada 1.200.000 dólares en una cuenta en Andorra, que cerró en 2014 cuando ya llevaba un año como funcionario del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Diaz Gilligan renunció a los tres días de la revelación y fue imputado en la justicia. El dinero, confesó, no era suyo, sino que se lo guardó a Francisco Casal, el poderoso empresario del fútbol uruguayo. Casal es representante de muchos jugadores, dueño del canal deportivo Tenfield y de Gol TV, otro canal con base en Miami y filiales por América. Uno de los socios de Casal en Enzo Francescoli, gloria de River, y manager desde que asumió D'Onofrio. Su cargo es rentado y nunca se supo a ciencia cierta su salario. A raíz del escándalo, la Comisión Fiscalizadora del club, órgano que queda en la oposición, reclamó que se investigue si no hay conexiones entre Francescoli, Diaz Gilligan y el dinero de Casal. 

Adrián Varela, vocal y presidente de Relaciones Públicas de River es director general de Colectividades en la Secretaría de Derechos Humanos del Gobierno de la Ciudad. El legislador porteño José Luis Acevedo, fue nombrado defensor del socio desde mayo de 2014. También Andrés Ballotta, que fuera tesorero del club hasta 2018, desde 2015 es el titular de la Administración Gubernamental de Ingresos Públicos (AGIP), el ente recaudador porteño. 

 

NO FUE CÓRNER. El gol de Funes Mori marcó el inicio de las relaciones entre los presidentes.

 

Sin embargo el apellido más pesado de la política es Santilli. Hugo, presidente entre 1983 y 1989, estuvo al frente del Banco Nación durante el gobierno de Carlos Menem, fue un apoyo importante para D'Onofrio desde 2013. Ese año uno de sus hijos, Darío, coqueteó con ser presidente y actualmente es prosecretario. Diego, el otro Santilli reconocido es vicejefe de gobierno de la Ciudad y asumió como Ministro de Seguridad porteño tras la renuncia de Martín Ocampo por el bochornoso operativo policial en el partido de vuelta el 24 de noviembre. Santilli es cercano a D'Onofrio, que estuvo presente junto a muchos dirigentes el día de su casamiento con Analía Maiorana. Cosa curiosa: el ahora jefe de la Policía de la Ciudad deberá investigar a la comisión directiva que integra su hermano por las entradas en poder del jefe de la barra millonaria.

Los días de partido se puede ver en el VIP del Monumental al secretario general de la Presidencia Fernando De Andreis o a los ministros Rogelio Frigerio y Nicolás Dujovne por ejemplo.

En Boca también hay políticos se sobra. En su primera gestión, 2011-2015, el vicepresidente primero era Oscar Moscariello, actual embajador en Portugal y ex legislador porteño por el PRO, al igual que Enzo Pagani, que era vocal y presidente de Boca Solidario. Otros dos vocales fueron el vicejefe de Gabinete, Andrés Ibarra, entonces ministro de Modernización de la Ciudad, y el fiscal federal Carlos Stornelli, que fue ministro de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires de Daniel Scioli entre 2007 y 2010. En ese período en la política, además, le dio trabajo de asesora a Soledad Spinetto, esposa de Rafael Di Zeo, preso entre 2007 y 2011 por atacar a la barra de Chacarita durante un amistoso en la Bombonera en 1999. Stornelli estuvo en la fiesta de casamiento del capo de la 12.

 

 

Para el cuatrienio 2015-2019 Dario Richarte, ex número dos de la SIDE durante la Alianza y ex abogado de Amado Boudou, es el vicepresidente tercero; Christian Gribaudo, presidente del Instituto de Previsión Social de la provincia de Buenos Aires, es el secretario general; Moscariello es vocal; Francisco Quintana, presidente del bloque PRO en la Legislatura porteña, es el presidente de la Asamblea de Representantes. Pero uno de los casos más singulares es el de Horacio Rivero, prosecretario de Asuntos Legales e Institucionales y abogado penalista, fue secretario parlamentario del bloque Federal UNA-FR, que responde a Sergio Massa. Pero también defendió a Mauro Martin y Maximiliano Mazzaro, los capos de la barra de Boca mientras Di Zeo estaba preso, y en 2004 fue abogado de Santiago Lancry, histórico barra que trabaja en la Legislatura porteña. Además, como se puede ver en el dossier de fotos de La Doce, el libro que escribió Gustavo Grabia, a Rivero se lo puede ver bailando en el casamiento de Di Zeo, con el propio barra, Diego Maradona y Omar Suárez, dueño del boliche Cocodrilo. Rivero también representó a Juan Carlos "Tucumano" Alejo, barra sentenciado a tres años en suspenso por el ataque a los de Chacarita. La presencia de Stornelli y Rivero y sus vínculos con la barra no son cosas que le preocupen al presidente del club.

¿A QUÉ JUEGAN? Sus potenciales carreras políticas son inciertas. Angelici fue tentado por Mauricio Macri para ir al Gobierno de la Ciudad y después al nacional y en los dos casos los rechazó. Hugo Alconada Mon, en su libro La raíz, relata cómo el Presidente le ofreció ser el titular de la Agencia Federal de Investigaciones (AFI) y el Tano dijo que no. "A Mauricio me lo presentó Jorge Macri, su primo. Tomamos un café en Pergamino. Él todavía era presidente de Boca y me contó su intención de ser candidato a jefe de Gobierno. Se dio la posibilidad de acompañarlo en la Ciudad o quedarme en Boca, y decidí quedarme en el club. A Boca entré por la ventana, de la mano de Mauricio".

Es consciente que presidir un club grande es un lugar más poderoso que muchos cargos políticos. "Yo he visto grandes dirigentes que fueron a la Cámara de Diputados y se los tragó la Cámara de Diputados, no le daban la palabra, gobernadores que dejaron de ser gobernadores. No, no me siento con la vocación. Sé que es muy difícil sacar un proyecto de ley, que es muy difícil consensuar, estar dentro de un bloque. Y estar en el Ejecutivo también depende del cargo y ahí depende más de vos, de cómo mostrás la gestión, pero nunca tuve la vocación de ocupar cargos". Angelici ha logrado ubicar gente suya en la política, la justicia e incluso en el espionaje. Muchos lo acusan de ser un operador judicial, Elisa Carrió a la cabeza, y él se defiende diciendo que nunca pisó Comodoro Py. Aunque no sería necesario para ejercer su influencia.

D'Onofrio coquetea con una carrera política, pero no da indicios muy claros de cuán a fondo piensa ir. Su edad puede ser un condicionante porque en 2019 cumple 70 años. Este año, en una entrevista con Luis Novaresio, el periodista le preguntó si quería ser presidente del país y D'Onofrio fue ambiguo. "No, querer no; pero estoy dispuesto a ayudar y a trabajar. Estamos en un espacio trabajando no para generar un partido político nuevo, que hay un montón, sino para poder colaborar". En ese espacio, confesó que se juntan con Juan Carr y Facundo Manes, que sonó para liderar la lista de diputados bonaerenses de Cambiemos en 2017.

 

 

Más allá de la impronta PRO en River, D'Onofrio ha tenido sus elogios para Cristina Fernández de Kirchner. En agosto de 2015, le entregó una camiseta de River el día que se inauguró la estación de tren Ciudad Universitaria del ramal Belgrano Norte. En ese acto además estuvieron Daniel Scioli, entonces candidato presidencial del Frente Para la Victoria, y Florencio Randazzo, ambos hinchas de Boca.

De todos modos su norte parece estar puesto es una de las ideas que más expectativa generaron en la historia política, pero que no pudo progresar: el desarrollismo. "Yo soy una mezcla: si le ponen a una licuadora a Sarmiento, a Yrigoyen, a Perón y a Frondizi ahí van a encontrarme a mí. Sarmiento vio la educación y la formación y pensó un país en el que no iba a vivir. ¿Quiénes pusieron a la sociedad en el lugar de empezar a pensar en el otro, en el que está al costado abandonado? Primero Yrigoyen, después Perón. ¿Y quién pensó en una Argentina totalmente distinta? Frondizi", confesó D'Onofrio en una entrevista en 2016. Uno de los puntales desarrollistas fue Rogelio Frigerio, abuelo del actual ministro del Interior, con quien se ve seguido en la cancha.

Hay que ver también como influye su pasado cómo militante de base con el padre Carlos Mugica en la Villa 31. En el Nacional Buenos Aires conoció a Mario Firmenich y luego estuvo con varios de los Montoneros mientras estaba con Mugica. Nunca consideró la posibilidad de sumarse a la lucha armada e incluso durante varios años se negó a creer que habían matado a Pedro Eugenio Aramburu. También fue al entierro de Fernando Abal Medina y Carlos Ramus en Chacarita. Pero hoy es una incógnita cuál será su futuro en la política porque además tiene mandato en River hasta 2021.

Para Angelici es distinto porque el año que viene finaliza su gestión y ya avisó que con Macri van a elegir al candidato de su espacio. ¿Gribaudo? ¿Andrés Ibarra? Falta mucho. En 2010 él no era una opción firme y un año después ganó las elecciones.

El partido que defina la Copa Libertadores en Madrid los va a enfrentar una vez más. Si bien se muestran y reivindican diferentes, son más parecidos de lo que parecen. Lo único seguro es que para los dos no va a ser un resultado más. Y seguramente incida en lo que hagan en el futuro. Tanto en el club como en la política.