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Dos pesos pesados de la entidad se opusieron a que su titular pactara un documento con críticas al Gobierno con movimientos sociales y sindicatos. La mayoría bancó “para que haya paz”.
Por 11/12/2018 19:25

“La situación el año que viene va a ser muy difícil, no quiero tener cargo de conciencia. Me parece pertinente tener un diálogo de este tipo”. El que habló fue el titular de la Unión Industrial Argentina (UIA), Miguel Acevedo, que blanqueó ante la Junta Directiva de la entidad las reuniones que mantuvo con la Iglesia, movimientos sociales y la CGT. Esos encuentros, que se mantuvieron en reserva hasta su publicación en el diario Ámbito Financiero, derivaron en la idea de una rúbrica conjunta de un documento con fuertes críticas al Gobierno y a su política sectorial para las fábricas y el sector productivo.

Por primera vez después de que el periodista Mariano Martín revelara la información, Acevedo llevó el tema a la cúpula de la UIA y la respuesta fue algo sorpresiva. Recibió el respaldo de la mayoría, entre ellos, del salteño José Urtubey, el textil Jorge Sorabilla y el santafesino Carlos Garrera. Pero hubo dos históricos en disidencia: el titular de la FIAT, Cristiano Rattazzi, y el jefe de la cámara alimenticia Copal, Daniel Funes de Rioja. "Hay que evitar politizarse, es de mucho riesgo encarar esos diálogos", señaló uno de los cuadros antes mencionados. Acevedo les aclaró: "Yo no firmé nada ni lo haría sin autorización de ustedes". Y agregó que ya había compartido la información de las reuniones con algunos colegas. "No fue nada secreto", detalló.

Según supo Letra P, lo que más les molestó a Funes y a Rattazzi fueron las filtraciones del documento, que tiene un fuerte componente crítico a un gobierno que ambos cuadros apoyan, por diferentes razones. "Algún llamadito del Gobierno quizás hubo", disparó otro de los vices cuando este medio preguntó las razones de una oposición tan férrea a una instancia de diálogo que, según sus miembros, busca acercar posiciones y abrir el juego en el marco de una crisis que se cobró ya más de 100 mil empleos industriales.

Lo de Funes en particular sorprendió porque son las alimenticias, como Arcor y Ledesma, dos de las que más tratamiento crítico tienen con la política que implementa el Gobierno para el sector. Sobre todo la firma de los Pagani atraviesa un crack en sus ventas que le hizo perder $6.000 millones en la primera parte del año. 

"Lo que se hace en esos encuentros es concientizar y el diálogo es una resultante de que tenemos que ir hacia un país industrial y productivista", dijo a Letra P Urtubey, quien agregó: "Unificamos criterios sobre ese punto". La duda que sobrevoló el encuentro es si después de lo que ocurrió el Gobierno pisará el acelerador para desactivar una movida que en la Casa Rosada no cayó bien. "Criticar no es hacer política; estamos tratando de mostrar lo que pasa y no es un tema partidario", concluyó uno de los que respaldó a Acevedo.