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"Todos en el peronismo deben ceder un poco, como hicimos en Mendoza"

El flamante presidente del PJ mendocino cuenta cómo fue el camino para unir a todos los sectores. La injerencia de Cornejo en la interna, la definición de Cristina y el pedido a los presidenciables.
Por 24/11/2018 10:20

Mientras el peronismo nacional se divide alrededor de la figura de Cristina Fernández de Kirchner, el PJ mendocino acaba de cerrar un largo proceso de desencuentros con el armado de una lista de unidad que llevó al diputado nacional Guillermo Carmona a ser electo presidente del partido a nivel local.    

“Logramos armar un paraguas para que (Alfredo) Cornejo no se metiera en la vida interna partidaria y otro respecto de los conflictos nacionales”, cuenta Carmona en diálogo con Letra P desde Mendoza, a pocos días de asumir como titular del partido, que debió desandar el camino de las internas desatadas luego de las dos derrotas que sufrió a manos de Cambiemos, en 2015 y 2017. 

El proceso de negociaciones incluyó el establecimiento de reglas internas y la decisión del partido de recibir en la provincia a todos los precandidatos presidenciales del peronismo para 2019. Por allí ya pasaron Agustín Rossi - para cuya candidatura trabaja Carmona-, Felipe Solá y Juan Manuel Urtubey. A todos, el PJ mendocino les hace un doble pedido: que ayuden a fortalecer el partido para recuperar la gobernación de Mendoza y que trabajen para lograr la unidad a nivel nacional. "Todos deben ceder un poco, como hicimos en Mendoza", dice el diputado del Frente para la Victoria. 

 

Gioja acompañó a Carmona en su asunción, el 17 de noviembre. 

 

-¿Cómo fue el camino hacia la unidad en Mendoza?

-Fue un proceso complicado, porque entre las PASO y las generales de 2017 se perdieron muchos votos como consecuencia de diferencias internas. Esos votos fueron principalmente al Partido Intransigente Protectora, que dio como resultado la elección de José Luis Ramón como diputado. Con ese panorama crítico, comenzó un proceso de reconfiguración de los sectores del peronismo de Mendoza. No todo el kirchnerismo quedó concentrado en un ámbito ni todo el peronismo más tradicional en otro. Yo trabajé junto con otros sectores del kirchnerismo en un acercamiento hacia los intendentes. Por otro lado, quedó La Cámpora articulando con el espacio que tiene como referente al ex vicegobernador Carlos Ciurca. Ese fue el contexto inicial.

 

"Hay una larga tradición en el radicalismo mendocino, ucerreísmo para ser más preciso, de despegarse cuando las papas queman. Ya lo hizo Rodolfo Iglesias en 2001 con (Fernando) De la Rúa y hoy lo está haciendo Cornejo."

 

-Partieron desde una atomización.

-No fue tanto una atomización, sino una reconfiguración, una bifurcación del kirchnerismo y del PJ más tradicional que generó una polarización. En esa articulación con los intendentes quedamos los tres diputados nacionales, Omar Félix, Rubén Miranda y yo, junto con un conjunto bastante amplio de agrupaciones kirchneristas y peronistas. Por el otro lado, La Cámpora y el espacio de Ciurca promovieron una división de los bloques en la Legislatura. Pero, a pesar de esa polarización, pudimos ir trabajando en un proceso de confluencia en favor de la unidad. Rechazamos el intento reeleccionista de Cornejo y el intento de ampliación de la Corte provincial, logramos ordenar un Congreso partidario que venía muy conflictivo, avanzamos en el proceso de unidad en las listas para las autoridades partidarias. Yo fui propuesto como presidente, como vicepresidenta primera asumió una dirigente vinculada a Unidad Ciudadana, Florencia Décima, y como vicepresidenta segunda, Patricia Fadel, que tiene una larga trayectoria.  

 

 

-En lo que respecta a la ampliación de la Corte, tanto el sector que usted representa como el  PJ tradicional, de los azules, tuvieron un desacuerdo fuerte con La Cámpora, que había hecho un acuerdo con Cornejo por ese tema.

-Sí, ellos acordaron y le habilitaron el tratamiento. Pero Cornejo intentó en un par de ocasiones que se votara y no consiguió la cantidad de votos. El tema quedó congelado.

-¿Las diferencias internas tienen que ver con el posicionamiento de cada uno a nivel nacional?

-En Mendoza decidimos que la política nacional, en lugar de dividirnos, fortaleciera nuestro proceso. Para eso, el partido resolvió que todos los precandidatos presidenciales que vengan a la provincia van a ser recibidos de manera institucional. Además, se decidió transmitirles a los dirigentes nacionales dos mensajes: por un lado, les pedimos a todos que nos ayuden a fortalecer al peronismo local para que sea alternativa de gobierno en Mendoza el año que viene y, por el otro, les pedimos que confluyan en un mismo frente electoral para evitar divisiones. Empezamos con Agustín Rossi, que nos visitó en junio; estuvo dos veces Felipe Solá y también Juan Manuel Urtubey. Está previsto que sigan viniendo figuras nacionales. Esto viene a ser una suerte de paraguas protector para fortalecer nuestro proceso. Además de eso, tomamos una serie de medidas para evitar que Cornejo se metiera en nuestra interna, que es lo que sucedió con el intento de ampliar la Corte, y ya funcionó muy bien.

 

"El narcicismo, en el marco de una debacle de la economía con fuerte impacto social como el que tenemos, aparece como un lujo que no se puede tener."

 

-¿En qué sentido?

-La semana pasada logramos que fracasara el intento de Cornejo de seguir con el proceso de endeudamiento, que es exorbitante. La deuda provincial subió más del 200 por ciento desde que asumió el gobernador. Acá se necesitan dos tercios de los presentes para conseguir el endeudamiento, pero el peronismo lo bloqueó. Hemos ido avanzando, logramos un paraguas en la vida interna del partido y otro respecto de los conflictos nacionales. Hoy, en esta unidad de Mendoza, hay dirigentes que nos encuadramos en la conducción de Cristina, algunos militamos la candidatura de Rossi, otros la de Solá, otros la de (Alberto) Rodríguez Saá, otros son amigos de (Miguel) Pichetto, de Urtubey. Nosotros creemos que el mejor aporte que le podemos hacer al peronismo a nivel nacional es construir para ganar la provincia.

 

 

-El gobernador Cornejo aún no anunció si desdoblará las elecciones o si serán junto con las nacionales. ¿Qué escenario imagina?

-La ley electoral establece que las PASO se deben celebrar el segundo domingo de junio y las generales, el segundo domingo de septiembre. El gobernador puede, por decreto, unificar las elecciones con las nacionales. Por ahora, no ha avanzado en definiciones. Tiene tiempo hasta febrero, pero creo que se le está complicando. Es pato rengo, porque no tiene reelección y le han impactado mucho la corresponsabilidad que tiene la UCR en la alianza Cambiemos a nivel nacional en las medidas macroeconómicas que ha adoptado el Gobierno y también el proceso de unidad que nosotros estamos haciendo.

 

"En Mendoza, logramos un paraguas para que Cornejo no se metiera en la vida interna del partido y otro respecto de los conflictos nacionales"

 

-Sin embargo, Cornejo marcó varias diferencias con el Gobierno nacional, por ejemplo, con el tema de las tarifas.

-Hay una larga tradición en el radicalismo mendocino, ucerreísmo para ser más preciso, de despegarse cuando las papas queman. Ya lo hizo Rodolfo Iglesias en 2001 con (Fernando) De la Rúa y hoy lo está haciendo Cornejo. Pero ya es demasiado evidente que han acompañado todas las medidas antipopulares del Gobierno nacional. Con las tarifas, Cornejo primero se hizo el gallito y terminó siendo el vocero del Gobierno. Lo del Consejo de la Magistratura es más una disputa por cargos que conceptual. No es que estén preocupados por el futuro de la Justicia.

-¿Cómo va a definir el candidato a gobernador el peronismo?

-Estamos actuando de manera inteligente, poniendo el caballo delante del carro. Hay quienes ya expresaron su voluntad de ser candidatos y yo, como presidente del partido, voy a facilitar el posicionamiento de todos los que quieran competir. Aspiramos a que el próximo gobernador sea peronista. Vamos a definir un plan estratégico para Mendoza, una propuesta programática. Hacia marzo veremos si hay posibilidad de consenso o si utilizamos el mecanismo de las PASO. En 2015 fuimos a las PASO y funcionó muy bien, a diferencia de lo que pasó en 2017. Yo fui precandidato a gobernadorAdolfo Bermejo ganó la primaria y en la elección general sacamos más votos que en la PASO.

 

Carmona trabaja a nivel nacional por la candidatura de Agustín Rossi. Junto a Adolfo Bermejo visitaron el departamento de Maipú en junio.

 

-Pero después el peronismo perdió la elección.

-Sí, pero con un porcentaje más alto incluso que el que había sacado (Celso) Jaque para ser gobernador. Obtuvimos el 40 por ciento, pero Cornejo logró articular un frente muy grande y nos ganó por poca diferencia.

-Algunos dirigentes nacionales, como Pichetto, dicen que el partido tiene que reconciliarse con la sociedad. ¿En Mendoza tiene que hacer el mismo proceso? ¿Se debe una autocrítica por lo que fue el gobierno de Francisco Pérez?

-Creo que la nueva conducción del PJ de Mendoza es fruto de un proceso de autocrítica. Por eso, hay cambio de perfil, una mayor presencia de expresiones que no habíamos tenido rol protagónico en lo partidario anteriormente. La impronta que estoy proponiendo y que en general tiene aceptación parte de tres ejes. El primero es la revitalización partidaria, que es algo que ya había iniciado Omar Félix en la etapa anterior. Eso incluye una mayor movilización de las bases partidarias, en el territorio, en la universidad, mayor protagonismo de las centrales sindicales. El segundo es la apertura, la reconexión con la sociedad mendocina, la incorporación de demandas de la sociedad. El tercero es la actualización política y doctrinaria, un proceso de aggiornamiento que requiere de un proceso de formación política, la actualización de la dinámica del partido, en la política no solo territorial sino también virtual.

 

"Cristina tiene todo el derecho de tomar su decisión cuando quiera pero hay una presión pública puesta en eso que es evidente. No solo en el peronismo, también en la sociedad."

 

-¿Por qué, si en la mayoría de los distritos el peronismo logra esta síntesis, es tan difícil hacerlo a nivel nacional?

-Creo que es posible, aunque haya dificultades. A partir de nuestra experiencia en Mendoza, creo que tenemos que evitar que Macri meta mano en nuestra interna. Confío en que las circunstancias políticas, económicas y sociales generen el contexto para que eso se logre. Hoy hay más un problema entre dirigentes que de las condiciones.

-¿Es un tema de egos?

-Me parece que hay mucho narcisismo. Estamos en un problema. El narcicismo, en el marco de una debacle de la economía con fuerte impacto social como el que tenemos, aparece como un lujo que no se puede tener.

 

 

-¿Cree que la imposibilidad de llegar a un acuerdo tiene que ver con la presencia de Cristina?

-No creo que pase por ahí. Sí me parece que las indefiniciones de Cristina, que son lógicas, razonables, generan un contexto en el que pareciera que esa es la principal contradicción. Cristina tiene todo el derecho de tomar su decisión cuando quiera, pero hay una presión pública puesta en eso que es evidente. No solo en el peronismo, también en la sociedad. Mientras Cristina hace su proceso, nosotros tenemos que hacer el nuestro, tenemos muchas tareas por hacer, como posicionar candidatos alternativos. Eso nos saca de la inmovilidad.

-¿Cómo evaluó el lanzamiento del espacio de Massa, Pichetto y los gobernadores? ¿Cree que es una construcción que tiene como objetivo fortalecer un polo para finalmente negociar con Cristina o son posiciones inconciliables?

-Se tiene que resolver democráticamente, ir a una gran PASO. El que gana conduce y el que pierde acompaña. Me preocupan los dichos de algunos dirigentes que descalifican esa posibilidad. Creo que están especulando, porque consideran que no tienen chances de ganar esa PASO. No ir a un mismo frente es ser funcional a Macri; es lo que le dije a Urtubey cuando estuvo con nosotros en Mendoza. Pero creo que es un proceso. Queda mucho por recorrer. Nosotros tenemos que seguir trabajando por la unidad, hay una gran expectativa de la militancia. Todos tendrán que ceder un poquito, como hicimos en Mendoza.

"Todos en el peronismo deben ceder un poco, como hicimos en Mendoza"

El flamante presidente del PJ mendocino cuenta cómo fue el camino para unir a todos los sectores. La injerencia de Cornejo en la interna, la definición de Cristina y el pedido a los presidenciables.

Mientras el peronismo nacional se divide alrededor de la figura de Cristina Fernández de Kirchner, el PJ mendocino acaba de cerrar un largo proceso de desencuentros con el armado de una lista de unidad que llevó al diputado nacional Guillermo Carmona a ser electo presidente del partido a nivel local.    

“Logramos armar un paraguas para que (Alfredo) Cornejo no se metiera en la vida interna partidaria y otro respecto de los conflictos nacionales”, cuenta Carmona en diálogo con Letra P desde Mendoza, a pocos días de asumir como titular del partido, que debió desandar el camino de las internas desatadas luego de las dos derrotas que sufrió a manos de Cambiemos, en 2015 y 2017. 

El proceso de negociaciones incluyó el establecimiento de reglas internas y la decisión del partido de recibir en la provincia a todos los precandidatos presidenciales del peronismo para 2019. Por allí ya pasaron Agustín Rossi - para cuya candidatura trabaja Carmona-, Felipe Solá y Juan Manuel Urtubey. A todos, el PJ mendocino les hace un doble pedido: que ayuden a fortalecer el partido para recuperar la gobernación de Mendoza y que trabajen para lograr la unidad a nivel nacional. "Todos deben ceder un poco, como hicimos en Mendoza", dice el diputado del Frente para la Victoria. 

 

Gioja acompañó a Carmona en su asunción, el 17 de noviembre. 

 

-¿Cómo fue el camino hacia la unidad en Mendoza?

-Fue un proceso complicado, porque entre las PASO y las generales de 2017 se perdieron muchos votos como consecuencia de diferencias internas. Esos votos fueron principalmente al Partido Intransigente Protectora, que dio como resultado la elección de José Luis Ramón como diputado. Con ese panorama crítico, comenzó un proceso de reconfiguración de los sectores del peronismo de Mendoza. No todo el kirchnerismo quedó concentrado en un ámbito ni todo el peronismo más tradicional en otro. Yo trabajé junto con otros sectores del kirchnerismo en un acercamiento hacia los intendentes. Por otro lado, quedó La Cámpora articulando con el espacio que tiene como referente al ex vicegobernador Carlos Ciurca. Ese fue el contexto inicial.

 

"Hay una larga tradición en el radicalismo mendocino, ucerreísmo para ser más preciso, de despegarse cuando las papas queman. Ya lo hizo Rodolfo Iglesias en 2001 con (Fernando) De la Rúa y hoy lo está haciendo Cornejo."

 

-Partieron desde una atomización.

-No fue tanto una atomización, sino una reconfiguración, una bifurcación del kirchnerismo y del PJ más tradicional que generó una polarización. En esa articulación con los intendentes quedamos los tres diputados nacionales, Omar Félix, Rubén Miranda y yo, junto con un conjunto bastante amplio de agrupaciones kirchneristas y peronistas. Por el otro lado, La Cámpora y el espacio de Ciurca promovieron una división de los bloques en la Legislatura. Pero, a pesar de esa polarización, pudimos ir trabajando en un proceso de confluencia en favor de la unidad. Rechazamos el intento reeleccionista de Cornejo y el intento de ampliación de la Corte provincial, logramos ordenar un Congreso partidario que venía muy conflictivo, avanzamos en el proceso de unidad en las listas para las autoridades partidarias. Yo fui propuesto como presidente, como vicepresidenta primera asumió una dirigente vinculada a Unidad Ciudadana, Florencia Décima, y como vicepresidenta segunda, Patricia Fadel, que tiene una larga trayectoria.  

 

 

-En lo que respecta a la ampliación de la Corte, tanto el sector que usted representa como el  PJ tradicional, de los azules, tuvieron un desacuerdo fuerte con La Cámpora, que había hecho un acuerdo con Cornejo por ese tema.

-Sí, ellos acordaron y le habilitaron el tratamiento. Pero Cornejo intentó en un par de ocasiones que se votara y no consiguió la cantidad de votos. El tema quedó congelado.

-¿Las diferencias internas tienen que ver con el posicionamiento de cada uno a nivel nacional?

-En Mendoza decidimos que la política nacional, en lugar de dividirnos, fortaleciera nuestro proceso. Para eso, el partido resolvió que todos los precandidatos presidenciales que vengan a la provincia van a ser recibidos de manera institucional. Además, se decidió transmitirles a los dirigentes nacionales dos mensajes: por un lado, les pedimos a todos que nos ayuden a fortalecer al peronismo local para que sea alternativa de gobierno en Mendoza el año que viene y, por el otro, les pedimos que confluyan en un mismo frente electoral para evitar divisiones. Empezamos con Agustín Rossi, que nos visitó en junio; estuvo dos veces Felipe Solá y también Juan Manuel Urtubey. Está previsto que sigan viniendo figuras nacionales. Esto viene a ser una suerte de paraguas protector para fortalecer nuestro proceso. Además de eso, tomamos una serie de medidas para evitar que Cornejo se metiera en nuestra interna, que es lo que sucedió con el intento de ampliar la Corte, y ya funcionó muy bien.

 

"El narcicismo, en el marco de una debacle de la economía con fuerte impacto social como el que tenemos, aparece como un lujo que no se puede tener."

 

-¿En qué sentido?

-La semana pasada logramos que fracasara el intento de Cornejo de seguir con el proceso de endeudamiento, que es exorbitante. La deuda provincial subió más del 200 por ciento desde que asumió el gobernador. Acá se necesitan dos tercios de los presentes para conseguir el endeudamiento, pero el peronismo lo bloqueó. Hemos ido avanzando, logramos un paraguas en la vida interna del partido y otro respecto de los conflictos nacionales. Hoy, en esta unidad de Mendoza, hay dirigentes que nos encuadramos en la conducción de Cristina, algunos militamos la candidatura de Rossi, otros la de Solá, otros la de (Alberto) Rodríguez Saá, otros son amigos de (Miguel) Pichetto, de Urtubey. Nosotros creemos que el mejor aporte que le podemos hacer al peronismo a nivel nacional es construir para ganar la provincia.

 

 

-El gobernador Cornejo aún no anunció si desdoblará las elecciones o si serán junto con las nacionales. ¿Qué escenario imagina?

-La ley electoral establece que las PASO se deben celebrar el segundo domingo de junio y las generales, el segundo domingo de septiembre. El gobernador puede, por decreto, unificar las elecciones con las nacionales. Por ahora, no ha avanzado en definiciones. Tiene tiempo hasta febrero, pero creo que se le está complicando. Es pato rengo, porque no tiene reelección y le han impactado mucho la corresponsabilidad que tiene la UCR en la alianza Cambiemos a nivel nacional en las medidas macroeconómicas que ha adoptado el Gobierno y también el proceso de unidad que nosotros estamos haciendo.

 

"En Mendoza, logramos un paraguas para que Cornejo no se metiera en la vida interna del partido y otro respecto de los conflictos nacionales"

 

-Sin embargo, Cornejo marcó varias diferencias con el Gobierno nacional, por ejemplo, con el tema de las tarifas.

-Hay una larga tradición en el radicalismo mendocino, ucerreísmo para ser más preciso, de despegarse cuando las papas queman. Ya lo hizo Rodolfo Iglesias en 2001 con (Fernando) De la Rúa y hoy lo está haciendo Cornejo. Pero ya es demasiado evidente que han acompañado todas las medidas antipopulares del Gobierno nacional. Con las tarifas, Cornejo primero se hizo el gallito y terminó siendo el vocero del Gobierno. Lo del Consejo de la Magistratura es más una disputa por cargos que conceptual. No es que estén preocupados por el futuro de la Justicia.

-¿Cómo va a definir el candidato a gobernador el peronismo?

-Estamos actuando de manera inteligente, poniendo el caballo delante del carro. Hay quienes ya expresaron su voluntad de ser candidatos y yo, como presidente del partido, voy a facilitar el posicionamiento de todos los que quieran competir. Aspiramos a que el próximo gobernador sea peronista. Vamos a definir un plan estratégico para Mendoza, una propuesta programática. Hacia marzo veremos si hay posibilidad de consenso o si utilizamos el mecanismo de las PASO. En 2015 fuimos a las PASO y funcionó muy bien, a diferencia de lo que pasó en 2017. Yo fui precandidato a gobernadorAdolfo Bermejo ganó la primaria y en la elección general sacamos más votos que en la PASO.

 

Carmona trabaja a nivel nacional por la candidatura de Agustín Rossi. Junto a Adolfo Bermejo visitaron el departamento de Maipú en junio.

 

-Pero después el peronismo perdió la elección.

-Sí, pero con un porcentaje más alto incluso que el que había sacado (Celso) Jaque para ser gobernador. Obtuvimos el 40 por ciento, pero Cornejo logró articular un frente muy grande y nos ganó por poca diferencia.

-Algunos dirigentes nacionales, como Pichetto, dicen que el partido tiene que reconciliarse con la sociedad. ¿En Mendoza tiene que hacer el mismo proceso? ¿Se debe una autocrítica por lo que fue el gobierno de Francisco Pérez?

-Creo que la nueva conducción del PJ de Mendoza es fruto de un proceso de autocrítica. Por eso, hay cambio de perfil, una mayor presencia de expresiones que no habíamos tenido rol protagónico en lo partidario anteriormente. La impronta que estoy proponiendo y que en general tiene aceptación parte de tres ejes. El primero es la revitalización partidaria, que es algo que ya había iniciado Omar Félix en la etapa anterior. Eso incluye una mayor movilización de las bases partidarias, en el territorio, en la universidad, mayor protagonismo de las centrales sindicales. El segundo es la apertura, la reconexión con la sociedad mendocina, la incorporación de demandas de la sociedad. El tercero es la actualización política y doctrinaria, un proceso de aggiornamiento que requiere de un proceso de formación política, la actualización de la dinámica del partido, en la política no solo territorial sino también virtual.

 

"Cristina tiene todo el derecho de tomar su decisión cuando quiera pero hay una presión pública puesta en eso que es evidente. No solo en el peronismo, también en la sociedad."

 

-¿Por qué, si en la mayoría de los distritos el peronismo logra esta síntesis, es tan difícil hacerlo a nivel nacional?

-Creo que es posible, aunque haya dificultades. A partir de nuestra experiencia en Mendoza, creo que tenemos que evitar que Macri meta mano en nuestra interna. Confío en que las circunstancias políticas, económicas y sociales generen el contexto para que eso se logre. Hoy hay más un problema entre dirigentes que de las condiciones.

-¿Es un tema de egos?

-Me parece que hay mucho narcisismo. Estamos en un problema. El narcicismo, en el marco de una debacle de la economía con fuerte impacto social como el que tenemos, aparece como un lujo que no se puede tener.

 

 

-¿Cree que la imposibilidad de llegar a un acuerdo tiene que ver con la presencia de Cristina?

-No creo que pase por ahí. Sí me parece que las indefiniciones de Cristina, que son lógicas, razonables, generan un contexto en el que pareciera que esa es la principal contradicción. Cristina tiene todo el derecho de tomar su decisión cuando quiera, pero hay una presión pública puesta en eso que es evidente. No solo en el peronismo, también en la sociedad. Mientras Cristina hace su proceso, nosotros tenemos que hacer el nuestro, tenemos muchas tareas por hacer, como posicionar candidatos alternativos. Eso nos saca de la inmovilidad.

-¿Cómo evaluó el lanzamiento del espacio de Massa, Pichetto y los gobernadores? ¿Cree que es una construcción que tiene como objetivo fortalecer un polo para finalmente negociar con Cristina o son posiciones inconciliables?

-Se tiene que resolver democráticamente, ir a una gran PASO. El que gana conduce y el que pierde acompaña. Me preocupan los dichos de algunos dirigentes que descalifican esa posibilidad. Creo que están especulando, porque consideran que no tienen chances de ganar esa PASO. No ir a un mismo frente es ser funcional a Macri; es lo que le dije a Urtubey cuando estuvo con nosotros en Mendoza. Pero creo que es un proceso. Queda mucho por recorrer. Nosotros tenemos que seguir trabajando por la unidad, hay una gran expectativa de la militancia. Todos tendrán que ceder un poquito, como hicimos en Mendoza.