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Cornejo destrozó a Aranguren y desnudó las "trampas" de Macri en campaña

Descargó munición gruesa contra el ministro. Cristalizó la crisis entre la UCR y PRO y dijo que el Presidente hizo una campaña "populista". "La reforma laboral no va a salir nunca", vaticinó.
Descargó munición gruesa contra el ministro. Cristalizó la crisis entre la UCR y PRO y dijo que el Presidente hizo una campaña "populista". "La reforma laboral no va a salir nunca", vaticinó.
Por 11/04/2018 20:40

La era del radicalismo dentro de Cambiemos cuenta con una paradoja inadvertida. Durante el mandato de un presidente porteño, como Mauricio Macri, los destinos del partido centenario corren por cuenta de dos mendocinos que integran las filas liberales y conservadoras de esa fuerza: el sanrafaelino Ernesto Sanz -que trabaja en las sombras desde que la UCR se unió a PRO- y el sancarlino Alfredo Cornejo, gobernador provincial y titular del Comité Nacional de los boinas blancas. Este miércoles fue el invitado especial de los almuerzos que organiza el Rotary Club en un costoso hotel del microcentro porteño, donde comenzó a dedicarle su “fuego amigo” al gabinete nacional y, especialmente, al ministro de Energía, Juan José Aranguren.

Ante un auditorio de unos 200 empresarios, en su mayoría pertenecientes a la generación sub 60, el jefe radical pareció calzarse el traje de aspirante para las próximas elecciones, aunque repitió que se autoexcluye de cualquier candidatura posible. Aun así, redobló su discurso crítico hacia el interior de la alianza de gobierno. Especialmente concentrado, como anticipó Letra P, en el malestar partidario por el impacto del aumento de las tarifas del gas y en el vidrioso rol del titular de la cartera energética, que el macrismo defiende a capa y espada. Cuando apuntó al funcionario y ex CEO de Shell, Cornejo se mostró crítico sobre la comunicación del oficialismo y aprovechó para disparar verbalmente sobre los tres principales candidatos presidenciales de los últimos comicios de 2015, con Macri entre ellos. Para el mendocino, lisa y llanamente, no dijeron la verdad en la campaña y las consecuencias son vividas en la actualidad.

 

DOLOR DE ORIGEN
Respecto a su provincia, que le encanta al Presidente, el gobernador Cornejo destacó la reducción del gasto público, elogió al vino, al turismo y no hizo mención alguna a la actividad industrial. En ese punto se animó a deslizar sus aspiraciones políticas. “Mendoza no tiene reelección. Por momentos es bueno y por momentos es malo”, dijo, y luego retomó el látigo fiscal para la Casa Rosada: “Creemos que tenemos posibilidades, pero dependemos mucho de la macroeconomía nacional, por eso creemos en Mendoza que los gobiernos nacionales tienen que tener una mirada mucho mejor de la economía regional” y aludió al ejemplo que también ha mencionado, como otros gobernadores, sobre la disparidad del gradualismo de Cambiemos.
“En transporte público los ajustes son más graduales en Buenos aires y el conurbano, pero son más abruptos en materia de gas en todo el país y, por momentos, nos da la sensación que Chile podría quedar embarazado de Mendoza e incorporarla por ese castigo que a veces se da. Pero estamos entusiasmados: hay un nuevo clima”, cerró el cacique radical tras dedicarle otro dardo más a Aranguren, a Macri y al ministro coordinador Marcos Peña.

 

JUANJO, TELÉFONO. “Es imprescindible que Cambiemos muestre el rumbo para llegar al lugar de normalidad. Hay cosas que debemos corregir y que son importantes. Pero es hora de no callarse más en esos debates y hacer contribuciones positivas para salir del populismo. Sin embargo, aumentando tarifas, (dentro de un ajuste necesario), hacerlo sin explicar claramente por qué y dónde y sin la colaboración de las empresas, creo que no es un buen camino”, disparó el mandatario y concentró su fuego amigo: “Porque hacerlo en el marco de un ministro de Energía que explica el aumento de las tarifas con mucha racionalidad, pero que paralelamente dice que no va a traer sus recursos al país hasta que no tenga credibilidad la Argentina, no creo que haga bien para salir del populismo”, sentenció.

 

 

Fue el tramo más duro de las palabras de Cornejo contra Aranguren, pero el menos reflejado. La parrafada que mayor impacto cosechó fue la respuesta final que le prodigó a la conductora del evento, Clara Mariño. La mujer tomó el guante de las críticas iniciales y le recordó las diferencias profundas del radicalismo con el PRO, entre otros puntos, por las acciones de Transener, la empresa transportadora de energía de alta tensión. “¿Hablo con él?”, consultó la periodista. “Es bastante difícil tener diálogo con Aranguren. Reuniones hubo muchas, pero diálogo es interacción, alguien que explica, que interactúa cediendo en algún punto. No lo he visto ceder en todo este tiempo. Pero, paradójicamente, las noticias lo han hecho ceder y ha hecho meter la pata al Gobierno en varias oportunidades”.

La punta del iceberg del malestar radical con Aranguren, como anticipó Letra P, gira en torno a la preocupación de sus referentes provinciales sobre el impacto negativo del tarifazo del gas en las clases medias urbanas, el corazón del electorado de Cambiemos y el público que la UCR busca reconquistar luego de la tragedia política de la Alianza y la renuncia anticipada del presidente Fernando De la Rúa.

 

 

MAURICIO, EL POPULISTA. Este martes, un día antes de hablarle a los rotarios, Cornejo le dijo al ex periodista y empresario Jorge Lanata, por Radio Mitre, que sería bueno renegociar “una adenda” con las empresas distribuidoras de gas para morigerar el aumento. Tras el almuerzo, en un breve diálogo con Letra P, confirmó que le presentará formalmente esa propuesta al Gobierno nacional la semana próxima, aunque no quiso entrar en detalles de números.

 

 

Un pantallazo de ese razonamiento lo compartió ante el auditorio, aunque lo vinculó con un error originario de la comunicación del Gobierno desde la campaña presidencial de Cambiemos. “Creo que la gran dificultad que tenemos es que la mayoría de los argentinos no sabe que tenemos una gran fragilidad fiscal. Y el gran problema que tenemos es un déficit de ciudadanía y de la dirigencia de hablar con la verdad y dialogar con el ciudadano como si fueran personas maduras y no adolescentes". Ahí lanzó la advertencia que, en el revoleo, enlodó al propio Presidente: "La última campaña electoral no contribuyó en nada: los tres candidatos hicieron campañas populistas, los tres trataron de mostrar esperanza, como dicen los marketineros que hay que hacer en una campaña, y de tanto mostrar esperanza al ciudadano, el ciudadano nunca tomó cuenta que estamos ante una alta fragilidad económica y que había una bomba que había que desarmar porque si no explotaba”.

Tras delinear al contexto arremetió con las tarifas. “De tanto transmitir esperanza y marketing, hay cosas que son difíciles de explicar, porque se allanó el camino alentando esa esperanza, pero ahora hay que explicar que pagábamos la energía a 11 centavos de dólar y que ahora a fin de año vamos a pagar 5,1 dólar en dos años y algo”, dijo.

 

 

GASES DE LA COMUNICACIÓN. “Parte de eso, además, se la vamos a compensar a las empresas por los no aumentos de tarifas anteriores y además le vamos a dar a las empresas un plus más para que inviertan. Todo lo vamos a hacer en este tiempo y pretendemos que lo tomen con tranquilidad, cuando un departamento porteño de dos ambientes pagaba 2,50 por bimestre. Así se hace muy difícil. Probablemente por errores de comunicación de nuestro gobierno, que debemos enmendar, pero es una salida del populismo y no es un tránsito fácil. Más si se abonó tremenda campaña de marketing con dos o tres medidas que iban a hacer que todo funcionara”, resumió antes de utilizar la clausura del Futbol para Todos (FpT) como ejemplo. “Tanto populismo hubo en esa campaña que ninguno de los tres candidatos dijeron en un país futbolero que se iba a terminar el FpT. Se hizo y no hubo ninguna revolución ni estallido social”, comparó.

El tema tarifario concentró gran parte de la dialéctica del mendocino, pero las críticas también fueron hacia la iniciativa oficial de cambiar la legislación laboral. “La reforma laboral no va a salir nunca en la Argentina porque hay que verla desde las PyMEs y de allí vamos a sacar legislación laboral que va a resolver problemas de empleo, que va a colaborar en problemas de calidad del empleo”, aseguró, aunque Cornejo está convencido que las empresas argentinas tienen que tener más posibilidades de contratar y despedir sin inconvenientes, en un mensaje que rozó el “comer y descomer” que enunció un funcionario del ministro de Trabajo Jorge Triaca.