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Hubo fumata blanca entre kirchneristas, peronistas y los gremios para paralizar la renovación de autoridades. Formarán una Mesa de Acción Política “plural” para bajar la tensión y pensar en 2019.
Por 10/11/2018 14:39

El proceso de renovación de autoridades del Partido Justicialista (PJ) de la Ciudad de Buenos Aires es cosa del pasado. Un acuerdo entre el peronismo clásico, el kirchnerismo y el sindicalismo peronista le puso fin al intento de realizar elecciones. La conducción partidaria apuesta a moverse y mostrarse en busca de la unidad para las elecciones del 2019 y, además, se decidió lanzar una Mesa de Acción Política para dejar en claro la normalización partidaria y alejar el -ahora- viejo fantasma de la intervención, que azuzó el gastronómico Luis Barrionuevo allá por el mes de junio.

Ante un escenario judicial adverso y la posibilidad de ir a una interna que amenaza con profundizar las tensiones, la mayoría de los sectores que integran el peronismo capitalino resolvió posponer las elecciones y apostar a que la "mesa plural" logre destrabar el sinuoso camino de la renovación de autoridades. Esa mesa estará integrada por el actual presidente del PJ, Víctor Santa María, el vicepresidente 1° del partido, Andrés Rodríguez, el presidente del Congreso Metropolitano, Mariano Recalde, y la vicepresidenta 1° del Congreso, María Rosa Muiños.

 

 

La Mesa de Acción Política tiene un objetivo institucional y otro de carácter político. El primero es de aplicación inmediata y consiste en reunir a todos los sectores para mostrar el normal funcionamiento del PJ local y sortear el apocalipsis judicial que desde agosto atormenta al peronismo porteño: amenaza de intervención, un fallo de la jueza María Servini que paralizó la elección y reiterados amparos del ex secretario de Comercio Guillermo Moreno para ralentizar el proceso eleccionario. La constitución de la Mesa, que también incluye una renovación de apoderados en la que se garantiza la paridad de género, serviría, confían en el PJ porteño, para terminar ese caos judicial y, si bien no habrá renovación de la presidencia, lograr una estabilidad política entre todos los espacios que conviven en el peronismo local.

El segundo objetivo de la Mesa es político - electoral y tiene como horizonte el 2019. A espejo de la conducción nacional, la versión porteña del PJ apela a un acuerdo entre todos los sectores para desde la Mesa de Acción Política mostrar una pluralidad y tantear una unidad de cara a las elecciones presidenciales. Una unidad en la que se busca un gran acuerdo para enfrentar a Cambiemos y, quizás la apuesta más osada, garantizar un equilibrio de fuerzas entre los espacios que componen el peronismo y el kirchnerismo de la Ciudad, que hasta 2015 encontraba refugio bajo el amplio paraguas del Frente para la Victoria. Esa equidad de fuerzas incluye no sólo un reparto igualitario de lugares y presencias en las listas, sino también en la mesa de discusión y toma de decisiones. Toda una quimera si se tienen en cuenta los últimos cierres de listas del PJ y Unidad Ciudadana en la Capital Federal.

 

 

Pasa el tiempo y ese factor continúa representando el talón de Aquiles de una convivencia pacífica entre el PJ y los K en territorio capitalino. Parecía que la renovación de autoridades del PJ, que se encaminaba a coronar a Recalde y Muiños, podía amalgamar y cicatrizar algunas viejas heridas. La pluralidad de fallos judiciales y la tensión interna dejó en evidencia que un sector del peronismo porteño no estaba a gusto con ese esquema.

 

 

Con todo, ambos objetivos de la Mesa contienen una meta superior: aplacar los ánimos, posponer la renovación de autoridades y apagar posibles internas para llegar a los comicios nacionales del 2019 con un peronismo unido y alejado de discusiones internas. "Es una pésima señal para este contexto económico y social que nos mostremos peleando por el partido. Vamos a trabajar en la unidad y evitar una confrontación chiquita e interna que es, justamente, lo que la sociedad no necesita", confesaron fuentes partidarias a Letra P.

Hay una cuestión cronólogica que echa luz: de respetarse los plazos, la Mesa de Acción Política haría todo ese trabajo de unidad para evitar un caos interno durante la discusión electoral del año siguiente. En rigor, la Mesa trabajará para que no haya elecciones internas y el PJ porteño posponga su renovación de autoridades para después de los comicios nacionales, evento electoral en el que podría haber una confluencia de estos espacios o no. Se insistirá para lograr ese escenario. Si la idea no prospera, al menos la intención de mantener el status quo partidario permitiría, sostienen en el PJ, no mostrar una debilidad previa a la elección presidencial.

El PJ porteño apuesta a la unidad y suspende elecciones internas

Hubo fumata blanca entre kirchneristas, peronistas y los gremios para paralizar la renovación de autoridades. Formarán una Mesa de Acción Política “plural” para bajar la tensión y pensar en 2019.

El proceso de renovación de autoridades del Partido Justicialista (PJ) de la Ciudad de Buenos Aires es cosa del pasado. Un acuerdo entre el peronismo clásico, el kirchnerismo y el sindicalismo peronista le puso fin al intento de realizar elecciones. La conducción partidaria apuesta a moverse y mostrarse en busca de la unidad para las elecciones del 2019 y, además, se decidió lanzar una Mesa de Acción Política para dejar en claro la normalización partidaria y alejar el -ahora- viejo fantasma de la intervención, que azuzó el gastronómico Luis Barrionuevo allá por el mes de junio.

Ante un escenario judicial adverso y la posibilidad de ir a una interna que amenaza con profundizar las tensiones, la mayoría de los sectores que integran el peronismo capitalino resolvió posponer las elecciones y apostar a que la "mesa plural" logre destrabar el sinuoso camino de la renovación de autoridades. Esa mesa estará integrada por el actual presidente del PJ, Víctor Santa María, el vicepresidente 1° del partido, Andrés Rodríguez, el presidente del Congreso Metropolitano, Mariano Recalde, y la vicepresidenta 1° del Congreso, María Rosa Muiños.

 

 

La Mesa de Acción Política tiene un objetivo institucional y otro de carácter político. El primero es de aplicación inmediata y consiste en reunir a todos los sectores para mostrar el normal funcionamiento del PJ local y sortear el apocalipsis judicial que desde agosto atormenta al peronismo porteño: amenaza de intervención, un fallo de la jueza María Servini que paralizó la elección y reiterados amparos del ex secretario de Comercio Guillermo Moreno para ralentizar el proceso eleccionario. La constitución de la Mesa, que también incluye una renovación de apoderados en la que se garantiza la paridad de género, serviría, confían en el PJ porteño, para terminar ese caos judicial y, si bien no habrá renovación de la presidencia, lograr una estabilidad política entre todos los espacios que conviven en el peronismo local.

El segundo objetivo de la Mesa es político - electoral y tiene como horizonte el 2019. A espejo de la conducción nacional, la versión porteña del PJ apela a un acuerdo entre todos los sectores para desde la Mesa de Acción Política mostrar una pluralidad y tantear una unidad de cara a las elecciones presidenciales. Una unidad en la que se busca un gran acuerdo para enfrentar a Cambiemos y, quizás la apuesta más osada, garantizar un equilibrio de fuerzas entre los espacios que componen el peronismo y el kirchnerismo de la Ciudad, que hasta 2015 encontraba refugio bajo el amplio paraguas del Frente para la Victoria. Esa equidad de fuerzas incluye no sólo un reparto igualitario de lugares y presencias en las listas, sino también en la mesa de discusión y toma de decisiones. Toda una quimera si se tienen en cuenta los últimos cierres de listas del PJ y Unidad Ciudadana en la Capital Federal.

 

 

Pasa el tiempo y ese factor continúa representando el talón de Aquiles de una convivencia pacífica entre el PJ y los K en territorio capitalino. Parecía que la renovación de autoridades del PJ, que se encaminaba a coronar a Recalde y Muiños, podía amalgamar y cicatrizar algunas viejas heridas. La pluralidad de fallos judiciales y la tensión interna dejó en evidencia que un sector del peronismo porteño no estaba a gusto con ese esquema.

 

 

Con todo, ambos objetivos de la Mesa contienen una meta superior: aplacar los ánimos, posponer la renovación de autoridades y apagar posibles internas para llegar a los comicios nacionales del 2019 con un peronismo unido y alejado de discusiones internas. "Es una pésima señal para este contexto económico y social que nos mostremos peleando por el partido. Vamos a trabajar en la unidad y evitar una confrontación chiquita e interna que es, justamente, lo que la sociedad no necesita", confesaron fuentes partidarias a Letra P.

Hay una cuestión cronólogica que echa luz: de respetarse los plazos, la Mesa de Acción Política haría todo ese trabajo de unidad para evitar un caos interno durante la discusión electoral del año siguiente. En rigor, la Mesa trabajará para que no haya elecciones internas y el PJ porteño posponga su renovación de autoridades para después de los comicios nacionales, evento electoral en el que podría haber una confluencia de estos espacios o no. Se insistirá para lograr ese escenario. Si la idea no prospera, al menos la intención de mantener el status quo partidario permitiría, sostienen en el PJ, no mostrar una debilidad previa a la elección presidencial.