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Presentó un pedido para “depurar” el padrón de afiliados. Así enturbia el acuerdo entre el peronismo clásico y el kirchnerismo. Afloran internas y el proceso para renovar autoridades sigue frenado.
Por 19/09/2018 18:19

La renovación de autoridades del Partido Justicialista (PJ) de la Ciudad de Buenos Aires entró en un limbo judicial inagotable que frena cualquier avance: un nuevo pedido del ex secretario de Comercio Guillermo Moreno retrasó aún más el proceso de elecciones, mientras la posibilidad de un acuerdo entre el peronismo y el kirchnerismo pende de un hilo.

En rigor, el documento presentado por el ex funcionario es una ampliación del primer reclamo sobre el padrón de afiliados del PJ capitalino, que fue tomado por la jueza María Romilda Servini de Cubria y que paralizó las elecciones acordadas para el 30 de septiembre, como publicó en exclusiva Letra P. En esta oportunidad, Moreno advirtió que el padrón reconocido por la Junta Electoral del partido no es “representativo” y contiene “errores”, por lo que solicitó que se reedite la carga de afiliados y recién después de ese paso se reprograme el cronograma electoral.

 

 

 

A mediados de agosto, Servini de Cubria informó a las autoridades del peronismo porteño que una modificación en la carga de padrones de la Cámara Nacional Electoral (CNE) ralentizó el recuento de afiliaciones peronistas y, a su vez, frustró el conteo de nuevos afiliados. Ante ese escenario, falló en favor de quienes reclamaban retrasar la fecha de los comicios y frenó el proceso eleccionario. 

En el fallo de Servini -al que accedió Letra P-, la jueza pidió "readecuar" el calendario electoral y aclaró que “se encuentra inhabilitado el Sistema Informático Electoral (SIE) hasta la puesta en marcha del nuevo Sistema de Gestión Electoral (SGE)”. Esa situación generó que el PJ porteño no cuente con el padrón actualizado, tal cual lo requiere su Carta Orgánica y el reglamento electoral interno a la hora de la elección de autoridades.

ACUERDO A FUEGO LENTO. La jugada del ex secretario de Comercio vuelve a crispar la siempre inestable relación de los distintos espacios que integran el PJ de la Ciudad. Moreno, desde hace meses, hace lo imposible por encontrar un espacio en la lista unificada que negocian el kirchnerismo y el peronismo clásico, que integran Víctor Santa María -actual presidente con mandato prorrogado-, el ex legislador Juan Manuel Olmos y el titular de UPCN, Andrés Rodríguez.

 

 

Esa negociación se encamina a coronar a los legisladores Mariano Recalde y María Rosa Muiños al frente de la conducción del partido. Sería un estilo de presidencia novedoso para el espacio que conduce hace años Santa María. En tanto, Rodríguez quedaría al frente del Congreso Metropolitano del justicialismo porteño. No hay lugar para Moreno en este esquema, a pesar de que reclamó congresales y hasta fantaseó con poner el candidato a presidente del partido, en el marco de una lista unificada. El rechazo del resto de las tribus del PJ a ese planteo fue visceral, aunque también pesó la pésima relación que mantienen con la juventud de La Cámpora que integra el partido. Antiguas rencillas de gabinete durante los años de Cristina Fernández de Kirchner en la Casa Rosada.

“Cuando se lanzó la campaña de afiliaciones al partido, Moreno consiguió 180 de las 4.000 que trajeron el resto de los espacios del PJ”, retrucan sus detractores, que tejen día y noche para evitar un proceso de internas y apuntan a una copresidencia entre el kirchnerismo y el peronismo. No obstante, quienes hablan con Moreno para que deponga su intención de competir o cese sus intentos para ralentizar el proceso son los mismos que le bajan el precio a su poder de fuego y su capacidad de salir victorioso, en caso de que se llega a una interna, que todos prefieren evitar.

 

 

Si hay acuerdo entre el peronismo y el kirchnerismo dentro del PJ, este contemplaría la negociación por una lista de unidad. Esta conexión, insospechada tiempo atrás, logró que se eliminara la posibilidad de avalar el voto indirecto en los comicios de autoridades partidarias. Además, todos los sectores del PJ capitalino cerraron filas cuando, como adelantó Letra P, asomó el fantasma de la intervención de la mano de Luis Barrionuevo, que, una vez ungido como interventor nacional del PJ por la propia Servini, empezó a delinear un mapa con los distritos a controlar y apuntó a la Ciudad.

Curiosamente, el reclamo judicial del ex mandamás del INDEC hace alusión una y otra vez a la importancia de contar con un padrón actualizado en caso de que haya “internas” partidarias. Sin embargo, es justamente lo que buena parte de las tribus peronistas intenta esquivar y por eso se trabaja en la unidad. Así las cosas, el esquema de copresidencia calma las fieras, aunque desde el peronismo aclaran: “Si el kirchnerismo mantiene la idea de la copresidencia, vamos a un proceso de normalización, con todos adentro y contentos”. “Si no hay acuerdo, vamos a una interna que sólo le sirve al gobierno para mostrar escándalo y descontrol en el peronismo”, advierten.

Una picardía de Moreno complica aún más las elecciones del PJ porteño

Presentó un pedido para “depurar” el padrón de afiliados. Así enturbia el acuerdo entre el peronismo clásico y el kirchnerismo. Afloran internas y el proceso para renovar autoridades sigue frenado.

La renovación de autoridades del Partido Justicialista (PJ) de la Ciudad de Buenos Aires entró en un limbo judicial inagotable que frena cualquier avance: un nuevo pedido del ex secretario de Comercio Guillermo Moreno retrasó aún más el proceso de elecciones, mientras la posibilidad de un acuerdo entre el peronismo y el kirchnerismo pende de un hilo.

En rigor, el documento presentado por el ex funcionario es una ampliación del primer reclamo sobre el padrón de afiliados del PJ capitalino, que fue tomado por la jueza María Romilda Servini de Cubria y que paralizó las elecciones acordadas para el 30 de septiembre, como publicó en exclusiva Letra P. En esta oportunidad, Moreno advirtió que el padrón reconocido por la Junta Electoral del partido no es “representativo” y contiene “errores”, por lo que solicitó que se reedite la carga de afiliados y recién después de ese paso se reprograme el cronograma electoral.

 

 

 

A mediados de agosto, Servini de Cubria informó a las autoridades del peronismo porteño que una modificación en la carga de padrones de la Cámara Nacional Electoral (CNE) ralentizó el recuento de afiliaciones peronistas y, a su vez, frustró el conteo de nuevos afiliados. Ante ese escenario, falló en favor de quienes reclamaban retrasar la fecha de los comicios y frenó el proceso eleccionario. 

En el fallo de Servini -al que accedió Letra P-, la jueza pidió "readecuar" el calendario electoral y aclaró que “se encuentra inhabilitado el Sistema Informático Electoral (SIE) hasta la puesta en marcha del nuevo Sistema de Gestión Electoral (SGE)”. Esa situación generó que el PJ porteño no cuente con el padrón actualizado, tal cual lo requiere su Carta Orgánica y el reglamento electoral interno a la hora de la elección de autoridades.

ACUERDO A FUEGO LENTO. La jugada del ex secretario de Comercio vuelve a crispar la siempre inestable relación de los distintos espacios que integran el PJ de la Ciudad. Moreno, desde hace meses, hace lo imposible por encontrar un espacio en la lista unificada que negocian el kirchnerismo y el peronismo clásico, que integran Víctor Santa María -actual presidente con mandato prorrogado-, el ex legislador Juan Manuel Olmos y el titular de UPCN, Andrés Rodríguez.

 

 

Esa negociación se encamina a coronar a los legisladores Mariano Recalde y María Rosa Muiños al frente de la conducción del partido. Sería un estilo de presidencia novedoso para el espacio que conduce hace años Santa María. En tanto, Rodríguez quedaría al frente del Congreso Metropolitano del justicialismo porteño. No hay lugar para Moreno en este esquema, a pesar de que reclamó congresales y hasta fantaseó con poner el candidato a presidente del partido, en el marco de una lista unificada. El rechazo del resto de las tribus del PJ a ese planteo fue visceral, aunque también pesó la pésima relación que mantienen con la juventud de La Cámpora que integra el partido. Antiguas rencillas de gabinete durante los años de Cristina Fernández de Kirchner en la Casa Rosada.

“Cuando se lanzó la campaña de afiliaciones al partido, Moreno consiguió 180 de las 4.000 que trajeron el resto de los espacios del PJ”, retrucan sus detractores, que tejen día y noche para evitar un proceso de internas y apuntan a una copresidencia entre el kirchnerismo y el peronismo. No obstante, quienes hablan con Moreno para que deponga su intención de competir o cese sus intentos para ralentizar el proceso son los mismos que le bajan el precio a su poder de fuego y su capacidad de salir victorioso, en caso de que se llega a una interna, que todos prefieren evitar.

 

 

Si hay acuerdo entre el peronismo y el kirchnerismo dentro del PJ, este contemplaría la negociación por una lista de unidad. Esta conexión, insospechada tiempo atrás, logró que se eliminara la posibilidad de avalar el voto indirecto en los comicios de autoridades partidarias. Además, todos los sectores del PJ capitalino cerraron filas cuando, como adelantó Letra P, asomó el fantasma de la intervención de la mano de Luis Barrionuevo, que, una vez ungido como interventor nacional del PJ por la propia Servini, empezó a delinear un mapa con los distritos a controlar y apuntó a la Ciudad.

Curiosamente, el reclamo judicial del ex mandamás del INDEC hace alusión una y otra vez a la importancia de contar con un padrón actualizado en caso de que haya “internas” partidarias. Sin embargo, es justamente lo que buena parte de las tribus peronistas intenta esquivar y por eso se trabaja en la unidad. Así las cosas, el esquema de copresidencia calma las fieras, aunque desde el peronismo aclaran: “Si el kirchnerismo mantiene la idea de la copresidencia, vamos a un proceso de normalización, con todos adentro y contentos”. “Si no hay acuerdo, vamos a una interna que sólo le sirve al gobierno para mostrar escándalo y descontrol en el peronismo”, advierten.