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Otra Margarita para deshojar: progresismo puro o en alianza con peronistas no K

A días del lanzamiento del espacio con Alfonsín y Lifschitz subsisten posiciones encontradas en el GEN, el espacio de Stolbizer. Entre la urgencia y el largo plazo.

Por 20/10/2018 11:10

Tras un periodo de tránsito por cauces separados, la siempre turbulenta correntada política vuelve a subir en un mismo barco a viejos socios que apuestan a la reedición de un esquema de matriz socialdemócrata. El radical Ricardo Alfonsín, el socialista Miguel Lifschitz y Margarita Stolbizer serán los oradores centrales del “Encuentro Progresista” que servirá como una suerte de lanzamiento de este nuevo espacio el próximo 1 de noviembre en el Palacio Alsina de la Ciudad de Buenos Aires, materializando así la creciente articulación que durante los últimos meses venían manteniendo estos dirigentes.

Sin embargo, el infructuoso antecedente del Frente Amplio Unen, el presente indefinido de algunos actores dentro de Cambiemos y el futuro escenario electoral –con la temida polarización como opción siempre latente- son factores que abren interrogantes en torno a cuál tendría que ser la estrategia del incipiente espacio de cara a 2019.

Cerrar filas entre radicales díscolos de Cambiemos, socialistas y margaritos o bien expandir horizontes para explorar posibles acuerdos con el Peronismo Federal, con Sergio Massa como nexo, son posiciones que, actualmente, dividen las aguas dentro del partido GEN y que aún no tienen una orientación definida por su líder.
 


“El tema es ver cuánto se acumula en ese armado y a dónde se lo lleva. Ése va a ser el debate que se viene”, analiza una de las voces del GEN consultadas por Letra P para dar cuenta de la incertidumbre que aún flota acerca de la evolución de este espacio en estado embrionario. En esa línea fue otro de los margaritos abordados, al señalar que la sintonía con sectores del radicalismo y el socialismo “siempre la tuvimos, más allá de ir juntos o no las elecciones. Son espacios naturales”. Pero aclaró: “Lo que no sabemos es si con eso solo alcanza. Esa es otra discusión”.

Las coincidencias giran en torno a las expectativas positivas del incipiente armado, a la espera de “cuánta agua se junta en la pileta”. En tanto, las distintas miradas en la tropa de Stolbizer se posan sobre la proyección que debería tener el armado. Hay quienes lo observan como la base “de una construcción socialdemócrata sin urgencias”, en la que no se descarta un proceso de interna para definir las candidaturas en 2019, mientras que existe otra mirada que propone un posicionamiento del perfil progresista del abanico de sectores que se mostrarán juntos el próximo 1 de noviembre, para luego terminar “confluyendo en un frente con el Peronismo Federal bajo la idea de fortalecer una opción para 2019”.

Quienes bregan por la primera opción, posan su mirada en “la evolución que pueda tener el radicalismo” en ese espacio que, por lo pronto, “es Ricardo Alfonsín y algún núcleo más chico que está mostrando su desacuerdo con Cambiemos”. Pero se ilusionan: “En el futuro es probable que haya más radicalismo que se vaya volcando hacia una alternativa”. También, se ilusionan con la figura de Martín Lousteau: “Es uno de los dirigentes con mayor proyección, hay que ver cómo administra su capital”, señalan para posicionarlo como un dirigente “en condiciones de liderar un proceso interesante”.
 


Por otro lado, los que ponen sus fichas en una expansión frentista que incluya a sectores del peronismo apelan a la necesidad de “darle volumen” al espacio “para que sea competitivo en 2019”, con la “ilusión” de posicionar una “fórmula progresista” que dirima el pase a las generales de octubre en “una gran PASO” en la que el ala radical-socialista-margarito mantenga “la identidad progresista” en un armado “más grande” y no quedarse con una especie de reedición de la experiencia del Faunen que “ya se sabe cómo terminó”.

Pero quienes refutan esta última hipótesis señalan que, de seguir ese camino, en el ala progresista “estamos condenados a diluirnos”. “Si el progresismo termina detrás de Massa, de Urtubey, cualquiera que lidere ese proceso, aunque fuese exitoso electoralmente y en distribución de espacios, hacia adelante eso termina diluido detrás de la nueva versión del peronismo. Se puede terminar diluyendo como el radicalismo dentro de Cambiemos. Sería, en definitiva, una nueva versión histórica del peronismo, con un nuevo liderazgo, con un nuevo discurso adaptado al momento y ahí el progresismo no tiene futuro”, señaló uno de los dirigentes consultados.

Así, los margaritos que nada quieren saber con orientar la próxima apuesta electoral en sociedad con sectores del peronismo apelan a “acumular hacia adelante”, sosteniendo una “coherencia” que “puede dar sus frutos” a futuro. Las aguas se dividen entre el corto y en el largo plazo.

Por lo pronto, en el armado margarito no advierten definiciones de su líder en ese aspecto, aunque algunos sostienen que “Margarita todavía mantiene un vínculo fuerte con Massa y está con una expectativa ahí”. En agosto pasado, los socios de 1País en 2017 volvieron a mostrarse juntos en una actividad con un ex ministro de Lula Da Silva. En lo que refiere a otras de las patas de esta incipiente espacio progresista, Alfonsín viene coleccionando fotos con diversos dirigentes del peronismo, a la vez que marcó semanas atrás a Letra P: "Voy a trabajar en mi partido para que sean mayoría los no gorilas".
 


Más allá de sus movimientos y el planteo claramente crítico hacia el rol de la UCR dentro de Cambiemos, el hecho de que Alfonsín no formalice su ruptura con el frente de gobierno es un aspecto que hace ruido en sectores del GEN: “Por su historia, por el viejo, le cuesta mucho irse del radicalismo”. A la vez, observan que, dentro del radicalismo, el ricardismo representa “una opción muy minoritaria”. “Si bien se nota en la base radical un creciente descontento por el rol que cumple el radicalismo dentro de Cambiemos, no necesariamente eso lo capitaliza todo Ricardo Alfonsín”, a quien lo posicionan “con una llegada al electorado histórico, nostálgico” y que, a pesar de contar con una buena imagen en algunas encuestas, no creen que eso “tenga su correlato electoral”.

“Hay distintas visiones en el GEN provincial y nacional, cómo será el armado el año que viene pero también no está muy claro cómo se están posicionando los distintos espacios. En marzo va a estar más claro el panorama como para saber qué camino seguir”, señaló con moderación otra voz cercana a Stolbizer, sin dejar de mirar los movimientos del tigrense: “Hay que ver qué hacen ellos en este nuevo proceso electoral, está todo muy verde”.

En ese estado de cosas, este debate se traduce en las reuniones seccionales del GEN bonaerense, teniendo la opción de intentar una articulación con sectores del peronismo un mayor eco en la Primera sección electoral y un mayor rechazo en el interior, donde apuestan a fortalecer una alternativa progresista a largo plazo.