La rosada de macri, gradual

El segundo semestre de la Casa Amarilla

Avanza pero con demoras el plan para poner en valor la histórica sede del Gobierno según el gusto del Presidente. La fase uno se estira más de lo previsto. La huerta de la terraza, muy verde.

Apenas ingresó en la Casa Rosada, el presidente Mauricio Macri ordenó el diseño de un ambicioso plan de refacciones de la Casa Rosada para concluirlo antes de que finalice su mandato, en diciembre de 2019. El proyecto para construir el palacio de gobierno del “siglo XXI” fue lanzado en febrero de 2016 y presentado por el secretario general de la Presidencia, Fernando de Andreis, que anunció la implementación de un plan de tres etapas con un desembolso de 288 millones de pesos. Han pasado casi 20 meses desde que la Presidencia presentó los diseños de la iniciativa, pero las obras recién van por la primera de las tres etapas previstas, con una serie de trabajos de restauración y refacción del segundo piso que podrían extenderse hasta el año próximo, destinado originalmente al comienzo de la segunda fase.

 

 

Según el expediente 2385954/16 de la Secretaría General de la Presidencia, caratulado “Remodelación de Casa de Gobierno”, a fines de 2016 se licitó la primera etapa por casi 50 millones de pesos a favor de la empresa Adanti Solazzi y Cia S.A., con un plazo de 240 días de ejecución, es decir, con un plazo de ocho meses que comenzaron a correr en diciembre y cuyo plazo ya habría concluido, aunque, de acuerdo a la información aportada a Letra P, “todo podría extenderse hasta principios del año próximo”.

 

De acuerdo al anuncio que hizo el secretario De Andreis, las tres etapas están distribuidas para los próximos tres años. “En 2017, mejoras edilicias e infraestructura en el segundo piso; en 2018, trabajos de refacciones de sistemas de servicios en el subsuelo y el primer piso y en 2019, terminarán de sumar la aplicación de nuevos sistemas y tecnologías”, informó el Gobierno.

 

 

 

ETAPA 1: 50 MILLONES. De acuerdo a los planos disponibles y a la única licitación convocada y adjudicada, la fase inicial abarca al sector más deteriorado: “El segundo piso, donde se van a construir nuevas oficinas y salas de reuniones que van a permitir mejorar los circuitos de trabajo, optimizar los recursos materiales, los espacios y el valor patrimonial de los salones, poniendo el eje en la conectividad, la sustentabilidad, la comunicación, el uso de energías renovables, la disponibilidad de áreas abiertas de trabajo e incluso la producción de alimentos e incorporación de sistemas de seguridad”. Son obras sobre 2.100 metros cuadrados, con un presupuesto inicial de 45 millones, que finalmente creció a 50 millones.

 

 

 

 

En esta etapa, que aparece demorada, está incluida la instalación de una huerta agroecológica móvil, diseñada “junto a especialistas del programa PROHUERTA, dependiente del INTA”, que funcionará en la terraza. La cosecha de la huerta abastecerá “al comedor que funciona en la Casa, con el objetivo de promover la instalación de techos y terrazas verdes tanto en los edificios públicos y privados como en las casas y balcones. En la misma etapa se irá renovando la iluminación de los salones y espacios de la Casa Rosada para que toda la iluminaria utilizada cuente con tecnología LED; se contará con una instalación solar térmica que permita abastecer los sanitarios de agua caliente; y se colocará señalética que indique las medidas de sustentabilidad y buenas prácticas ambientales”.

 

 

 

ETAPA 2: 180 MILLONES. Si se cumplen los plazos previstos, el segundo paso estará dedicado a remodelar el primer subsuelo, con obras por 180 millones de pesos, es decir, cuatro veces más que los trabajos del segundo piso. Los planos incluyen una intervención sobre 4.370 metros cuadrados con “nuevos núcleos de sanitarios y ascensores”, una “intervención arquitectónica en la terraza, que incluirá espacios de recreación” y la “instalación de la huerta agroecológica”, además de “paneles solares e innovaciones que permitan concientización y ahorros energéticos”. Esta fase también contemplará, según aseguran en la Presidencia, el “desarrollo de una Auditoría de Eficiencia Energética sobre el edificio y sus instalaciones para conocer el detalle del consumo energético, identificar los principales factores que influyen sobre el mismo y determinar las opciones adecuadas para generar el mayor nivel de ahorro energético”. Cuando haya concluido esa parte de los trabajos, que aún no fueron licitados, se espera la mudanza de distintas áreas “para facilitar su operación diaria y evitar la actual dispersión funcional”.

 

 

 

ETAPA 3: 60 MILLONES. El capítulo tres se desarrollará entre fines del año que viene y el 2019, con un presupuesto aproximado de 60 millones de pesos. Incluye la “segunda mitad del Segundo Piso”, además de “un proyecto de arquitectura de remodelación de oficinas del primer piso cercanas al sector presidencial”, que implicará refacciones de todo el entorno al despacho de Macri con la implementación de un nuevo sistema de seguridad y control de acceso.

 

 

 

El proyecto avanza bajo la batuta de la arquitecta Marité Berdasco junto a la Comisión Nacional de Monumentos Históricos, que tiene a su cargo la tutela del palacio desde el 21 de mayo de 1942, cuando fue declarado como tal.

 

 

 

En el diagnóstico que hizo la administración de Cambiemos, la infraestructura presenta un “alto nivel de deterioro y degradación estructural, espacios físicos obsoletos, falta de espacios de trabajo funcionales, carencia de un criterio general que disponga la optimización de los espacios e inexistencia de fuentes únicas de información técnica y de planos”. También tiene “deficiencia de sanitarios acordes a criterios del buen arte”, dice el proyecto, que antes de ser presentado contó con un breve video documental que la Casa Rosada viralizó en las redes para mostrar “la herencia recibida”. De aquella campaña sólo quedan algunos rastros, aunque el Gobierno intenta eludir las demoras en la licitación de las obras y en la marcha de los trabajos.

 

"El gobierno anterior se ocupó solo de mejorar la parte estética, repintar durlock, pero jamás en invertir en cuestiones estructurales. Es la Casa de todos los argentinos donde trabaja el Presidente y las condiciones laborales son malas", se quejó De Andreis en febrero pasado, para justificar los 285 millones que destinarán en medio de un creciente ajuste de las cuentas del Estado.

 

En Balcarce 50 trabajan más de 800 empleados que serán paulatinamente mudados a distintas oficinas, sin certeza de quiénes quedarán adentro cuando haya concluido el “master plan”.

 

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