29|6|2022

“Hoy no hay más margen para aumentar precios”

ENTREVISTAS

El titular de la Cámara alimenticia Copal habló de la cuestión inflacionaria, de la actualidad de la industria y el escenario electoral: “Está claro que el electorado está fragmentado”.

En su rol de abogado de la Cámara alimenticia Copal, Daniel Funes de Rioja es la cara pública, visible, y relacionista con la política y los gremios de pesos pesado de la actividad como Unilever, Pepsico, Arcor, Nestlé, Mondelez, Molinos o Coca Cola. El sector, uno de los que aún no logra recuperarse de los malos números del año pasado, es eje central de la economía argentina. El consumo más elemental, el de alimentos y bebidas, representa cerca del 80% del PBI nacional y viene golpeado. En la semana, el Indec informó una baja del 1,2% en supermercados, un dato que no refleja una tendencia de recuperación como sí ocurre en otros rubros. En cuanto a la producción, que representa Funes y según él mismo cuenta a Letra P, empieza a verse cierta mejora.

 

Ese fenómeno de un invierno largo para el consumo tiene otro frente de tormenta: la situación laboral en las fábricas y la dinámica de los precios de la canasta básica que no incluye valores regulados, esa “inflación núcleo” que se le rebeló al promedio nacional, un punto que obsesiona al presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger. Funes -que además es uno de los vicepresidentes de la Unión Industrial Argentina (UIA)- reconoce que “el mercado no tiene hoy margen para aumentar precios” y culpa a la inflación, la que, según él, no califica como “de un país normal”.

 

A apenas unos días de las PASO legislativas, admite la polarización del voto, pero afirma que la mayoría del establishment confía en mantener cierto nivel de consenso sobre temas estratégicos para el futuro del país. Mesurado en el on the de récord como buena parte del Círculo Rojo, desliza que el modelo Cambiemos es el que todos los hombres de negocios esperan consolide el poder en las elecciones generales de octubre.

 

BIO: Es abogado y doctor en Derecho y Ciencias Sociales en la especialidad Ciencia Política y Constitucional. Actualmente es vicepresidente de la Unión Industrial Argentina (UIA) y encabeza la Coordinadora de Productos Alimenticios (COPAL). A nivel internacional, fue Presidente del Comité Empresarial de Asesoramiento Técnico de Asuntos Laborales de la Organización de Estados Americanos (CEATAL/OEA); Vicepresidente Ejecutivo de la Organización Internacional de Empleadores; Miembro de la Comisión Mundial sobre la Dimensión Social de la Globalización.

 

-¿Cómo analiza los resultados de las primarias?

 

-No miro resultados por quién gana o pierde, sino en base a la robustez del sistema democrático. Desde 1983 Argentina viene en un proceso de consolidación de institucionalidad, creo que la del domingo fue una elección pacífica. Los escrutinios en Argentina siempre son complicados, por uno u otro motivo. Yo preferiría un sistema más moderno para que brinde mayor transparencia. De cualquier modo, la comunidad empresarial recibió positivamente los resultados.

 

-¿Considera que la política se encuentra hoy en un escenario de polarización?

 

Está claro que el electorado está fragmentado, pero también está claro que mayoritariamente hay una congruencia de valores en cuanto a la democracia, seguridad jurídica e integración al mundo y respeto a la iniciativa privada. Y me parece que esto se está palpando hoy en todas las reuniones de las últimas 72 horas. Se vio en la Cámara de Exportadores y en la visita del vicepresidente norteamericano (Mike Pence). Esta sensación de que el recuento de votos va a dar lo que dé está presente, pero esto no es una elección sino una selección de candidatos.

 

-Sobre la provincia de Buenos Aires en particular, ¿qué cree que pasa con el voto de la ex presidenta, Cristina Fernández de Kirchner?

 

-Que lo expliquen los politólogos. Yo soy doctor en Ciencias Políticas, pero no ejerzo.

 

“Si tuviéramos una inflación de un país normal, esta preocupación no la tendría nadie. En algunos nichos pueden producirse conductas especulativas, pero donde hay impacto de costos hay impacto de costos.”

-Pero tiene experiencia en años de haber estado trabajando a la par de gobiernos de diferente signo político…

 

-Entiendo que por la fuerte gravitación en determinadas jurisdicciones, es claro que hay una empatía en aquellos lugares donde hay mayor marginalidad y pobreza. Y eso es un problema que la Argentina tiene y por eso ha sido propicia la idea de este Gobierno de aceptar que tiene que haber políticas de contención social. Y esa parte de la sociedad tiene un peso electoral indiscutible.

 

-Por el lado del establishment, se observa una tendencia más cercana a respaldar a Cambiemos.

 

-Creo que, en realidad, respaldamos los valores y principios, las medidas son discutibles y adaptables. Yo, de hecho, declaré que acá se optó por el gradualismo. Y gradualismo de entrada es gradualismo de salida. Es acción-reacción. Pero entiendo que el gradualismo debía ser en función de la realidad país.

 

-¿Con Mike Pence se habló de política? ¿Qué posición marcaron ustedes?

 

-Habló él, no hablamos nosotros (risas). Fue muy positivo el tema de aplaudir las reformas de primera generación. La fiscal, la logística y lo otro tiene que venir después. Este respaldo es importante por el peso que tiene Estados Unidos en nuestro comercio internacional. Y la preocupación por Venezuela la compartimos. Yo he ido en misión de alto nivel de la OIT a Caracas hace un año y la situación de libertad empresarial es muy compleja. Las otras cosas están en los diarios.

 

Funes de Rioja describe las tan mentadas reformas de segunda generación con conocimiento de causa. Es uno de los empresarios que más cerca está del Gobierno Nacional en dos temas claves que le interesan al oficialismo y a los hombres de negocios: por un lado, la reforma impositiva; por otro, la reforma laboral.

 

NÚMEROS, FÁBRICAS, PRECIOS

 

-Esta semana la UIA dio a conocer las cifras de actividad industrial de junio, con un alza interanual importante (6,4%). ¿Qué perspectiva ve?

 

-Hay que ver sector por sector, no todo es parejo, pero los números son bastante buenos. Por lo pronto, alimentación es la micro que mejor lo pudo hacer, se dejó de caer con respecto al año pasado. Hay meses mejores y peores, pero estamos en el 65% de utilización de la capacidad instalada, cuando veníamos del 60% el año pasado.

 

“Yo declaré que acá se optó por el gradualismo, y gradualismo de entrada es gradualismo de salida. Es acción reacción. Pero entiendo que el gradualismo debía ser en función de la realidad país.”

-El sector que usted representa es uno de los más apuntados por el aumento de los precios. ¿Se pueden venir más subas?

 

-El mercado ya no da mucho margen para aumentar precios. No por casualidad he visto que una cadena de supermercados hizo un anuncio de congelamiento de precios por 180 días y eso implica achicar los márgenes. Ahora, cuando usted tiene costos en dólares y varía el precio, ahí gravita. Pero diría que en términos generales hay incidencia de mayores costos.

 

-¿Confía en la baja de inflación que lleva el Banco Central con el esquema de metas y tasas?

 

-Me parece correcto el rumbo de la baja de la inflación, pero las tasas están altas. Estoy de acuerdo con reducir la inflación, pero el acceso al crédito a las pymes regionales hay que hacerlo más sencillo.

 

-Tanto Sergio Massa como Elisa Carrió salieron a cuestionar duramente a los supermercados y los productores por los precios. ¿Lo vieron como un hecho político o como una preocupación real?

 

-Compartimos la preocupación por los costos. Si tuviéramos una inflación de un país normal, esta preocupación no la tendría nadie. En algunos nichos pueden producirse conductas especulativas, pero donde hay impacto de costos hay impacto de costos.

 

-Una última cuestión. Usted trabaja con alimenticias, muchas están en crisis con números malos, como las lácteas y hasta Molinos. ¿No hay ningún caso similar a Pepsico en el corto plazo?

 

-Yo no veo nada en el camino. Lo que digo es que relocalizaciones fabriles va a haber. En la Ciudad se fueron muchas fábricas por normas de urbanización. Pero esos movimientos no tienen que ver con la crisis.