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El gobernador se cargará al hombro la campaña para levantar el caudal de votos del socialismo, que salió tercero. Pedirá el voto para su gestión. La polarización y la mira puesta en el peronismo.
Por 17/08/2017 20:09
La patria socialista, amenazada

Mientras el kirchnerismo celebra la victoria que consiguió a último minuto sobre Cambiemos –polémica sobre la carga de datos mediante - el socialismo ya empezó a diseñar la estrategia para intentar salir de la polarización en la que quedó atrapado en las elecciones primarias y que dejó a su lista de diputados nacionales en tercer lugar, con el 11,96 por ciento de los votos.

Asimilado el golpe de la ola que barrió con casi todas las fuerzas provinciales que escapan a la dicotomía kirchnerismo-macrismo, en las filas de Miguel Lifschitz analizan ahora los números finos de las primarias para definir con qué estrategia abordar la campaña para octubre. Y en ese camino ya hay una decisión tomada: el gobernador será la carta fuerte que jugará el socialismo, que intentará escapar del bombardeo noticioso porteño, que potencia la guerra de dos bandos. 

Tal como hizo María Eugenia Vidal en la provincia de Buenos Aires, el gobernador aprovechará su alta imagen positiva – superior al 60 por ciento- para salir a recorrer la provincia a pedir a viva voz el voto para su gestión. Será casi un ruego personal a la ciudadanía que valora su gestión, que ya puso en marcha obras vitales para la provincia.

Con esa estrategia, Lifschitz intentará aumentar el caudal de votos de su candidato Luis Contigiani, primer candidato a diputado nacional por el Frente Progresista, que arrancó la campaña con un 75 por ciento de desconocimiento, según indican fuentes del oficialismo provincia. Un número tan alto que lo blinda de la opinión negativa pero obliga a una urgente campaña de instalación.

Lifschitz no es el único factor que mira el gobierno santafesino. En el socialismo analizan los votos de las últimas elecciones para identificar dónde puede estar la llave para el crecimiento. Y miran con particular atención al electorado del peronismo no kirchnerista y el desempeño del macrismo en la provincia en las últimas elecciones.  

“El macrismo en la provincia tiene un techo de 30 puntos. Es lo que más o menos sacó en promedio en todas las elecciones”, dicen en el gobierno provincial. Los números que miran en el socialismo señalan que, desde la primera incursión política de Miguel del Sel en 2011, cuando sacó el 36 por ciento de los votos, la curva fue en descenso. En 2013, en elección legislativa, el ex embajador en Panamá obtuvo 27,20 puntos – 516 mil votos - y quedó a 15 de Hermes Binner, que arrasó con 42. El fallecido ex gobernador Jorge Obeid terminó tercero, con el 22 por ciento, con la boleta del Frente para la Victoria. En esa elección, Del Sel perdió 9 puntos respecto de lo que había obtenido en 2011.

El ex Midachi volvió a perder la gobernación, esta vez frente al propio Lifschitz, en 2015. En esa oportunidad obtuvo el 31,65 por ciento de los votos – 582 mil-, dos mil menos que el Frente Progresista, pese a que había sido el candidato más votado en las primarias. Con esos datos, se ilusionan en el socialismo, el candidato del macrismo, Albor Cantard, no tiene mucho margen para crecer. Cantar obtuvo en las PASO el 27,13 por ciento de los votos, 489 mil.

Por el lado del Frente Justicialista, el foco del socialismo está puesto en el historial de Agustín Rossi, quien, analizan “nunca pudo mantener en las elecciones generales los votos que todo el peronismo obtuvo en las primarias”. Como ejemplo, ponen el desempeño de 2011, cuando el Frente Santa Fe Para Todos (peronismo) sacó en las primarias el 42 por ciento de los votos, de los cuales 17 puntos correspondían a la lista de Rossi. El Frente para la Victoria cosechó apenas 22 puntos en la general.

La elección del 13 de agosto consagró al Frente Justicialista como ganador, con el 27,87 por ciento de los votos, apenas unas décimas por encima de Cambiemos. De ese total, un 17 por ciento corresponde a Rossi. El resto corresponde a su rival en la interna, Alejandra Rodenas, que será segunda en la lista de diputado nacional. Sin embargo, allí irá el socialismo a buscar parte del voto peronista no kirchnerista y opositor a Cambiemos.

En particular, el foco de Lifschitz estará puesto en la ciudad de Rosario, donde los resultados estuvieron muy lejos de lo esperado. El gobernador estará ultra presente en las actividades de la ciudad de la que fue intendente por dos períodos para intentar levantar a Contigiani y también la lista local, encabezada por el candidato a concejal Pablo Javkin, que perdió de manera abrumadora ante Cambiemos.

Historia en mano y obras a la vista, el socialismo golpeado intentará mostrar una “remontada épica” en octubre, mientras exhibe con satisfacción una victoria interna que, sabe, perturba el armado de Cambiemos: el candidato del Frente Progresista, Emilio Jatón se llevó 47.199 votos en la elección a concejales por Santa Fe, fue el más votado de la ciudad y le sacó siete mil a la lista que impulsaba el intendente José Corral, que aspira a pelear por la gobernación en 2019.