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La patria socialista, amenazada

El Frente Progresista no llegó al 12% en la provincia y en Rosario sacó menos que los votos impugnados. Sin renovación, jugó con candidatos del ARI y la UCR. La sombra del PJ y el huracán Cambiemos.
Por 15/08/2017 20:09

“Los votos impugnados le ganaron al Frente Progresista”. La portada del diario La Capital de Rosario de este martes es tan cierta como lapidaria. La coalición de socialistas, radicales y partidos menores que gobierna Santa Fe hizo una paupérrima elección. Y más aún, el socialismo salió tercero cómodo en su bastión, Rosario, la localidad que gobierna desde hace 28 años. Tan lejos, que en la categoría concejales el frente que comanda la provincia y la ciudad sumó menos votos que la totalidad de sufragios en blanco y recurridos.

“Nacionalización de la elección”, se apuraron a diagnosticar el gobernador Miguel Lifschitz y la intendenta Mónica Fein, sin entrar en mayores detalles. La respuesta es válida. Cambiemos y el Frente Justicialista se comieron la elección en casi toda la provincia y no hubo espacio para otras expresiones. Pero es limitada, porque desconoce las propias falencias del socialismo y la construcción del Frente Progresista.

El socialismo apostó a una tercera vía, a mantenerse equidistante en la disputa entre macristas y peronistas-kirchneristas. Apostó a alambrar la frontera santafesina y no dejarse ganar por agendas foráneas. Pero la polarización lo pasó por encima, casi del mismo modo que sometió a otros provincialismos como lo que padecieron el gobernador Juan Schiaretti y el líder local José Manuel De La Sota en Córdoba y los hermanos Alberto y Adolfo Rodríguez Saá en San Luis.

La política santafesina se mide por tercios, pero el domingo hubo dos ganadores y un gran derrotado. Para muestra basta un botón: en la categoría diputados nacionales, la suma del  ministro Luis Contigiani (a quien Lifschitz se cargó al hombro) y la concejal rosarina María Eugenia Schmuck no llegó al 12%. Tanto el triunfante peronismo como el segundo Cambiemos obtuvieron 27 puntos.

En tanto, en el distrito donde el socialismo y amigos gobiernan de manera ininterrumpida desde 1989, Cambiemos (de la mano de dos motores electorales como el vencedor Roy López Molina y la modelo Ana Martínez) sacó 150 mil votos, las nueve listas peronistas obtuvieron 89 mil sufragios y el oficialismo orilló los 43 mil. Es decir, Cambiemos triplicó y más al Frente Progresista en Rosario y el peronismo lo duplicó.

 

 

Hay un desgaste evidente del sello. Lo reconocían los propios con encuestas en la mano antes de la elección. Pero nadie imaginaba semejante cataclismo. El rosarino no eligió el domingo al socialismo, no prefirió al partido que lo gobierna desde hace casi tres décadas. No sólo se habla de nacionalización de la contiende, también se habla de un deterioro en la gestión. “Algo no estamos haciendo bien, en lo personal y en lo colectivo, hago una profunda autocrítica”, admitió el candidato frentista Pablo Javkin, líder de lo que quedó del ARI en la provincia.

 

Fein y Binner, junto al senador provincial Miguel Ángel Cappiello.

Ese es otro punto no menor. Debajo de Hermes Binner, Antonio Bonfatti, Lifschitz y Fein, el socialismo se quedó sin aire a la hora de renovar. Por ese motivo, en Rosario encabezó un ex lilito y en diputados un radical anti macrista. El socialismo se quedó sin cuadros de alto perfil detrás de las figuras sobresalientes de sus últimos tres gobernadores. Tuvo que salir a buscar afuera lo que no tenía adentro.

Sumado a ese escenario complejo, Cambiemos desembarcó con fuerza en la provincia en el último año y medio. De la mano del intendente de la ciudad capital, José Corral, los PRO y radicales amarillos hacen pata ancha y ya no ocultan que no tributan al sello que los convirtió en dirigentes, por el cual la mayoría de ellos fue elegida en 2015. El resultado del domingo les dio la derecha y seguramente en los próximos días profundizarán la senda.

Huelen un Frente Progresista herido y quieren darle el golpe de gracia para quedarse en 2019 con la gobernación y la intendencia de Rosario. "Lifschitz le hizo daño al Frente al ponerse la campaña al hombro", ventiló este martes sin tapujos el presidente de la UCR provincial, Julián Galdeano.

Hay una reconfiguración del escenario político de Santa Fe y el gran perjudicado es el Frente Progresista en general y el socialismo en particular. Hay que barajar y dar de nuevo, poner en marcha toda una ingeniería para recuperar el terreno perdido. “Habrá que corregir o repensar las estrategias hacia octubre”, planteó acertadamente Lifschitz el lunes. Tiempo no le sobra.