Presidente for export

La bendición del Pueblo y el Águila

El resultado de las primarias del domingo y el respaldo ampuloso del vice de Estados Unidos consolidan la imagen de Macri como líder regional.

Como mencionábamos en un artículo anterior (ver "El impacto de un las PASO..."), la ola de “derechización” en Latinoamérica aún no termina de definirse como tal, aunque hay, sí, un corrimiento evidente al centro, impuesto, además, por la baja del precio de los productos primarios, los famosos commodities que, con sus subas y sus bajas, han definido gran parte (aunque no toda) la política de la región prácticamente desde los tiempos de la Colonia.

 

Las primarias del domingo son un reflejo de esta especulación. El oficialismo quedó parado como la principal fuerza nacional pero, más allá de las movidas mediáticas, todo indica que perdió (por poco) en la provincia de Buenos Aires y su número nacional es bastante modesto (36%) comparado con las primeras elecciones de medio término de sus antecesores. Demasiado poco y demasiado pronto para tomarlo como una ola de derechización al estilo de la ola populista de centroizquierda de principios de este siglo.

 

Repetimos: en Brasil, Michel Temer gobierna porque la presidenta electa, Dilma Rouseff, fue depuesta; en Venezuela, a los tumbos, pero resiste el chavismo; en Bolivia, más allá del tropiezo del referéndum reeleccionista, sigue firme Evo Morales; en Uruguay y Chile, gobierna la izquierda moderada y no hay certezas aún de un cambio fuerte de rumbo; en Ecuador, el oficialismo se corrió al centro más no a la derecha; en Paraguay sí está la centroderecha con Horacio Cartes y en Colombia y Perú nunca dejó de haber gobiernos pro-mercado más allá de los matices que pusieron Juan Manuel Santos con el proceso de paz con las FARC y Ollanta Humala con fomento de planes sociales.

 

 

No obstante, Mauricio Macri fue bendecido este martes por el vicepresidente norteamericano, Mike Pence, como “líder del futuro para América Latina”. "Vemos con beneplácito el papel que juega Argentina a nivel mundial. Es muy bueno para el continente", dijo el dos de Donald Trump. Sucede que, en el escenario que acabamos de describir – al que podría agregarse un debilitado Enrique Peña Nieto encarando el último año de mandato en México–, Macri se configura como el principal referente de las políticas pro-mercado en la región.

 

Esto obedece a dos razones. La primera, el peso propio de Argentina – tercer PBI de América Latina detrás de Brasil y México – pero, además, que Macri es efectivamente el principal aliado que tiene EE.UU. y sus políticas en la región. Repasemos nuevamente: Brasil, que históricamente ocupó ese rol, tiene hoy un mandatario que, aunque alineado con Norteamérica, tiene graves problemas de legitimidad que podrían incluso hacerlo terminar su mandato antes de tiempo (también). Pence eludió pisar suelo brasileño en su gira que incluye, además de nuestro país, Colombia, Chile y Panamá.

 

Peña Nieto, que es público que no goza de la confianza de Trump, está, además, en su último año, tiene respaldo popular ínfimo y enfrenta una pelea perdidosa con el narcotráfico. La popularización del término mexicanización como sinónimo de un país “comido” por el narco ahorra comentarios. El peruano Pedro Pablo Kuczynski tiene dos contras: un país pequeño y la salida de EE.UU. de la Alianza del Pacífico. Santos está dejando la presidencia de Colombia el año próximo y no tiene reelección. Los demás mandatarios, excepto el peculiar Cartes, son dirigentes de centroizquierda o directamente populistas.

 

 

 

Hay, además, otro punto importante a anotar. Es cierto que el respaldo al oficialismo, aunque triunfante, fue magro, pero repasando otra vez el mapa regional encontramos que excepto el boliviano Morales (que por razones obvias no puede ser líder de la centroderecha) y el recién asumido Moreno en Ecuador, el resto de los mandatarios ostenta índices de popularidad muy bajos e incluso en casos donde hay elecciones próximamente (Chile, México y Colombia) los presidentes tienen restringida la reelección por ley y la oposición lidera las encuestas.

 

Por lo tanto, es lógico que un Macri con un respaldo mayoritario en su país sea bendecido por EE.UU. como “líder” y, en ese rol, se anime a ser puntal de la ofensiva contra el chavismo venezolano (aunque distanciándose de la amenaza bélica de Trump) y reciba mimos del vice estadounidense. Si las elecciones generales de octubre ratifican lo que sucedió en las primarias y efectivamente la alianza gobernante gana, el perfil de un Macri líder regional se acrecentará.

 

¿un nuevo cientificidio?
Javier Milei, junto a Mauricio Macri y Patricia Bullrich.

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