Elecciones 2017

En el PRO ahora suena Monzó como candidato a senador por la Provincia

El macrismo baraja esa posibilidad para el presidente de la Cámara baja. Le juegan a favor su buena relación con el peronismo y con Carrió. El objetivo de ser gobernador y la tensión en la mesa chica.

El perfil de díscolo de la mesa chica del PRO podría trazarle a Emilio Monzó una salida hacia el Senado. La posibilidad se baraja desde hace tiempo en la Casa Rosada y ya llegó a oídos del titular de la Cámara de Diputados, que alberga siempre el sueño de llegar alguna vez a ser gobernador de la provincia de Buenos Aires.

 

La idea circula en distintos sectores del macrismo y no parece disgustarle al ex intendente de Carlos Tejedor, pese a que en su entorno aseguran que su intención es quedarse en la Cámara de Diputados, que preside. "Me siento cómodo acá; este lugar es como mi casa", repite Monzó a todos los que visitan su despacho del primer piso de la Cámara, donde el bonaerense supo construir excelentes relaciones con diputados de todos los sectores políticos, que se deshicieron en elogios hacia él cuando lo reeligieron como presidente del cuerpo, a fines de 2016.

 

Pero el diputado no goza de la misma simpatía en todos los sectores del macrismo. Monzó mantiene una relación tensa con Marcos Peña y también con el asesor estrella del macrismo, Jaime Durán Barba. Con el jefe de Gabinete mantuvo una fuerte discusión en agosto de 2016, en presencia del presidente Mauricio Macri.

 

Desde entonces, Monzó se dedicó a hacer públicas las diferencias que ya se conocían dentro de la mesa chica de Cambiemos. "Duran Barba tiene muy poca idea, casi nada, de la realidad política de Argentina", dijo en una entrevista con el diario Perfil en noviembre del año pasado. Después, lo suavizó ante Letra P. "Hoy tengo un rol más pasivo, la preponderancia la tiene Durán Barba”, afirmó y admitió diferencias de "estilos" con Peña.  En cualquier caso, se encargó siempre de reivindicar su origen peronista y de elogiar a diferentes dirigentes del PJ, a quienes llama "compañeros de militancia".

 

Ese origen peronista y la relación cercana que mantiene con diputados, intendentes y dirigentes de todo tipo en la provincia podrían abrirle el juego a la competencia por el Senado. Con su presencia, Cambiemos podría sumar el voto peronista que reniega del Frente para la Victoria e incluso de desencantados del propio oficialismo, que coinciden con las críticas que le hace al propio Gobierno.

 

Para la Rosada, personificada en Peña, tendría un beneficio a adicional: mover a su rival político, Monzó, del lugar de negociador del que goza en la Cámara de Diputados, que lo sitúa como interlocutor obligado de todos los dirigentes, que se quejan por lo bajo cuando reciben un llamado del jefe de Gabinete, intentando saltear al "ala política" del Gobierno, que conforma el tándem Monzó-Rogelio Frigerio. De esa manera, el bonaerense pasaría a ser un más en una cámara plagada de ex gobernadores y pesos pesados de la política. Para Monzó, en cambio, podría empezar cimentar su camino hacia La Plata.  

 

La eventual candidatura del bonaerense podría resolver, además, otro problema interno de Cambiemos: la férrea oposición de Elisa Carrió a que sea Jorge Macri quien encabece la lista. "No voy a avalar delincuentes", dijo la líder de la Coalición Cívica a principios de marzo, luego de afirmar que la gobernadora María Eugenia Vidal le había dado su respaldo al intendente de Vicente López. Carrió tiene afinidad con Monzó, a quien también avala el radicalismo. Según publicó este viernes el sitio Infobae, la candidatura de Jorge Macri habría sido dada de baja.

 

 

"Le tenemos mucha estima. Es muy valioso. Ha hecho un gran trabajo como presidente de la Cámara", definió ante Letra P el diputado Fernando Sánchez, ladero político de Lilita. Las expectativas del sector que respalda a Monzó están puestas en que, con su eventual llegada al Senado, pueda convertirse en el referente político que parte del oficialismo -y el peronismo en su conjunto- cree que falta en la Cámara alta.

 

Pero la jugada puede ser arriesgada para el propio Monzó. Las encuestas de la provincia de Buenos Aires le dan mal al oficialismo, que se ve acechado por el Frente para la Victoria y un sector amplio de la población que desaprueba la gestión. El presidente de la Cámara de Diputados lo sabe. "La polarización es inexorable. Va a estar entre nosotros y el Frente para la Victoria", dijo Monzó la semana pasada en TN. Y avaló la idea de que la elección será una expresión de "Macri versus Cristina" o "Vidal contra el kirchnerismo". Una victoria -o una derrota- no será, entonces, directamente adjudicables al candidato.

 

Pero a la tensión constante con la Rosada, Monzó le agrega otro ruido interno. Su vínculo con Vidal tiene altibajos. Después de meses de no cruzar palabra, el presidente de la Cámara -que, como armador político bonaerense, trabajó en pos de la candidatura de Vidal- y la gobernadora volvieron a verse a mediados de febrero de este año y, si bien limaron asperezas, no hicieron acuerdos políticos de cara a las elecciones. Cerca de Vidal aseguraron en ese momento a Letra P que no tendrá "un rol visible en el primer examen electoral" de Cambiemos en la Provincia. Pero el rechazo a la eventual candidatura de Jorge Macri podría mover el avispero.

 

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