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El interventor del Servicio Penitenciario dijo que el panorama es “peor de lo pensado". Aguardan nuevas unidades con fondos nacionales. Diagnóstico crítico con foco en la herencia.
Redacción 20/02/2017 8:41

Mientras se demora la “reforma integral” del sistema carcelario prometida dos veces por la gobernadora Vidal el pasado año, el prorrogado interventor del Servicio Penitenciario Bonaerense, Juan José Baric, hizo un crudo diagnóstico de la situación advertida en los más de tres meses de auditoría en el área. "Sin ánimo de exagerar, el panorama es más grave de lo que suponíamos, peor de lo pensado". Con foco critico en lo heredado, Baric ilustró un superlativo descontrol en la provisión de alimentos y medicamentos, parque automotor, condiciones de reclusión y casos de corrupción. En tanto, al adelantar las acciones a futuro para revertir la superpoblación carcelaria, el interventor subrayó que se espera la asistencia de la Nación para la construcción de nuevas unidades en territorio provincial.

"Calculamos que la superpoblación es de un poco más del 25%. Hay un excedente de entre 9 mil y 10 mil detenidos", dijo Baric al diario La Nueva para dar cuenta de gestiones con la administración central para “que alguna unidad que Nación vaya a construir” la haga en el ámbito bonaerense, más precisamente en “la zona más densamente poblada, como La Matanza, Lomas de Zamora y San Martín".

Sobre las irregularidades halladas, el funcionario señaló que, en cuanto a la provisión de medicamentos, “hacer la licitación el año pasado fue muy tortuoso, porque existen dos empresas enquistadas en el sistema, desde hace muchos años, que impugnaban renglones del pliego como si nada y, de esa manera, se terminaban quedando con la licitación. Tenían el mecanismo aceitado”.

En cuanto a los alimentos que se envían a los penales, comentó: “Yo denuncié el caso concreto del penal de Olmos (La Plata). Por ejemplo, se entregaban por semana 7.000 kilos de carne, aunque en el recibo figuraban 8.300. No bajaban la mercadería si no se firmaba de esa manera. Nos querían apretar para que lo recibamos así porque, de lo contrario, se ponía en riesgo la alimentación de los internos y, con esa situación, estaba latente la posibilidad de un motín. Con los pollos pasaba algo parecido. Licitaban por pollos enteros, pero traían únicamente alitas, ni patas, ni muslos ni pechugas, solo alitas”. En cuanto a este tema, Baric afirmó que la cuestión, “en grandísima medida, está solucionada”.

Luego, el interventor hizo hincapié en los “pequeños robos, que multiplicados por miles son grandes robos, descontrol con las horas extras, el uso del combustible y algunas compras que no llegaban a quienes tenían que llegar”. “Ahora se está teniendo un control más exhaustivo. Existen 5 cuerpos de auditores que dan vueltas en forma sorpresiva por las cárceles”, advirtió para detallar: “Se iniciaron 5.000 sumarios por distintos motivos y se apartaron a 132 funcionarios, en principio, y después el ministro (de Justicia Gustavo Ferrari) firmó otra baja para 405 más, de distinto rango y por diversos motivos, desde faltas hasta delitos graves”.