07|11|2021

29 de diciembre de 2017

29 de diciembre de 2017

El bono de $500 mil para Etchevehere sacó a flote una dura interna en la Sociedad Rural. Fuertes críticas a la impronta del hoy ministro. La puja entre la “renovación” y los delfines del entrerriano.

-¿Estamos listos?

 

-Listo, Mauricio.

 

-Mirá que a partir de ahora hay una ceremonia en agosto en Palermo que te sacuden, hay que tener mucho cuidado.

 

-¿Me van a criticar?

 

-Te van a criticar. Siempre, mucho peor son los de casa.
 

 


Lejos estaba de sonar como una seria advertencia el mensaje que, entre risas, le deslizó el presidente Mauricio Macri a Luis Miguel Etchevehere segundos antes de tomarle juramento como ministro de Agroindustria de la Nación, el pasado 21 de noviembre.

 

El grito cerrado de “Sí, se puede” que resonó en las gradas de la pista central del predio ferial de Palermo cuando recibió por primera vez al máximo representante del gobierno de Cambiemos se esparce en el tiempo como rúbrica imaginaria de una alianza sólida entre la administración macrista y el campo agroexportador, que va desde el minuto uno de esta gestión -con la quita de retenciones a los granos- hasta la reciente designación del presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA) como titular de la cartera que diseña las políticas para el sector.
 

 


Sin embargo, con el paso de las semanas, la referencia a “los de casa” mutó de lo jocoso a lo premonitorio. El bono de $500 mil que el directorio de la entidad ruralista resolvió otorgarle a su ex mandamás en concepto de liquidación final sacó a flote la marcada grieta subyacente en el campo político de la institución que agrupa a los estancieros más acaudalados del país.  

 

Días atrás, 26 delegados de la Sociedad Rural en territorio bonaerense le enviaron una carta a la cúpula de la entidad solicitando que el medio millón de pesos abonado a su ex presidente -que este viernes volvió a ser (mala) noticia por los allanamientos en propiedades entrerrianas por una acusación de estefa que le hizo su propia hermana- sea devuelto a la institución “a la brevedad”.

 

"Este pago va en contra del espíritu de la SRA, es un pésimo ejemplo, un pésimo antecedente, que no sólo afecta el buen nombre y honor de la Sociedad Rural Argentina, sino que afecta al sector Campo", apuntaron los firmantes de la misiva que expresaron su “profundo desagrado” ante la medida al afirmar que "la persona de campo es austera, y esta conducta es profundamente contraria a la filosofía que caracteriza al productor".

 

 

TRANQUERAS ADENTRO. “Ésa era una carta interna de la Rural que por una extraña razón se filtró. Fue publicada en La Nación antes de que llegara a la Comisión Directiva, con lo cual no queremos seguir echando más leña al fuego. Pero esto ya venía de antes: la trascendencia la tuvo el bono, no la carta”, sintetizó a Letra P una de los firmantes de la misiva, para cerrar inmediata y sistemáticamente toda posibilidad de repregunta.

 

“Era cuestión totalmente interna de la Rural, un comentario de los delegados a las autoridades. Hablamos nuevamente con la Comisión Directiva diciendo que no era la intención que se hiciera pública”, sostuvo en la misma línea otro firmante consultado.

 

En ambos lados de la grieta ruralista, el resquemor predominante por la difusión de un texto de semejante calibre crítico es el acto reflejo del perfil orgánico que unifica transversalmente a la gran mayoría de los socios de una entidad que no acostumbra a sacar sus trapitos al sol.  
 

 


Sin embargo, algunas de las voces ligadas a la entidad que fueron consultadas por este medio hicieron a un lado el hermetismo para dar cuenta de un escenario interno de conflicto que se aviva tras la salida de Etchevehere y de cara a la renovación de autoridades prevista para el próximo año.

 

“Hay malestar y ahora se marca más quiénes están de un lado y quiénes, del otro”, sostuvo una de las fuentes abordadas para trazar una gruesa línea entre quienes buscan “la renovación” de la entidad y los que pretenden que en la conducción persista la influencia del estanciero entrerriano devenido ministro nacional.

 

Algunos ven esa fragmentación en el fallo dividido con el que se impuso el pago de $500 mil a Etchevehere. Según detalló el portal LPO, en la votación realizada dentro de la Comisión Directiva de la entidad, 14 voluntades fueron por el sí, mientras que 11 optaron por el no.

 

“Como se dieron las cosas, muchos de los que votaron afirmativamente hoy en día no lo harían porque se dan cuenta de que fue un error que terminó exponiendo a la entidad”, señaló a Letra P una voz cercana a la mesa directiva. Además de la exposición pública, el matiz judicial con el que podría pintarse este caso preocupa a algunos dirigentes ruralistas. En efecto, el abogado Leonardo Martínez Herrero radicó una denuncia en el Juzgado Federal N° 5 para que se investiguen los posibles delitos de dádivas, negocios incompatibles con la función en el Estado y administración fraudulenta.

 

Más allá de esto, algunos también cuestionan el monto que reciben como remuneración el presidente y el vice de la entidad: “Es alto el salario, pero es un tema a tratar en asamblea y en el que deberían opinar todos los socios. Pero para muchos de repente es más fácil no opinar y dejar el camino libre a los que deciden siempre”, se quejó una voz que, de todos modos, al igual que todos los consultados, no quiso deslizar la cifra en cuestión.
 

 


COSECHANDO TEMPESTADES. Amén de la situación inherente al bono, los espacios de poder dentro de la estructura institucional se sienten con fuerza de cara a la próxima elección de autoridades.

 

La forma en que Etchevehere manejó las riendas de la SRA desde 2012 al 31 de octubre de este año no dejó de cosechar tempestades internas: “Ha habido diferencias con la conducción de Etchevehere. Es un tema de formas. Tiene una personalidad un poco autoritaria, muy controladora. Era muy personalista, con lo cual estaba muy cerrado en un grupo chico y el resto, afuera”, arremetió una fuente alineada en el sector disidente al entrerriano.

 

En esa línea, enfatizó: “Tiene que haber renovación. La elección de la Rural tiene que ser igual que la nacional: dos periodos como máximo y luego, renovación”. En la SRA, los mandatos se extienden por dos años. El hoy ministro de Agroindustria estaba transitando su tercer período.

 

Algunos de los socios ven al actual vicepresidente de la entidad ruralista, Nicolás Pino, como uno de los predilectos de Etchevehere para manejar a futuro la SRA, además de apuntarlo como uno de los principales promotores del polémico bono. “Dicky también es cercano”, deslizan en alusión a Ricardo “Dicky” Smith Estrada, uno de los directivos de la institución de marcado perfil macrista, líder en el mercado de la genética bovina que muchos recuerdan por el toro que llevó a la Exposición Rural de 2008, al cual bautizó “Cleto” en honor al vicepresidente Julio César Cleto Cobos y su voto “no positivo” a la 125.

 

 

 

Pero varios estancieros ya no quieren saber nada con la injerencia del productor entrerriano: “Ya ni siquiera es socio, así que no puede opinar”, disparan en una declaración que, admiten, es más una expresión de deseo, al reconocer las influencias persistentes del ministro.

 

En tanto, también están quienes posicionan como una de las caras de la “renovación” a quien ocupa actualmente el cargo de mandamás en reemplazo del actual ministro: Daniel Pelegrina: “Daniel tuvo muchas diferencias con Etchevehere, seguramente no es de su preferencia, no tenían la mejor relación y no es de su grupo cercano. Hay quienes tienen ambiciones y que les parece que poniéndolo a Daniel en ese lugar –cerca del ministro- lo perjudica”, se encargó de aclarar una de las fuentes para correrlo a Pelegrina del ala del funcionario macrista.

 

Otra voz consultada también coincidió y promocionó: “En la Comisión Directiva hay gente valiosa y Daniel podría ser un perfecto presidente; es conciliador, tranquilo y te escucha”.

 

Así dadas las cosas, la Sociedad Rural Argentina atraviesa un turbulento escenario interno en el que los escándalos que involucran a su ex presidente repercuten con fuerza al momento de la disputa de poder.