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El plan A de Macri: la alianza con la Sociedad Rural

La designación de Etchevehere en Agroindustria completa el gabinete que el Presidente quiso y no pudo armar cuando asumió, en 2015. Las tensiones con Buryaile y sus operaciones para ganarse el puesto.

 

De esta forma, Macri vuelve al plan A que tenía para la cartera agroindustrial, que había sido desactivado en diciembre de 2015 por una combinación de presión de las entidades agropecuarias y algunas “operaciones” mediáticas. Luego de ganar un balotaje por apenas cuatro puntos de diferencia, Macri cedió a las presiones y eligió no poner al titular de la SRA al frente del Ministerio. Es que para encontrar un presidente electo que haya designado al titular de La Rural al frente de Agricultura hay que remontarse a José Figueroa Alcorta y Agustín P. Justo. Ahora, después del triunfo del 22 de este mes, cambió de parecer.

 

La salida de Buryaile se fue gestando en las reiteradas “faltas” que tuvo su gestión, que solía recibir reprimendas en las reuniones de coordinación. En más de una oportunidad la cartera figuraba en rojo en el pizarrón que manejan los vicejefes de Gabinete, Mario Quintana y Gustavo Lopetegui.

 

 

Justamente, fue Lopetegui el encargado de monitorear el área de Agroindustria, el que en más de una ocasión cuestionó a Buryaile en las reuniones de Gabinete. Inclusive el propio Macri lo había retado por la falta de ayuda para los productores de las economías regionales, especialmente los del Alto Valle de Neuquén y Rio Negro.

 

En las últimas semanas, Buryaile había cedido protagonismo ante Etchevehere, que apareció como un articulador tanto en la Mesa de Carnes como en la Foresto Industrial, dos espacios que le podrían haber correspondido al hasta hace instantes ministro.

 

Por lo bajo, después de un cierre de listas que lo tuvo expectante en su provincia, Entre Ríos, pero finalmente lo dejó fuera, Etchevehere repetía: “La función pública es algo por lo que todos los que tenemos vocación de trabajar por el país debemos hacer”. “No sé si será ahora el momento, nadie me convocó, pero es algo que está pendiente”, repetía Etchevehere ante este cronista, mientras negaba interés en un cargo con una sonrisa.

 

 

Macri y Buryaile, en Casa Rosada, tras una reunión de gabinete.

 

EL PLAN ORIGINAL. Macri y Etchevehere se conocieron cuando el actual mandatario era jefe de Gobierno y el flamante ministro lo invitó a cerrar un encuentro mundial de productores agropecuarios en Palermo. A partir de ahí, la relación entre ambos no dejó de crecer, lo que motivó que cuando la mesa chica del presidente estuviese armando el gabinete en las semanas previas al cambio de Gobierno, el titular de la Rural fuese un nombre puesto para Agroindustria.

 

Los que formaron parte de ese “poroteo” juran que el titular de la Rural estuvo en la lista, pero que después lo bajaron. Etchevehere siempre lo negó, fiel a su estilo políticamente correcto y moderado. Inclusive durante lo que va de gobierno macrista le ofrecieron otros cargos de menor rango, que fue rechazando elegantemente.

 

EL LOBBY. Buryaile era, en diciembre de 2015, uno más de los diputados nacionales del radicalismo, pero tenía dos activos. Una buena relación con Macri y el apoyo de las entidades de la Mesa de Enlace, sobre todo de la entidad de la que fue vicepresidente, Confederaciones Rurales Argentinas (CRA).

 

 

 

En base a ese apoyo, las entidades hicieron llegar un dato al futuro jefe de Gabinete, Marcos Peña, que hizo ruido en las oficinas de la Fundación Pensar: la última vez que un alto directivo de la Sociedad Rural había manejado el área de Agricultura había sido durante la última dictadura cívico militar de 1976. Ese dato, más una operación de prensa en el diario Clarín donde pusieron a Buryaile en la nómina antes que el nombre llegara a Macri, posicionaron al formoseño como futuro ministro.

 

Esa operación de pinzas explica que Buryaile casi no haya podido designar gente propia y haya tenido que convivir con el equipo armado por el actual secretario de Agricultura, Ricardo Negri. Era lógico porque el organigrama había sido pensado para el propio Negri y para Etchevehere.

 

 

El presidente Macri y Etchevehere, en pleno brindis.

 

DE PALERMO AL GABINETE. Etchevehere respondía siempre que tenía mandato en la Rural hasta 2018 y que no tenía ningún interés puntual en la cartera de Agroindustria, pero en los hechos venía creciendo en espacios de gestión, pese a no tener cartera. Sumó participación en la Mesa de Carnes y en la Foresto Industrial, dos espacios de articulación de gestión público privada, un mecanismo muy de moda en el Gobierno.

 

Además, desde la Rural fue tejiendo relaciones con grandes empresarios argentinos, que casualmente son productores agropecuarios. Los hermanos Werthein, Hugo Sigman y Jorge Brito eran habitúes de los almuerzos en el restaurante de Los Petersen, en el predio de Palermo.

 

En agosto, Etchevehere estuvo cerca de encabezar la lista de candidatos a diputados nacionales por Cambiemos en Entre Ríos, pero finalmente quedó afuera. Pese a negarlo, el flamAnte ministro siguió el tema con ansiedad. El tiempo lo compensó.

 

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