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Qué les pide Rodríguez Larreta a las empresas que pelean por operar el subte

El Gobierno porteño definió los lineamientos del pliego de licitación que presentará entre diciembre y enero. Ideas y límites de una negociación que recién comienza.
Por 06/11/2017 14:06

El jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, consiguió aval de la Legislatura para redactar un nuevo contrato de operación del subterráneo porteño y ahora ya empezaron a rondar los principales lineamientos del pliego de bases y condiciones que se pondrán para las empresas interesadas.

El Parlamento autorizó el llamado a una licitación pública nacional e internacional para abrir el juego a compañías extranjeras y estableció que el contrato podrá estirarse hasta 15 años, a tono con el reclamo de las firmas experta en transporte subterráneo de pasajeros que ya iniciaron diálogo con el Ministerio de Desarrollo Urbano y Transporte, que conduce Franco Moccia.

El Gobierno fijó dos requisitos implícitos para los oferentes: compromiso para mejorar la frecuencia y experiencia en el rubro. El primer elemento va acompañado del trabajo del Estado porteño, que seguirá a cargo de las obras de infraestructura de la mano de Subterráneos de Buenos Aires Sociedad de Estado (SBASE); esto incluye reparación de vías o apertura de nuevas estaciones, entre otras cosas.

En lo que respecta a disminuir el tiempo de espera de la unidad, la empresa que gane la licitación deberá enfocarse en el mantenimiento de los coches. Según pudo saber Letra P, el Gobierno tiene en mente establecer como condición que la compañía ingrese con un dinero fijo de inversión dedicado exclusivamente al reacondicionamiento de talleres de mantenimiento. Este reclamo no figura en la normativa aprobada por la Legislatura el jueves, pero podría incluirse en el pliego, que estaría terminado en diciembre de 2017 o en el primer mes del 2018.

 

 

¿Cómo medirá la administración de Larreta la experiencia de las compañías interesadas? Un requisito fundamental será que se pueda comprobar que la empresa ganadora de la licitación haya transportado “no menos” de 150 millones de pasajeros por año.

De acuerdo a fuentes del sector, es un índice bajo. En 2016, Metrovías superó los 300 millones de pasajeros. A nivel internacional, la mayoría de las capitales europeas y principales ciudades de América del Norte supera esa marca, salvo excepciones como el metro de Lisboa (Portugal), Oslo (Noruega) o Vancouver (Canadá). Por esa razón, los oferentes deberán acreditar experiencia específica no menor a 15 años en la operación de subterráneos o metros de modalidad subterránea en túneles de al menos 25 km y 25 estaciones.

A su vez, estará obligado a constituir una Sociedad Anónima cuyo “exclusivo” objeto será operar y controlar el servicio público de las seis líneas del subte y el premetro. También, tendrá que “absorber” el personal en relación en dependencia (a excepción de cargos jerárquicos) que trabaje en Metrovías, que está en carrera para presentarse a la nueva licitación y confía en formar una sociedad con un operador extranjero para mantener el servicio. Este punto incluye “únicamente” a los empleados afectados al subte y premetro, no al tren Urquiza, también administrado por la compañía del Grupo Roggio.

El pliego de bases y condiciones generales y particulares de la licitación aún no está terminado, pero estos son los detalles ya definidos que se negociarán con los oferentes. Las pinceladas finales se debaten en la Jefatura de Gobierno entre Larreta, Moccia y el jefe de Gabinete, Felipe Miguel. La intención del Ejecutivo, como reveló Letra P, es proponer una licitación "lo más abierta posible" para atraer empresas internacionales. En el Gobierno confían en llegar con los tiempos y que la empresa ganadora opere el sube antes del 31 de diciembre de 2018, teniendo en cuenta que la nueva prórroga que aprobó la Legislatura el jueves estira hasta esa fecha el control de Metrovías. En caso de que la negociación vaya más lenta que la intención, la compañía del Grupo Roggio no podría dejar de operar porque es un servicio público esencial y no puede quedar "abandonado".