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El Presidente rompió el silencio verbal por el malestar de los familiares de la tripulación, las críticas de la prensa por su ausencia y las filtraciones sobre la pelea interna de Aguad con la Armada.
Redacción 24/11/2017 21:22

Sin ofrecer una conferencia de prensa, el presidente Mauricio Macri aprovechó el escenario del edificio Libertad, sede de la Armada, para hablar este viernes ante los medios sobre el submarino ARA San Juan, que ya lleva nueve días desaparecido y es buscado en el Atlántico Sur por embarcaciones militares de 13 países. Desde que estalló la crisis, el jefe del Estado sólo había utilizado su cuenta de twitter para referirse al caso, luego de dejar la comunicación en manos de la Armada y ordenarle a su ministro de Defensa, Oscar Aguad, que mantuviera silencio de radio ante el riesgo de que volviera a difundir información errónea sobre la búsqueda de rescate. Una semana después de respetar esa estrategia comunicacional, el mandatario se decidió a hablar, presionado por el creciente malestar de los familiares de los 44 tripulantes y por las críticas sobre su bajísimo perfil al respecto.

“Los familiares de los 44 tripulantes del submarino lo tienen realmente preocupado a Macri”, confió a Letra P un miembro del equipo de comunicación presidencial, que reporta al jefe de Gabinete Marcos Peña. Según el funcionario, el Presidente “consideró que tenía que salir a hablar y lo analizó con su equipo de comunicación, especialmente después de las novedades del jueves, que pusieron a los familiares de la tripulación en una situación de mucha angustia”. En rigor, algunos familiares de los marinos del submarino acusaron al equipo de contención de la Armada de haberlos manipulado con mentiras para dosificar la crisis. Curiosamente es un argumento similar al que deslizaron funcionarios del Gobierno sobre el presunto retaceo de información que Peña niega desde el jueves en declaraciones radiales que pasaron inadvertidas.

 

 

En el entorno del Macri sostienen que no existe un mecanismo de comunicación preestablecido para administrar la crisis desatada por la desaparición del submarino, aunque admiten que se tomaron todas las precauciones “propias de una situación de este tipo para preservarlo del posible desgaste”.

Además de la desesperación de los familiares, existieron dos elementos adicionales que empeoraron al calor de las malas noticias provenientes del operativo de búsqueda y rescate: las ventilaciones públicas de las diferencias internas entre la cartera de Defensa y los mandos de la Armada, y las crecientes críticas de la prensa sobre la ausencia pública del mandatario.

 

 

“Ante una situación de este tipo todo eso influye, y si no respondés a tiempo, te sentís en falta”, ejemplificó otro miembro del equipo de comunicación presidencial para “desdramatizar” que el jefe del Estado haya hablado públicamente nueve días después de que estallara el caso. Sin embargo en la Casa Rosada refutan ese análisis. “El domingo fue a la base de Mar del Plata para encontrarse con los familiares y este viernes fue por segunda vez a escuchar los informes de la Marina, además de seguir el tema personalmente todo el tiempo”, lo justificó uno de los voceros ministeriales para eludir la aparición presidencial tres días después de la primera noticia y defender el esquema comunicacional en marcha, que no pierde de vista el 62% de imagen positiva que Macri tendría en noviembre, según las encuestas encargadas por la Casa Rosada. Los estudios no serían los únicos: ahora también habrían contratado sondeos para medir el impacto público de la crisis naval.

Detrás del giro discursivo, deslizan en algunos pasillos, el mandatario intenta cerrar diez días de alta tensión interna y picos de malestar personal ante el empeoramiento de una crisis que todavía no tiene un desenlace. Algo que, dentro del Gobierno, creen que podría no suceder en el corto plazo, más allá de la decisión oficial de mantener la operación de búsqueda y rescate que “es como tratar de encontrar una aguja en un pajar”, resumió un escudero del ejercito comunicacional oficial, que ahora se mueve entre dos variables: reducir los daños ante la desgarradora situación de los familiares y morigerar los dardos destinados a cargar toda la responsabilidad de la tragedia sobre la Armada. 

Submarino: razones y objetivos de la puesta en escena de Macri

El Presidente rompió el silencio verbal por el malestar de los familiares de la tripulación, las críticas de la prensa por su ausencia y las filtraciones sobre la pelea interna de Aguad con la Armada.

Sin ofrecer una conferencia de prensa, el presidente Mauricio Macri aprovechó el escenario del edificio Libertad, sede de la Armada, para hablar este viernes ante los medios sobre el submarino ARA San Juan, que ya lleva nueve días desaparecido y es buscado en el Atlántico Sur por embarcaciones militares de 13 países. Desde que estalló la crisis, el jefe del Estado sólo había utilizado su cuenta de twitter para referirse al caso, luego de dejar la comunicación en manos de la Armada y ordenarle a su ministro de Defensa, Oscar Aguad, que mantuviera silencio de radio ante el riesgo de que volviera a difundir información errónea sobre la búsqueda de rescate. Una semana después de respetar esa estrategia comunicacional, el mandatario se decidió a hablar, presionado por el creciente malestar de los familiares de los 44 tripulantes y por las críticas sobre su bajísimo perfil al respecto.

“Los familiares de los 44 tripulantes del submarino lo tienen realmente preocupado a Macri”, confió a Letra P un miembro del equipo de comunicación presidencial, que reporta al jefe de Gabinete Marcos Peña. Según el funcionario, el Presidente “consideró que tenía que salir a hablar y lo analizó con su equipo de comunicación, especialmente después de las novedades del jueves, que pusieron a los familiares de la tripulación en una situación de mucha angustia”. En rigor, algunos familiares de los marinos del submarino acusaron al equipo de contención de la Armada de haberlos manipulado con mentiras para dosificar la crisis. Curiosamente es un argumento similar al que deslizaron funcionarios del Gobierno sobre el presunto retaceo de información que Peña niega desde el jueves en declaraciones radiales que pasaron inadvertidas.

 

 

En el entorno del Macri sostienen que no existe un mecanismo de comunicación preestablecido para administrar la crisis desatada por la desaparición del submarino, aunque admiten que se tomaron todas las precauciones “propias de una situación de este tipo para preservarlo del posible desgaste”.

Además de la desesperación de los familiares, existieron dos elementos adicionales que empeoraron al calor de las malas noticias provenientes del operativo de búsqueda y rescate: las ventilaciones públicas de las diferencias internas entre la cartera de Defensa y los mandos de la Armada, y las crecientes críticas de la prensa sobre la ausencia pública del mandatario.

 

 

“Ante una situación de este tipo todo eso influye, y si no respondés a tiempo, te sentís en falta”, ejemplificó otro miembro del equipo de comunicación presidencial para “desdramatizar” que el jefe del Estado haya hablado públicamente nueve días después de que estallara el caso. Sin embargo en la Casa Rosada refutan ese análisis. “El domingo fue a la base de Mar del Plata para encontrarse con los familiares y este viernes fue por segunda vez a escuchar los informes de la Marina, además de seguir el tema personalmente todo el tiempo”, lo justificó uno de los voceros ministeriales para eludir la aparición presidencial tres días después de la primera noticia y defender el esquema comunicacional en marcha, que no pierde de vista el 62% de imagen positiva que Macri tendría en noviembre, según las encuestas encargadas por la Casa Rosada. Los estudios no serían los únicos: ahora también habrían contratado sondeos para medir el impacto público de la crisis naval.

Detrás del giro discursivo, deslizan en algunos pasillos, el mandatario intenta cerrar diez días de alta tensión interna y picos de malestar personal ante el empeoramiento de una crisis que todavía no tiene un desenlace. Algo que, dentro del Gobierno, creen que podría no suceder en el corto plazo, más allá de la decisión oficial de mantener la operación de búsqueda y rescate que “es como tratar de encontrar una aguja en un pajar”, resumió un escudero del ejercito comunicacional oficial, que ahora se mueve entre dos variables: reducir los daños ante la desgarradora situación de los familiares y morigerar los dardos destinados a cargar toda la responsabilidad de la tragedia sobre la Armada.