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No fue gratis: cómo funciona el comité de crisis que licua y esconde a Aranguren

Al titular de Energía, padre del tarifazo, lo sostiene el Presidente. Pero está rodeado. Una mesa a la que se sientan Peña, Prat Gay, Frigerio, Monzó y Michetti define la estrategia para la audiencia.
Claudio Mardones 30/08/2016 9:52

El consejo anticrisis que armó el Gobierno para rodear al ministro de Energía y Minería, Juan José Aranguren, ya sumó seis reuniones desde que la Corte Suprema de Justicia de la Nación frenó la aplicación del tarifazo del gas a los usuarios residenciales. El fallo, admiten en la Casa Rosada, “podría haber sido mucho peor”, pero sumió a la administración del presidente Mauricio Macri en una ciénaga de desgaste que parte del Gabinete trata de superar con la implementación de una nueva mesa de “contención”, integrada por el jefe de Gabinete, Marcos Peña; el ministro de Hacienda, Alfonso De Prat Gay; el ministro del Interior, Rogelio Frigerio; el titular de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, y la vicepresidenta Gabriela Michetti.

“La idea de rodear a Juanjo ha funcionado, especialmente porque el que más sufre esta situación es él, porque tiene una muy buena relación con el Presidente y no quiere perjudicarlo”, cuenta un funcionario que suele hablar con el autor del tarifazo. Curioso, pero algunos integrantes del staff que puebla la Rosada pasan sus días más pendientes del padecimiento emocional que afecta al entorno del jefe de Estado (desde el embate de la Corte) que por la situación que genera el aumento en la población.

En las seis sesiones de la nueva mesa chica, que se suma a la serie de troikas que conduce Macri diariamente, los debates han mutado desde la segmentación del aumento por regiones y niveles de consumo a una nueva alquimia de fórmulas para morigerar el impacto del “sinceramiento”.

El ritmo de trabajo del equipo que tiene la misión de rodear a Aranguren debe ser febril. Todo tiene que estar pulido para la primera audiencia pública donde se debatirá el tarifazo, prevista para el 16 de septiembre, a las 9, en la Usina del Arte, en el barrio porteño de La Boca.

En los planes que barajan los ministros y los legisladores que asisten al ex CEO de Shell Argentina, “la idea es llegar a la audiencia pública con consensos bien armados. Hasta este lunes, había dos nuevas posiciones en debate”, admiten puertas afuera de esas reuniones.

“Aranguren sostiene un sistema de topes del aumento en distintas zonas del interior, especialmente en el Norte, y Frigerio quiere subsidiar a la clase media baja, que es el sector más golpeado por el aumento”, cuenta un funcionario mientras admite que la idea del titular de la cartera de Interior tiene un problema complejo: aplicarlo requiere de una base de datos que los técnicos de Energía dicen no tener.

La fórmula del aumento que finalmente sea acordada pasará por otro cedazo antes de la audiencia. “El primer borrador lo vamos a poner a consideración de los gobernadores, los intendentes y los sindicatos. Vamos a escuchar los planteos que tengan y, después de corregir lo que haya que corregir, vamos a ir con ese esquema a la Usina del Arte”, confió un vocero de la cartera de Interior, en referencia a la serie de precauciones que impulsa el Ejecutivo para evitar que la audiencia pública que le impuso la Corte se transforme en  la tormenta perfecta que amplifique ante los medios, casi en cadena, el desgaste que ya experimenta buena parte del gabinete desde el 18 de agosto.

Han pasado 12 días desde que la Corte derribó los pronósticos alentadores que tenía el entorno presidencial y la negativa de impulsar las audiencias públicas que finalmente no pudo sortear son un verdadero desafío comunicacional para la Casa Rosada.

El equipo que rodea a Aranguren lo acompañará hasta la noche previa en los debates internos e intercambios con mandatarios provinciales y comunales. Pero al día siguiente el ministro energético deberá enfilar en soledad al escenario público más temido por el Gobierno desde que el diseño del tarifazo se transformó en un verdadero búmeran para la administración de Cambiemos.

La demostración del impacto que conmueve a buena parte del elenco ministerial tiene que ver con el propio Aranguren, que, además de no mostrarse en público, escucha con atención las críticas y devoluciones de sus pares, algo que no sucedía hasta el fallo del máximo tribunal.

Por ahora, el borrador que el Gobierno diseña sigue en debate, pero la densidad del tema es tal, que dentro del Ejecutivo están más preocupados por el esquema de comunicación que deberán implementar para el día de la audiencia que por el inminente viaje presidencial a China.

No fue gratis: cómo funciona el comité de crisis que licua y esconde a Aranguren

Al titular de Energía, padre del tarifazo, lo sostiene el Presidente. Pero está rodeado. Una mesa a la que se sientan Peña, Prat Gay, Frigerio, Monzó y Michetti define la estrategia para la audiencia.

El consejo anticrisis que armó el Gobierno para rodear al ministro de Energía y Minería, Juan José Aranguren, ya sumó seis reuniones desde que la Corte Suprema de Justicia de la Nación frenó la aplicación del tarifazo del gas a los usuarios residenciales. El fallo, admiten en la Casa Rosada, “podría haber sido mucho peor”, pero sumió a la administración del presidente Mauricio Macri en una ciénaga de desgaste que parte del Gabinete trata de superar con la implementación de una nueva mesa de “contención”, integrada por el jefe de Gabinete, Marcos Peña; el ministro de Hacienda, Alfonso De Prat Gay; el ministro del Interior, Rogelio Frigerio; el titular de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, y la vicepresidenta Gabriela Michetti.

“La idea de rodear a Juanjo ha funcionado, especialmente porque el que más sufre esta situación es él, porque tiene una muy buena relación con el Presidente y no quiere perjudicarlo”, cuenta un funcionario que suele hablar con el autor del tarifazo. Curioso, pero algunos integrantes del staff que puebla la Rosada pasan sus días más pendientes del padecimiento emocional que afecta al entorno del jefe de Estado (desde el embate de la Corte) que por la situación que genera el aumento en la población.

En las seis sesiones de la nueva mesa chica, que se suma a la serie de troikas que conduce Macri diariamente, los debates han mutado desde la segmentación del aumento por regiones y niveles de consumo a una nueva alquimia de fórmulas para morigerar el impacto del “sinceramiento”.

El ritmo de trabajo del equipo que tiene la misión de rodear a Aranguren debe ser febril. Todo tiene que estar pulido para la primera audiencia pública donde se debatirá el tarifazo, prevista para el 16 de septiembre, a las 9, en la Usina del Arte, en el barrio porteño de La Boca.

En los planes que barajan los ministros y los legisladores que asisten al ex CEO de Shell Argentina, “la idea es llegar a la audiencia pública con consensos bien armados. Hasta este lunes, había dos nuevas posiciones en debate”, admiten puertas afuera de esas reuniones.

“Aranguren sostiene un sistema de topes del aumento en distintas zonas del interior, especialmente en el Norte, y Frigerio quiere subsidiar a la clase media baja, que es el sector más golpeado por el aumento”, cuenta un funcionario mientras admite que la idea del titular de la cartera de Interior tiene un problema complejo: aplicarlo requiere de una base de datos que los técnicos de Energía dicen no tener.

La fórmula del aumento que finalmente sea acordada pasará por otro cedazo antes de la audiencia. “El primer borrador lo vamos a poner a consideración de los gobernadores, los intendentes y los sindicatos. Vamos a escuchar los planteos que tengan y, después de corregir lo que haya que corregir, vamos a ir con ese esquema a la Usina del Arte”, confió un vocero de la cartera de Interior, en referencia a la serie de precauciones que impulsa el Ejecutivo para evitar que la audiencia pública que le impuso la Corte se transforme en  la tormenta perfecta que amplifique ante los medios, casi en cadena, el desgaste que ya experimenta buena parte del gabinete desde el 18 de agosto.

Han pasado 12 días desde que la Corte derribó los pronósticos alentadores que tenía el entorno presidencial y la negativa de impulsar las audiencias públicas que finalmente no pudo sortear son un verdadero desafío comunicacional para la Casa Rosada.

El equipo que rodea a Aranguren lo acompañará hasta la noche previa en los debates internos e intercambios con mandatarios provinciales y comunales. Pero al día siguiente el ministro energético deberá enfilar en soledad al escenario público más temido por el Gobierno desde que el diseño del tarifazo se transformó en un verdadero búmeran para la administración de Cambiemos.

La demostración del impacto que conmueve a buena parte del elenco ministerial tiene que ver con el propio Aranguren, que, además de no mostrarse en público, escucha con atención las críticas y devoluciones de sus pares, algo que no sucedía hasta el fallo del máximo tribunal.

Por ahora, el borrador que el Gobierno diseña sigue en debate, pero la densidad del tema es tal, que dentro del Ejecutivo están más preocupados por el esquema de comunicación que deberán implementar para el día de la audiencia que por el inminente viaje presidencial a China.