Agenda abierta

“No” rotundo al aborto legal y otras definiciones de Macri en una entrevista a quemarropa

Guerra al narcotráfico o despenalización del consumo. DD.HH., represores y carapintadas. Trump o Hillary. Panamá Papers. El Presidente, bajo el fuego a discreción de una corresponsal mexicana.

El presidente Mauricio Macri fue tajante al negar cualquier posibilidad de avanzar en la legalización del aborto durante su gobierno y defendió la guerra contra el narcotráfico como paradigma porque no cree que haya fracasado sino solamente que no tuvo los resultados esperados. En ese sentido, dijo que, antes de pensar en medidas orientadas a la despenalización del consumo de drogas, va a estudiar las consecuencias de reformas como la aplicada por Uruguay. Además, señaló que no tiene esperanzas en Venezuela pero sí en Brasil. A pocos días de recibir al presidente de México, Enrique Peña Nieto, respondió con evasivas cuando se le preguntó por las desapariciones en ese país y dijo que no le resultó incómodo que represores y carapintadas marcharan en el desfile del bicentenario de la Independencia. Reconoció una vieja relación con el candidato republicano a la Casa Blanca, Donald Trump, aunque prefirió no pronunciarse sobre las declaraciones xenófobas del magnate hacia América latina y aseguró que la relación con Estados Unidos sería más fácil si se impusiese la postulante demócrata, Hillay Clinton, en las elecciones del próximo mes de noviembre. Asimismo, defendió el giro en materia de política comercial exterior y su acercamiento a la Alianza del Pacífico, integrada por los países vecinos con mejores relaciones con Washington. Y volvió a decir que no tiene "nada que ocultar" sobre su patrimonio ni sobre sus cuentas y empresas offshore radicadas en paraísos fiscales.

 

El mandatario argentino se pronunció de esa manera en una entrevista a quemarropa –acaso la primera a la que se enfrenta el mandatario- que mantuvo con la periodista Cecilia González, corresponsal de la agencia mexicana Notimex. A continuación, la conversación completa:

 

 ­-(El presidente de México, Enrique) Peña Nieto y usted han venido dialogando sobre el acercamiento que propone entre Mercosur y la Alianza del Pacífico. ¿Qué tipo de acuerdo cree que pueden concretar?

 

-Creemos que hay que fortalecer el Mercosur, dinamizarlo, se ha quedado mucho en los últimos años. Estamos hablando con los hermanos de Brasil, Paraguay, Uruguay, pero también vemos como natural que converjamos todos hacia la Alianza del Pacífico. Hay un avance institucional y comercial muy importante. Por eso, me presenté como observador en Chile, en la última reunión.

 

-Pero usted es el único representante de un país del Mercosur que tiene un interés tan marcado en la Alianza del Pacifico.

 

-Creo que todos lo hemos hablado, vamos sintiendo que es un camino de aprovechar este continente biocéanico, nos da flexibilidad y potencialidad. Claramente la AP ha avanzado mucho en tratados de libre comercio con el mundo entero. Eso favorece el intercambio. Hoy muchos de nuestros productos del Mercosur entran a mercados asiáticos y otros lugares con aranceles, y los de la AP van sin aranceles. Eso demuestra que hay que abrir espacio, abrir redes, para que el trabajo de nuestra gente tenga salidas reales y concretas para poder progresar.

 

-¿Pero hay posibilidades? Porque ahí entra la competencia. A los países del Pacífico les conviene no tener esos aranceles. Si se elimina para el resto de los países de la región empiezan a competir.

 

-Es como todo. Creo que nada se puede hacer de un día para el otro, pero en forma gradual debemos converger a esas prácticas.

 

-¿Cuál ha sido la respuesta de la Alianza? ¿Cree que hay un interés real por negociar con el Mercosur?

 

-Sí, sin duda. Están muy orgullosos de lo que han hecho, del éxito que han tenido. También ven con claridad que hay que ampliar, que eso fortalece. Cuando uno empieza a trabajar en red claramente se potencia lo que uno hace. Hay mercados para toda la producción agroindustrial. La producción industrial, la exportación de servicios… hay mercado para todos nuestros países y, si trabajamos en red, mejor.

 

-Complementar, no competir.

 

-Absolutamente.

 

-¿Y en este plan qué papel le adjudica a México?

 

-Es un país que ha venido marcando gran crecimiento, gran evolución, potenciado por su acuerdo de libre comercio. Es un aporte muy importante a la América Latina. Hablamos en la comida la noche anterior en Perú con Enrique. Decíamos que México, más allá de la ventaja que le haya brindado esta alianza con EE.UU., creemos que ellos reivindiquen su pertenencia a AL es algo bueno para todos.

 

-Muchos opositores a estos acercamientos especulan con la posibilidad de que se quiera revivir el ALCA que fracasó en la Cumbre de las Américas en 2005.

 

-Pienso que debería ser algo más moderno, más dinámico. Me parece que lo que ha logrado la Alianza del Pacífico marca otra forma de relacionarse, con mayor flexibilidad, pero insisto en que soy optimista de lo que está pasando en la región. Ahora el no estar en la centralidad del mundo ha pasado a ser una ventaja comparativa. Somos un gran continente que pude ofrecer un gran espacio para crecer, sin problemas de guerras internas ni religiosas ni étnicas, con grandes recursos naturales, gran posibilidad de tener energías renovables. La región se presenta como un marco muy atractivo y por supuesto la Argentina tiene todavía posibilidades de mejoras y recuperación que el resto porque estamos un poco rezagados frente a nuestras reales potencialidades.

 

-Pareciera que el Mercosur está en desventaja, tomando en cuenta los casos de Brasil y Venezuela, que enfrentan crisis profundas de diferente tipo.

 

-De diferente tipo (SUBRAYA). En Venezuela claramente estamos asistiendo a una tremenda violación de derechos humanos, la falta de respeto absoluto de convivencia política. Brasil es otro caso. Mantiene una fuerte institucionalidad, está en un proceso de crisis y de renovación de su sistema político pero estoy seguro de que saldrá fortalecido y recuperará el papel de liderazgo que tiene en la región.

 

-Y en Venezuela no tiene confianza.

 

-Lamentablemente no. Venezuela está sufriendo problemas que se pronosticaron. La situación es preocupante. Hay desabastecimiento en todos los órdenes: alimentos, medicinas… falta de diálogo entre el gobierno y la oposición, manipulación de la justicia… pasan cosas que realmente configuran una violación de todos los derechos constitucionales, de los derechos humanos del siglo 21.

 

-Vienen las elecciones de EE.UU. y Trump ya es candidato electo. ¿Qué opina de esta candidatura? ¿Qué escenario vislumbra ante estas elecciones que impactan en todo el mundo y en América Latina en particular?

 

Es un país… es política interna, debería ser prudente en mis opiniones. Quiero destacar el comienzo de una nueva etapa en las relaciones entre Argentina y Estados Unidos, etapa de madurez donde buscamos una relación de mutuo beneficio, siempre pensando cómo aprovechar esa buena relación para generar más trabajo en mi país, hacer reducir la pobreza y espero que eso continúe gane quien gane.

 

-El candidato Trump ha insultado a América Latina, a Argentina en particular. Es xenófobo y racista. ¿No habría que temer un posible gobierno encabezado por él?

 

-Confío en que lo que ha fijado Estados Unidos es una política de Estado hacia Argentina y que va a continuar, gane quien gane, pero obviamente es algo ya hablado y con certeza y profundidad con Hillary Clinton, no con Trump. Pero insisto: las cosas no deberían cambiar.

 

-¿Usted era amigo de Trump o sólo hizo negocios con él?

 

-Lo conocí mucho en el año 84, pasaron muchos años.

 

-¿Lo sorprendió su candidatura?

 

-Sí, me sorprendió que se haya dedicado a la política, pero bueno, me parece bien que todo el mundo participe.

 

-El embajador (argentino en Estados Unidos, Martín) Lousteau dijo que sería todo mucho más fácil con Hillary Clinton.

 

-Claramente hay un conocimiento y un compromiso de continuar lo que hemos comenzado con el presidente Obama, pero insisto: no descarto que también continuemos con el presidente Trump.

 

-Presidente, el narcotráfico es un tema central en México y uno de los tres ejes de su gobierno. Usted insiste en prometer narcotráfico cero o terminar con el narcotráfico. ¿En qué basa esta idea, tomando en cuenta que ningún país del mundo ha logrado terminar con este negocio?

 

-Bueno, derrotar el narcotráfico es una aspiración y creo que ya en lograr que se reduzca el tráfico de drogas en nuestro país, que se reduzca el nivel de impunidad que los narcotraficantes han tenido durante la última década es una derrota para ellos y una victoria para nosotros. Después seguiremos trabajando todos los días. Es como usted dice: algo muy complejo de resolver. Los problemas que ha tenido México no son porque no hayan querido sino porque es complejo el tema. Hay que darle lucha y trabajar con inteligencia y en red entre todos los países porque también hoy el narcotráfico es un crimen globalizado. No dialogar entre los países ha sido una ventaja para los narcotraficantes.

 

-El presidente Peña Nieto trae bajo el brazo su propuesta de legalizar la marihuana con fines medicinales, lo que es muy importante tomando en cuenta el papel protagónico que México tiene en el mercado de drogas ilegales. También propone avanzar en la descriminalización de los consumidores. Hay nuevas políticas de drogas que avanzan en países como Colombia y Chile. Uruguay es el país más avanzado. ¿Qué va a hacer Argentina? ¿Hay posibilidades de legalizar?

 

-Siempre las hay, pero primero vamos a estudiar con mucha atención cuáles son los resultados que tiene Uruguay o cualquier otro país que avance en esa dirección. No nos vamos a precipitar. Venimos de atrás, estamos radarizando las fronteras, generando sistemas de información compartida con Brasil, Perú, Chile, Paraguay, Estados Unidos y México. Estamos generando fuerzas de élite para combatir este crimen organizado tan complejo. Hay tiempo, no nos vamos a precipitar.

 

-Todas las medidas que usted comenta forman parte de la fórmula que derivó en el fracaso de la guerra contra el narcotráfico, como denunciaron políticos y académicos en la sesión especial que la ONU realizó en abril en Nueva York. ¿Coincide en que la guerra global contra el narcotráfico fracasó?

 

-No creo que se pueda calificar como que fracasó. Sí tuvo resultados menores a los esperados, pero insisto también en que hay que tener mucho cuidado con estas reformas que al principio parecen muy atractivas y después en el tiempo terminan siendo un búmeran. Vamos a estudiar el tema. No me cierro a nada. Soy una persona pragmática. Vamos a tratar de ver cuál es la mejor solución. Claramente todo parte de la mejor educación, de poder explicarles, enseñarles a nuestros chicos que el camino de la droga puede ser seductor al principio y puede terminar siendo una desgracia para esas personas y su entorno familiar, con lo cual vamos a tomar las cosas con mucho cuidado y analizar muy bien antes de tomar una decisión.

 

-Esta semana organizaciones como Abuelas y Madres de Plaza de Mayo, el Cels y Amnistía Internacional le enviaron cartas a propósito de la visita de Peña Nieto para denunciar la tragedia humanitaria que se vive en México a raíz de la guerra contra el narcotráfico. ¿Qué les responde a todas estas organizaciones preocupadas por lo que está ocurriendo?

 

-Siempre tenemos que estar todos atentos a defender los DD.HH. en todos los países. Eso incluye a Venezuela, donde espero que todos nos pongamos a trabajar para realmente ser solidarios con nuestros hermanos venezolanos.

 

-¿Y en el caso de México? Hay decenas de miles de desaparecidos y decenas de miles de muertos. Ahora mismo aquí hay una protesta en Plaza de Mayo de organizaciones mexicanas y argentinas que se solidarizan con las víctimas. ¿Qué les dice a todas estas personas?

 

-Me parece que no me consta hasta ahora que el gobierno de Peña Nieto no haya defendido como corresponde los derechos humanos pero estaremos siempre dialogando y participando en todos los foros. Hay que defender el derecho a la vida, a la sana convivencia.

 

-Argentina es un ejemplo muy importante en derechos humanos a nivel internacional, en particular por los juicios de lesa humanidad, pero la ONU emitió la semana pasada un informe bastante crítico con respecto a Argentina por el aletargamiento de los juicios. No hay el suficiente impulso, se está enviando a represores, a criminales de lesa humanidad, a prisión domiciliaria, cosa que es sumamente grave. ¿Qué va a responder a estas críticas?

 

-Que es un poder independiente la justicia, ellos actúan. Lo que puedo garantizar desde que soy presidente es que trabajo todos los días para que cada día haya más institucionalidad en mi país, que actúe como corresponde la justicia independientemente del Poder Ejecutivo.

 

-¿No le molesta, como jefe de Estado, que represores marchen en el desfile del Bicentenario, que un golpista como Aldo Rico marche en las fiestas patrias? Hay sectores que defienden los delitos de lesa humanidad, a los criminales. Hay incluso medios en Argentina que defienden la teoría de los dos demonios. Estos sectores se sienten amparados por su gobierno. ¿No le incomoda?

 

-No, no. Yo trato de que la gente acá se exprese con libertad, cada uno tiene distintas visiones. Insisto: lo importante es que la justicia actúe con independencia y no permita que haya impunidad con ningún tipo de delito.

 

-El presidente Peña Nieto pidió hace poco perdón por un escándalo de corrupción que tenía que ver con que había comprado una casa a un contratista del Estado. Acá tenemos todos los días escándalos con contratistas. Usted no se había dado cuenta de que tenía una cuenta en Bahamas. Ambos hablan mucho sobre combate a la corrupción, pero ¿cómo van a convencer a los ciudadanos si los jefes de Estado son los primeros que quedan envueltos en manejos que no terminan de ser explicados suficientemente?

 

-Le mío está muy explicado. No tengo nada que ocultar, era plata que me pertenecía, que me pertenece, totalmente declarada ante la agencia de impuestos de Argentina y ahora está en la Argentina para demostrar que apuesto por el futuro de nuestro país, con lo cual no hay nada de qué preocuparse en nuestro caso. Tengo un profundo compromiso a luchar contra la corrupción. He dejado mi vida privada con la esperanza de ayudar a mi pueblo a salir adelante. No me mueve otra cosa que trabajar por la gente, para la gente. Un servicio público es algo tan lindo, porque cuando uno da la vida te devuelve 20 veces. Estoy por ese camino.

 

-Usted insiste mucho, desde la campaña, en la Argentina del siglo 21. Sin embargo, hay un tema pendiente desde el siglo pasado y es el tema del aborto. Hay un caso emblemático que ha movilizado incluso a organizaciones internacionales, el de Belén, la mujer tucumana que fue detenida y lleva dos años presa por haber sufrido un aborto espontáneo. ¿Este tipo de casos no le hacen pensar en la necesidad de legalizar el aborto?

 

-Es un tema muy delicado. A veces esos casos particulares lo llevan a uno a reflexión pero vuelvo a insistir en que acá lo importante es defender la vida.

 

-¿Y la vida de las mujeres que mueren por abortos mal practicados?

 

-Sí, claramente hay que defender la vida. Traer a un niño a este mundo es una de las cosas más lindas que le puede pasar a una pareja, a una persona. Es la expresión más linda de amor que hay. Siempre me quedo del lado de la defensa de la vida, independientemente de que hay protocolos que hay que cumplir, pero creo realmente que ese valor es algo que tenemos que reconocer como central en la vida de todos nosotros.

 

-Entonces despenalización del aborto durante su gobierno no, ni pensarlo.

 

-No.

 

Javier Milei.
Victoria Villarruel, a cargo de negociar la ley ómnibus. 

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