BICENTENARIO INDEPENDENCIA

Docentes, jueces y tarifazo, claves del discurso de Macri

Hizo un breve repaso histórico y comenzó a explicar los primeros meses de su gestión. Pidió entender el aumento de tarifas y “terminar con la impunidad”. Críticas al kirchnerismo.

Desde la Casa Histórica de Tucumán, el presidente Mauricio Macri realizó el discurso central de los actos del Bicentenario, donde recordó a los héroes de la independencia, brindó un breve repaso por ese acontecimiento y entregó una catarata de definiciones sobre su gobierno y el “futuro” del país: habló de la transición con la administración de Cristina Fernández de Kirchner, cuestionó la “herencia”, justificó el tarifazo  y envió mensajes y reclamos a jueces, docentes y trabajadores.

 

El jefe de Estado comenzó su discurso recordando la gesta de los hombres y mujeres de la patria que pusieron la piedra fundamental para que la República Argentina se separe de España, una decisión que, según su parecer, debió tener un dejo de “angustia” por parte de los héroes patrióticos. “Nunca es fácil ni ha sido hoy asumir ser independiente, ser libres. Eso conlleva una responsabilidad. No se agota en decir el Estado es independiente, es cada uno de nosotros, asumiendo ese rol”, evaluó.

 

Para el Presidente, la decisión de emanciparse de la monarquía europea llevó a los argentinos a enfrentarse a una situación en la que “no le podemos echar la culpa a nadie de lo que sucede, porque somos los dueños de nuestro destino”. “No podemos sentarnos a esperar que los problemas sean solucionados por otros, tenemos que elegir nuestros proyectos, impulsarlos, defenderlos”, sostuvo.

 

Además, Macri indicó que ese conjunto de ciudadanos de 1816 “parecían superhombres, pero no lo eran”. “Tuvieron miedos, dudas, angustias. Pero el coraje, la convicción de ser protagonistas de su futuro. Eso los movilizó el 9 de julio”, completó.

 

“Hoy el mismo 9 de julio, pero 200 años después, les quiero pedir lo mismo a todos los argentinos. Seamos protagonistas. Que nos tengamos fe, que creamos en nosotros mismos, en nuestra capacidad de hacer, desarrollar, porque la tenemos. No tengamos miedo”, consideró.

 

En ese sentido, reclamó, en clara alusión al kirchnerismo: “No escuchemos a aquellos que se han enfermado con el poder”. “Ya empezamos a caminar en la dirección a un futuro mejor”, aseguró. Acto seguido, marcó al diálogo y la verdad como los “valores” que quiere pregonar desde su administración, además condenó la “viveza criolla”.

 

“Me comprometo a decirles la verdad: que es exigente, dura. No alcanza con que yo les diga la verdad. Tiene que gobernar entre todos nosotros, tiene que ser moneda de cambio de todos los días, tenemos que alejarnos de la viveza criolla malentendida que dice que el que engaña es al que le va mejor”, soltó.

 

Macri pidió entender “que un país es como una familia porque lo que hace un miembro repercute sobre los demás”. En ese sentido, pidió “lo mejor” de cada argentino y entró directamente en tres colectivos de la sociedad de los que espera “compromiso con el futuro”: jueces, docentes y alumnos.

 

A los últimos les reclamó que se “esfuercen por aprender, por superarse” y a sus educadores que pregonen el “amor en exigir y ensañar”, al tiempo que les recordó que deberían aceptar ser evaluados para “que tengan herramientas para un mejor futuro”. Detrás de este mensaje hay una política pública fundamental para el macrismo: la evaluación a docentes. El PRO la impulsó en la Ciudad de Buenos Aires y, aunque le trajo importantes cruces con los gremios, logró crear un instituto para llevar adelante esa tarea. El ministro de Educación, Esteban Bullrich, fue el encargado de esa tarea en el distrito porteño y ahora trabaja en el mismo plan para todo el país.

 

Con respecto a los jueces, en boca de la opinión pública durante los últimos meses debido a la cantidad de procesos judiciales que se dan actualmente y tienen como figuras a ex funcionarios del gobierno kirchnerista, les reclamó cumplir y hacer respetar “el valor de la ley”. En ese sentido, les confinó la tarea de “terminar con la impunidad”, aunque “con equilibrio, con mesura” y “cuidando el valor de la palabra”. “Son los que consolidan nuestro sistema institucional”, les recordó.

 

Herencia y justificación del tarifazo

 

 El presidente se reservó unos minutos de su discurso en San Miguel de Tucumán, rodeado de gobernadores y funcionarios de su gobierno, para cuestionar la herencia recibida por la administración del kirchnerismo, que tuvo a su cargo el país durante los últimos 12 años.

 

“Les tengo que decir que todas las transiciones son difíciles, pero este punto de partida es especialmente difícil: encontramos un país  y un estado muy castigado por la mentir y la corrupción, que nos sigue irritando cada semana”, disparó, sin filtro.

 

 Macri remarcó que tuvo que “tomar muchísimas decisiones”  y que “algunas fueron duras”. “Me dolieron y me siguen doliendo porque significan que a muchos argentinos les está costando”, evaluó en torno a la recepción pública del incremento de tarifas de servicios que su gobierno instrumento. De todas formas, ese sentimiento de congoja que expresó este mediodía no se condice con el que exhibió hace menos de 48 horas, cuando en una entrevista con un medio estadounidense sostuvo que los argentinos “empiezan a entender” los tarifazos.

 

“Si hubiese una alternativa para no tomarla, la hubiese tomado. Pero no había”, indicó y recordó que se pensó “en los más vulnerables” por el impulso de tarifas sociales, los aumentos jubilatorios y de la Asignación Universal por Hijo (AUH).

 

A su vez, pidió “aprender” a “consumir la menor cantidad de energía posible” y destacó que la Argentina “está entre los que más consume por habitante”. “Ser independientes significa ser responsables y solidarios”, subrayó. En ese sentido, advirtió: “No es cupla de ustedes, fue culpa de una mala política”.

 

Por último, como hacía para cerrar sus discurso durante la campaña electoral, se retiró con una arenga para “todos los argentinos”: “Viva la patria y vivía el amor”.

 

A lo largo del discurso, el presidente estuvo acompañado de su gabinete y todos los mandatarios provinciales, a excepción de Mario Das Neves (Chubut) y Alicia Kirchner (Santa Cruz), que avisaron que no podían asistir y enviaron a sus vicegobernadores.

 

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