Elecciones 2017

Peña se mete en los barrios y crecen rumores sobre una posible candidatura

Uno de los programas sociales que lanzó el Gobierno para llegar al territorio tiene como protagonista al jefe de Gabinete. ¿Construye su figura o intenta revertir el desgaste precoz del oficialismo?

La estrategia electoral del timbreo "cuerpo a cuerpo" que este fin de semana reutilizó el PRO para mitigar los efectos del tarifazo ya tiene un correlato directo dentro de la estructura del Gobierno. Se trata del programa "El Estado en tu barrio", un dispositivo impulsado desde los ministerios de Desarrollo Social de la Nación y de la provincia de Buenos Aires para llevar una intervención "multidisciplinaria" desde distintas áreas del aparato estatal en los barrios más pobres del país, pero especialmente del territorio bonaerense: las zonas donde ya hay luces amarillas por el impacto de la inflación y el tarifazo, un deterioro del humor social que para el año electoral que se avecina puede ser letal.

 

Las oficinas móviles también recorren los tres cordones del conurbano bonaerense desde mayo. Ofrecen todo tipo de trámites y recursos: desde la asignación universal por hijo y el plan PROGRESAR, hasta el acceso a las vacunas del plan nacional o la incripción para la SUBE, para sacar el DNI o hacer consultas jubilatorias.

 

El Gobierno no inventó nada con esta iniciativa. Más bien, copió una. El plan es la versión PRO de los Centros de Acceso a la Justicia que el kirchnerismo inventó primero para intrusarles las villas porteñas a los punteros del macrismo, pero que después convirtió en una red nacional que también tuvo sus expresiones ambulantes.

 

El despliegue que busca acercar la burocracia estatal a las zonas donde cada vez llega menos (lo que ya hacían los CAJ K, pero que fueron en buena medida desmantelados por la nueva administración para eliminar refugios y focos de resistencia de La Cámpora en las zonas más calientes de la disputa por el voto) también ofrece un escenario de exposición pública que, desde el inicio del programa, es protagonizado por el jefe de Gabinete, Marcos Peña.

 

“¿Marcos quiere ser candidato?", se preguntan cada vez que el ministro coordinador llega a La Matanza o se pasea por Morón rodeado de parte del gabinete que le responde o de la gobernadora María Eugenia Vidal flanqueada por una persona de su máxima confianza, como la ministra de Desarrollo Social de la Nación, Carlona Stanley, consorte del ministro de Gobierno bonaerense y mano derecha de la mandataria, Federico Salvai.

 

Uno de los funcionarios que reporta directamente a Peña negó que su jefe tenga planes de construir una candidatura en este momento, pero en otros despachos de la Casa Rosada desconfían de esa respuesta oficial y argumentan que "Marcos pretende, a largo plazo, posicionarse como uno de los aspirantes a suceder a Macri". La hiperactividad territorial de Peña, para esos interlocutores, no sólo busca contar con un dispositivo que pueda instalar "cabezas de playa" en los lugares donde la imagen del Gobierno comienza a trizarse, sino también evitar que el deterioro de la gestión del ajuste dañe las aspiraciones políticas del jefe de ministros.

 

Si las ambiciones políticas de Peña se confirman en el tiempo, no será el primer jefe de Gabinete que aspire a construir su candidatura. Le preceden Sergio Massa y Aníbal Fernández, el primero y el último de CFK. El primero hoy lidera parte de la oposición moderada que pretende el Gobierno, pero el segundo corporiza en persona el desgaste que implica la coordinación de los ministerios en tiempos amargos y, a la vez, ser el portavoz del presidente cuando hay que salir a atajar los cachetazos. La derrota que sufrió Aníbal el año pasado, además de las acusaciones por el narcotráfico, también están sustentadas por un desgaste que, a los ojos del PRO, no fue leído correctamente.

 

EL OTRO. El tarifazo y la inflación no han golpeado por igual a los miembros del Gabinete. El ministro del Interior, Rogelio Frigerio, es uno de los que menos ha sufrido ese embate y en la actualidad es uno de los funcionarios con mejor imagen dentro del elenco del Ejecutivo Nacional. Hace dos semanas, su nombre comenzó a sonar como un posible candidato para los comicios de medio término del año que viene, donde el oficialismo deberá revalidar los títulos y afrontar el veredicto de las urnas luego de una etapa de reajustes, aumento inflacionario y estancamiento económico que preocupa Macri en términos electorales.

 

Frigerio podría ser de la partida electoral del año que viene. En la actualidad, sus voceros no lo descartan y destacan la buena imagen del ministro, repujada en base a una de las pocas agendas positivas del Gobierno: el anuncio de obras públicas en todo el país y su presencia en la agenda de gestión del Presidente, una tarea criticada puertas adentro de la Rosada. Al calor de la crisis, cada vez son más los funcionarios que se animan a decir que el gobierno comunica mal la gestión a pesar de la cantidad de medios afines, como los del Grupo Clarín.

 

Con la preocupación presidencial del desgaste a cuestas, un equipo de funcionarios e intendentes organiza reuniones en cada sección electoral de la provincia de Buenos Aires. A la mayoría de ellas asisten el ministro Salvai, al subsecretario de Asuntos Municipales, Alex Campbell, y al secretario de Comunicación, Federico Suárez. En cada encuentro, además de los temas políticos, los funcionarios de Vidal consultan por los barrios más golpeados en términos sociales y los territorios donde hace falta una intervención urgente. Esos lugares forman parte de la agenda que luego implica el despliegue, organizado por los ministerios nacionales de Cultura, Salud, Trabajo y  Desarrollo Social, con la colaboración de la ANSES, el Programa Nacional de Tenencia Responsable y Sanidad de Perros y Gatos, la Secretaría de Derechos Humanos, la Sedronar, el RENAR, el Programa UNIR, la Red Comprar, la TDA y el PAMI, entre otras áreas.

 

El nuevo mapeo de la crisis es la hoja de ruta por la que luego desfilan algunos funcionarios nacionales, junto al intendente y con Peña a la cabeza. Luego de dos incursiones por La Matanza, Peña pasó el 3 de junio por Morón, el 13 de Julio por Quilmes y el 14 de julio por José C. Paz, donde se mostró con el intendente Mario Ishii y despertó todo tipo de suspicacias sobre un acercamiento del PRO con intendentes peronistas del conurbano y del interior provincial. También hubo visitas a Lanús y San Miguel, pero sin el jefe de Gabinete. Casi a todas las partidas va Vidal en un cronograma que pretende llegar a las tres visitas semanales durante todo el segundo semestre.

 

Las fotos de acercamiento con aliados, o potenciales socios, también provienen de Salta. El 13 de Julio, mientras estaba de cabeza en el conurbano, Peña viajó a la localidad norteña de Dragones y posó para los flashes junto al gobernador Juan Manuel Urtubey luego de firmar un convenio para obras de infraestructura por 345 millones de pesos, dentro del Plan Belgrano, cuya implementación lleva meses de demora y críticas por las dilaciones hasta del propio José Cano, titular del organismo que lo ejecuta.

 

Peña ahora participa de actos de gestión sobre obras públicas que hasta hace poco sólo eran encabezados por Frigerio. En el caso del programa barrial, casi todas las áreas pertenecen a Trabajo, Salud y Desarrollo Social, salvo la entrega de los DNI, que están bajo la órbita del jefe de la cartera de Interior.

 

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