Legislatura Porteña

La ex compañera de Ocaña pudo lo que “la hormiguita” no logró: sumarse al PRO

Cristina García selló el jueves su pase al macrismo luego de que la ex ministra de Salud abandonara el bloque que compartían.

A casi tres meses de la sesión en la que se enteró que su compañera de bloque, la ex ministra de Salud kirchnerista Graciela Ocaña, la había marginado completamente y había forjado un acuerdo con ECO sin consultarle absolutamente nada, la diputada de Confianza Pública Democrática Cristina García de Aurteneche se sumó al bloque del PRO en la Legislatura porteña.

 

Lo que se rumoreaba hace tiempo se confirmó este jueves por la tarde, cuando García de Aurteneche, que responde al ex diputado macrista Daniel Amoroso, se mostró en uno de los cierres de campaña que realizó el PRO antes de que comience a regir la veda electoral de cara a los comicios del próximo domingo.  La flamante incorporación del partido oficialista porteño, que desde ahora pasa a tener 29 legisladores, se fotografió con los ediles Cristian Ritondo, Roberto Quattromano, Francisco Quintana y María Raquel Herero en el barrio de Mataderos, bastión del peronismo PRO, al cual García reivindicó el día que rompió con Ocaña.

 

En la tragicómica sesión del 9 de abril, el secretario Parlamentario de la Legislatura, Carlos Serafín “Perico” Pérez, leyó una carta en la que la ex diputada nacional informaba que “mudaba” el bloque Confianza Pública al interbloque ECO. Aunque Ocaña olvidaba un detalle: nunca le avisó a su compañera de bloque que, de repente, se quedó en un monobloque al cual bautizó Confianza Pública Democrática, para ironizar con la jugada de la ex titular del PAMI que la marginó.

 

El mensaje terminó de cristalizar una idea que se barajaba desde hace un tiempo: Ocaña se sumaba al interbloque que apoyaba a Martín Lousteau para competir en las PASO del 26 de abril frente al economista. La noticia cayó como un balde de agua helada para García y los militantes de Confianza Pública, que hasta pidieron “expulsar” a Ocaña del partido.

 

Como adelantó en exclusiva este portal, la relación entre Amoroso, actual dirigente de Racing, y “la hormiguita” era tormentosa y todo indicaba que el bloque se rompería en cuestión de días. No obstante, nadie imaginó que sería por medio de esa jugada desleal.

 

Al momento de enterarse, García de Aurteneche pidió la palabra, comunicó que armaba un monobloque y empezó a despotricar contra Ocaña, quien no estaba en el recinto y, por esa misma razón, faltó durante más de un mes a las sesiones.

 

 “No la creí capaz de esta acción. Me siento muy desilusionada, marca un antecedente autoritario y discriminatorio en este Parlamento”, lanzó enfurecida.

 

Como Ocaña se cortó sola, y se llevó el nombre del partido que también incluía a García, la dirigente que responde a Amoroso debió crear un nuevo partido, que funcionó como monobloque hasta este jueves, cuando decidió pasar a las filas del PRO.

 

Ese jueves, Cristina García citó a Juan Domingo Perón y chicaneó una vez más a su ex compañera y ahora integrante del flamante frente Eco en la Legislatura porteña. “Los conductores son solamente hombres, con todas las miserias, aun cuando con todas las virtudes de los demás hombres. Cuando un conductor cree que ha llegado a ser un enviado de Dios, comienza a perderse. Abusa de su autoridad y de su poder; no respeta a los hombres y desprecia al pueblo. Allí comienza a firmar su sentencia de muerte”, leyó recordando la histórica frase del tres veces presidente de la Nación.

 

Luego de esa riña, Ocaña fue a internas con Lousteau, perdió catastróficamente pero se aseguró dos diputados de confianza en la lista de unidad de ECO: Diego García Vila y Marcelo Di Pierro. Mientras tanto, Cristina García de Aurteneche siguió con su monobloque aprobando todo lo que el macrismo proponía.

 

Con todo, la flamante legisladora PRO logró lo que Graciela Ocaña no pudo: sumarse al macrismo. La ex ministra de Cristina Fernández de Kirchner mantuvo diálogos con Horacio Rodríguez Larreta y hasta se la nombró como candidata a vicejefa de Gobierno del espacio que gobierna la Ciudad desde 2007. El jefe de Gabinete prefirió que compita en la primaria frente a Lousteau y colabore para restarle votos a Gabriela Michetti, la rival a la que el funcionario porteño aplastó en la interna macrista.

 

Cuando avanzaban los encuentros en Larreta y Ocaña, en el PRO daban por descontado que “la hormiguita” buscaba garantizarse un lugar en el esquema del futuro Gabinete porteño. Se la nombró como posible ministra de Salud aunque la abanderada de la transparencia y la lucha contra la corrupción también le hizo llegar al jefe de Gabinete macrista que tampoco echaría de menos un lugar en algún organismo de control de la Ciudad de Buenos Aires.

 

Mientras todo este cúmulo de especulaciones, negociaciones  y traiciones seguía, Daniel Amoroso coqueteó con sellar un acuerdo con Sergio Massa en la Ciudad de Buenos Aires que se basaba en que Cristina García de Aurteneche pase a formar parte del bloque del Frente Renovador que actualmente integra en soledad Javier Gentilini. No obstante, el sindicalista de ALEARA se inclinó por sus antiguos socios macristas, a quienes abandonó hace unos años porque le negaron la Comisión de Tránsito y Transporte y se la entregaron al kirchnerista Claudio Palmeyro.

 

Victoria Villarruel, vicepresidenta de la nación.
El gobernador Maximiliano Pullaro y Patricia Bullrich durante una de las visitas de la ministras a Rosario.

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