LA REVELACIÓN

La "extranjera" que hundió al PJ bonaerense

Vidal demostró por qué era la esperanza de Cambiemos. Exportada desde la Capital y con su aspecto casi aniñado, se llevó por delante al peronismo y será la primera mujer que gobernará Buenos Aires.

A fines de 2013, el PRO seguía celebrando la elección legislativa nacional que logró aumentar su bloque de diputados y senadores pero, al mismo tiempo, sufría por haber dejado desprotegida la provincia de Buenos Aires, en donde Mauricio Macri trabó un acuerdo con Sergio Massa que benefició más al tigrense que al partido del jefe de Gobierno porteño.

 

Nadie que aspire a gobernar el país puede prescindir del botín electoral que representa la provincia de Buenos Aires, donde se concentra el 37 por ciento del padrón y donde el triunfo puede ser la llave para ocupar el sillón de Rivadavia por cuatro años.

 

El líder del PRO y candidato a presidente por Cambiemos, Mauricio Macri, cuando terminaba aquel año dio cuenta de esa situación a su grupo de colaboradores más cercanos y pidió un nombre de un hombre o una mujer que pueda disputarle al peronismo el primer distrito de la Argentina en cantidad de votantes.

 

La elegida fue la vicejefa de Gobierno, María Eugenia Vidal, que su único pergamino y antecedente en las urnas había sido en 2011, cuando integró la fórmula por la Jefatura de Gobierno con Macri que, en segunda vuelta electoral, se alzó con el triunfo y aseguró cuatro años más de gestión para el PRO en la Ciudad, la “vidriera” para el candidato en 2015.

 

El trabajo de la funcionaria porteña en la provincia comenzó en el último mes del 2013. Junto con su equipo visitó la costa atlántica e hizo foco en Mar del Plata, la ciudad balnearia que Cambiemos gobernará luego del diez de diciembre con Carlos Arroyo como jefe comunal.

 

El líder del PRO, cuentan desde el partido amarillo, eligió a Vidal porque intuye que es la dirigente con “mayor futuro”. El presente, y el antecedente de las primarias, dice que la candidatura de la ex Grupo Sophia fue y es la sorpresa de la elección en terreno bonaerense.

 

Contra todos los pronósticos, Vidal fue la candidata más votada de la provincia de Buenos Aires pero la suma de las dos fórmulas del Frente para la Victoria que fueron a internas (Aníbal Fernández – Martín Sabbatella y Julián Domínguez- Fernando Espinoza) ubicó al Gobierno nacional como el ganador del principal distrito electoral.

 

Entre el kirchnerismo y Cambiemos se dividieron las ocho secciones y quedaron cuatro para cada frente. Es decir, la fórmula María Eugenia VidalDaniel Salvador se quedó con el triunfo en la mitad de la provincia de Buenos Aires. En total, Cambiemos acumuló 2.263.430 votos (29,4%) y las dos listas del Frente para la Victoria 3.103.063 (40,3%).

 

La candidata de Cambiemos tomó un guante caliente dentro del armado porteño porque eran escasas las manos que se alzaron para aceptar sumergirse en territorio bonaerense, en especial en el conurbano, bastión histórico del peronismo y espacio hostil para el PRO. Con el apoyo fuerte de Macri, Vidal comenzó a recorrer la provincia desde fines de 2013 y decidió dejar a un lado sus obligaciones como presidenta de la Legislatura porteña.

 

Recorridas, caminatas, reuniones con vecinos, encuentros en casas de vecinos, timbreos y hasta actos que poco tienen que ver con el estilo PRO pero colaboraron para apelar al votante peronista que no tiene feeling con los postulantes del Gobierno nacional y al que también buscó seducir el candidato bonaerense de Sergio Massa, el ex gobernador Felipe Solá. El equipo de campaña diseñó múltiples actividades en el territorio aunque también reservó tiempo y espacio para una extensa campaña en redes sociales (con vídeos específicos para cada distrito, por ejemplo) y mucha presencia en medios de comunicación.

 

Vidal dio la sorpresa en las PASO del 9 de agosto y encendió una luz en el comando de campaña nacional del PRO que los estrategas de Macri aún no alcanzan a determinar si es de preocupación o de satisfacción. De buenos a primeras, la vicejefa de Gobierno se convirtió en la esperanza de todo Cambiemos para poder ingresar al ballotage. Y este domingo lo demostró.

 

Con los votos provinciales, Vidal le dio un triunfo bonaerense al PRO en su primera presentación en ese distrito y empujó a Macri a la segunda vuelta electoral del 22 de noviembre. Algo impensado antes de las PASO, cuando parecía que la performance de Vidal, que tenía una bajo nivel de conocimiento, dependía ciento por ciento del resultado de Macri.

 

El pasado técnico de “Mariu”, como a buena parte de los dirigentes del PRO, fue aprovechado por la oposición para dejar entrever su falta de roce político; lo mismo que le ocurrió a Macri desde 2003, el año en que decidió “meterse en política”.

 

Vidal formó parte de los equipos técnicos del ex Grupo Sophia, el conglomerado de estudiantes de carreras sociales convocados por Horacio Rodríguez Larreta para la elaboración de documentos que luego eran presentados a dirigentes políticos. Análisis de gestión, relevamiento de presupuestos, entre otras investigaciones, era el trabajo que realizaban esos jóvenes. Previo a esto, desfiló por distintos organismos públicos, como el ANSES.

 

Aún no existía el PRO, pero la candidata a gobernadora ya pregonaba la “pasión por hacer” que luego repetiría hasta el hartazgo Macri para instalarse en la Ciudad de Buenos Aires. Parte de la fundación creada por Larreta se mudó más adelante al PRO (en ese momento era Compromiso para el Cambio) y pasó a ser un think tank macrista.

 

El año en que el kirchnerismo llegaba a la Casa Rosada, el PRO empezaba a dar sus primeros pasos en política dentro de la Legislatura porteña. En 2003 Vidal se desempeñó como directora de la Comisión de Mujer, Infancia, Adolescencia y Juventud de la Legislatura porteña y cuatro años después asumió como diputada pero su mandato duró poco: en 2008 Macri la convocó como ministra.

 

La titularidad de la cartera de Desarrollo Social es su carta de presentación en el ámbito de la gestión. En el Gobierno porteño marcan como “logros” de su paso por el Ministerio la creación de los Centros de Primera Infancia; el programa “Estudiar es Trabajar”; el “Programa Adolescencia”; el primer Refugio Público para Víctimas de Trata de Personas; el primer Hogar para Familias en Situación de Calle. Sin embargo, sus detractores señalan que le faltó  cintura política para manejar casos de tensión social como la ocupación del Parque Indoamericano y el Parque Avellaneda, que trajeron serios dolores de cabeza para la administración macrista.

 

Con 42 años, Vidal será la primera gobernadora mujer en territorio bonaerense y cortó con el reinado del peronismo de la provincia de Buenos Aires, que lideró el primer distrito del padrón electoral desde hace tres décadas.

 

Vidal es licenciada en Ciencia Política por la Universidad Católica Argentina (UCA), está casada con el concejal y el flamante a intendente por el PRO en Morón, Ramiro Tagliaferro, con quien tuvo tres hijos.

 

Desde el comienzo de su carrera profesional, su vocación y su área de especialización fueron los temas sociales. Coordinó trabajos de campo e investigación sobre políticas sociales para empresas privadas y organismos no gubernamentales.

 

Su ligazón con la Iglesia Católica, como buena parte de la dirigencia del PRO, la ubica en una postura fija y sin matices sobre temas como el aborto y su despenalización. "Yo estoy a favor de la vida. Ninguna mujer elige abortar", expresa la candidata a modo de definición.

 

Con su look formal, siempre vestida de jean y camisa, y con su campera característica los días de frío, Vidal hizo pie en la provincia de Buenos Aires y ahora gobernará el territorio que administró Daniel Scioli desde el año 2007.

 

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