Milei, fiesta facha y proyecto 2027

La extrema derecha, dispuesta, como afirmó Agustín Laje, a perder la vergüenza y "salir del clóset", vende como un "Tour de la gratitud" lo que en verdad no es una celebración del triunfo en las recientes elecciones legislativas, sino el furioso inicio de la campaña por la reelección de Javier Milei.

Mientras el peronismo duerme la siesta infinita de su interna y su falta de renovación, aquello y no otra cosa es lo que se vio en la noche marplatense de ayer, tanto en la breve presentación teatral del Presidente junto a Fátima Florez como en La Derecha Fest.

Una derecha pura, dura y que se corre ya sin inhibiciones el velo con el que trató de encubrir su vocación autoritaria entre la derrota de septiembre y el triunfo de octubre. Una derecha que mezcla la gestión con la campaña permanente.

El show de la rabia

El público del "evento más antizurdo del mundo", realizado en Punta Mogotes con entrada gratuita, fue mayormente juvenil y masculino. Siguió mayormente con indiferencia los discursos previos de Diego Santilli y Sebastián Pareja, así como las arengas de la diputada y cosplayer Lilia Lemoine, quien hizo gala de una fina interpretación del momento histórico al vestirse de fajina. Así, recién entró en calor, según se vio en la transmisión, con la aparición de un Milei abrigadísimo.

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Foto: cuenta de X de La Libertad Avanza.

Foto: cuenta de X de La Libertad Avanza.

El pogo del ingreso, el grito de "¡presidente, presidente!" –pareciera que su barra sigue sorprendida de que ese hombre esté en la Casa Rosada– y el rock a todo volumen levantaron el ánimo.

Antes de su discurso en ese acto, el jefe de Estado había insistido en el teatro de Florez con su cover del Rock del gato, entregando una versión incluso más deslucida que la que se le conoció en el Movistar Arena antes de las legislativas.

Lo importante fue lo otro, el despliegue de los recursos que ya se le conocieron en sus campañas anteriores: la fiesta de la rabia, la política como espectáculo, el regreso a la grosería, el flirteo –2.0– con la talentosa actriz y los indicios de un romance que volverá a mostrarlo más masculino en el momento oportuno.

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Foto: cuenta de X de Javier Milei.

Foto: cuenta de X de Javier Milei.

Igual que en la pequeña caravana que se había armado en la víspera, en el teatro, los vítores del público estuvieron asegurados. Sin embargo, la salida, para acudir a La Derecha Fest, fue más traumática y una muestra en miniatura del estado de ánimo de la sociedad: hubo personas que destinaron un rato de sus vacaciones a vitorear al líder y otras a insultarlo.

Aprovechando que el peronismo sigue enredado en sus peleas personales, sus reyertas programáticas y su incomprensión de la coyuntura, la ola violeta está de fiesta, celebra hitos como la reducción del riesgo país a menos de 500 puntos básicos, no se siente obligada a lamentar los incendios en la Patagonia agravados por sus ajustes presupuestarios, no se acompleja por estar destruyendo empresas y empleos de calidad a la velocidad de la luz, y primerea con una campaña hiperactiva.

La reconstrucción del enemigo

En su discurso, Milei apeló a la baguala de siempre: como dijo en el Foro Económico de Davos, "el capitalismo de libre empresa, es el sistema más justo y moralmente virtuoso". OK, ya se entendió.

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Foto: cuenta de X de La Libertad Avanza

Foto: cuenta de X de La Libertad Avanza

Según señaló, belicoso, hay "tres frentes de batalla para cambiar el país: el de la gestión, el político y el de la batalla cultural". A eso fue a Mar del Plata.

El macartismo chorreó como siempre, aunque emergió un elemento nuevo que parece centrar el inicio de la campaña "Milei 2027": la redefinición del concepto de "casta", reconstrucción necesaria cuando la palabra, tanto por el abuso de su evocación como por lo que revelan el tiempo y la gestión, resulta menos creíble en su boca.

Ahora, esta se compone de una entente reformulada de enemigos designados: "los zurdos", "el kirchnerismo", "los medios de comunicación" y "los periodistas" –los conocidos de siempre– suman ahora a "los empresarios prebendarios".

Para eso le vino como anillo al dedo la polémica con Paolo Rocca por el desplazamiento del Grupo Techint de la reciente licitación para la compra de los caños que formarán el ducto que permitirá exportar gas natural licuado (GNL) desde Río Negro.

Ironizó al aludir al empresario, a quien no se animó a nombrar, apenas como "una piedra en el camino".

"Los empresarios que quieran hacer negocios turbios con el Estado deben desaparecer e ir a la quiebra", vociferó. Esos negocios no se van a dar en la Argentina "por más que les pongan toneladas de guita a los medios de comunicación y a los periodistas corruptos", arengó. El enemigo para 2027 quedó así definido.

Precaviéndose de nuevas cosas que puedan saberse de él, de su gestión y de su entorno, avisó que "ya saben que a Kennedy yo no lo maté. Ese ya estaba muerto; nada más que lo ejecutamos con buenas políticas", señaló con un sentido del humor entre críptico y macabro.

Al parecer, así de oscuro se sentía: para volver a estimular a una fanaticada que se le caía, reflotó desde el escenario el hit "Saquen al Pingüino del cajón" y se refirió a "la Señora" Cristina Fernández de Kirchner como "la chorra".

La popular, un poco en la suya, devolvió la pared con insultos a Claudio "Chiqui" Tapia.

La narrativa retomó tanto los motivos maniqueos –"con la batalla cultural distinguimos el bien del mal", postuló– como los insultos que disimuló en la última campaña.

Esto demuestra que el hombre no es pura histeria y que sabe apegarse a un guion. Ya habrá tiempo para volver a "moderar" las palabras si se hace necesario; este es el momento de polarizar, de vaciar el centro y de confrontar con el espantajo del kirchnerismo.

La participación de Milei fue bastante errática en su contenido, pero impecablemente coherente en apegarse al eje del odio.

Plan 2027, de Buenos Aires a La Plata

La previa de Diego Santilli y de Sebastián Pareja fue tan desangelada como transparente en la motivación electoral del acto.

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Diego Santilli y Karen Reichardt en La Derecha Fest. Foto: MDZ Online.

Diego Santilli y Karen Reichardt en La Derecha Fest. Foto: MDZ Online.

El diputado nacional desprendido del macrismo confundió un poco a la audiencia al prometer, para el futuro, "acceso a la educación y a la salud"; ni el propio Milei habla de semejantes cosas.

Saludó "el liderazgo del Presidente en las ideas de la libertad en el continente" y, como le pareció poco, añadió "en el mundo".

Celebró, desprolijo con las estadísticas, que el índice de homicidios "bajó a su menor nivel en ocho o en 20 años", denunció a Nicolás Maduro y "las narcodictaduras" y, al final, blanqueó a qué fue: el país necesita a Milei "por cuatro años más" y "hay que pelear distrito por distrito" para echar al kirchnerismo y que él pueda gobernar la provincia de Buenos Aires desde 2027.

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Foto: captura de redes.

Foto: captura de redes.

Pareja, más gritón ante una audiencia indiferente, fue más directo. Los K son "el enemigo" al "que derrotamos en 2023, derrotamos en 2025 y lo vamos a derrotar en 2027".

Como Santilli, puso el foco en ese territorio. "Vamos a gobernar esta provincia, se los puedo asegurar (…). Vamos a tener un Congreso (sic) unicameral para terminar con esas dos cámaras de chorros, vamos a romper la provincia de Buenos Aires (¡sic de nuevo!), vamos a reformar la Constitución de la provincia y vamos a eliminar los 17 ministerios y las más de 800 direcciones que están sólo para robarnos", prometió. No se sabe con qué elementos pretende gobernar.

Es más: "Vamos a tener una sola mirada", afirmó… Porque viva la libertad, carajo.

Que tengas un muy buen día. Hasta mañana.

Javier Milei
milei y toto caputo, cerca de una meta clave

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