Javier Milei, Toto Caputo y la guerra final contra la clase media
El Topo y el ministro de Economía conminan a la sociedad a quemar ahorros para comer. ¿Dolarización en puerta o pelea palaciega? Señales confusas, medias verdades y un futuro inquietante.
Resultó sorprendente la liviandad con la que el ministro de Economía respondió en Twitter, sobre el final de la semana, la pregunta de un usuario sobre el nuevo esquema monetario.
Captura de pantalla 2024-07-19 a la(s) 1.00.44p. m..png
De sus dichos surge que la decisión de convertir la moneda local en un bien escaso obligaría a un proceso de desahorro de la clase media y de empobrecimiento de la mayor parte de la sociedad. Confesión de parte.
A no ser que los cerebros que gobiernan la Argentina sorprendan con alguna verdad desconocida, se supone que el dinero es fungible y si una persona debe quemar ahorros para costear obligaciones da lo mismo que eso sea para pagar impuestos o para comprar comida. Así, el problema de base es que sus ingresos no alcanzarían para sostener un nivel de vida determinado y las opciones que le quedarían serían el desahorro o asumir un descenso en la escala socioeconómica. El empobrecimiento planificado, evidentemente desde el primer momento como contracara del Caputazo, queda finalmente plasmado como discurso.
Se trata de un problema incómodo para la clase media que en buena medida votó el experimento anarcocapitalista y ultraderechista de Milei, pero también de una cuestión de vida o muerte para las personas pobres que no cuentan con dólares en el colchón.
Como no podía ser de otra manera, la definición de Caputo rebotó en los medios, en las redes sociales y en el debate público en general. Ante eso, salió a aclarar, cosa que, como se sabe, suele oscurecer.
Captura de pantalla 2024-07-19 a la(s) 2.15.57p. m..png
Según argumentó, lo que quiso decir es que la gente no debería apostar al dólar porque, con el peso fortalecido que imagina en el futuro contexto de competencia de monedas, debería deshacerse de ellos más adelante a un valor menor.
Entre diferentes reacciones, Cristina Fernández de Kirchner puso el dedo en la llaga. Lo que era competencia de monedas para dolarizar ahora sería peso dominante, los impuestos pasarían de "robo" a obligación ineludible y el "excremento" se convertiría en oro. La confusión avanza en la corte del rey Midas.
Captura de pantalla 2024-07-19 a la(s) 2.41.44p. m..png
De hecho, las señales oficiales son contradictorias. Por empezar, las del propio jefe del Palacio de Hacienda. Además, las de Caputo –al menos algunas de ellas– con las afirmaciones de Milei.
A pesar de la oscuridad ambiente que impuso, Javier Milei fue muy claro en un discurso pronunciado en marzo ante empresarios: la dolarización se hará con los ahorros del colchón.
A fines de marzo, el jefe de Estado dio el discurso de cierre del International Economic Forum of the Americas (IEFA Latam Forum), donde también expuso el director del Departamento del Hemisferio Occidental del Fondo Monetario Internacional (FMI), Rodrigo Valdés, nuevo enemigo del Presidente por considerarlo un comunista "del Foro de San Pablo".
"Van a poder sacar los dólares de abajo del colchón y usarlos libremente"
Javier Milei aseguró que la dolarización va a permitir "el uso con total libertad" de los dólares porque la gente "se defendió" de los políticos "que quisieron robarles con el impuesto inflacionario". pic.twitter.com/0il47utnD8
Ese derrotero, explicó, llevaría a una dolarización endógena, decidida en sus plazos por la velocidad a la que los propios agentes económicos decidieran volcar sus dólares al mercado. ¿Se podría hacer más rápidamente?, se preguntó. Sí, pero las transacciones electrónicas demostrarían que buena parte de esa plata es evadida, mal trago que el presidente que lucha contra el déficit fiscal prometió ahorrarles a los evasores y fugadores que considera "héroes". Insólito y judiciable.
En aquel discurso de marzo, el mandatario explicó que, entre diversas reformas, una vez que "hayamos frenado la emisión por redescuentos, la emisión por pasivos remunerados, la emisión para financiar el fisco, directamente tenemos tipo de cambio libre, con la cantidad de dinero fija, y si es necesario que ingrese más dinero del sistema, lo van a ingresar los propios agentes. Por ejemplo, van, abren el colchón y empiezan a hacer transacciones, con lo cual la monetización de la economía la van a ir dando los propios individuos con las monedas que quieran transar".
Hay que analizar esa frase. La emisión de dinero para financiar al Tesoro y para atender los pasivos remunerados del Banco Central ya son cosa del pasado –al menos, eso se supone– y la fase dos del Caputazo viene a cerrar la tercera canilla del proceso: la de los pesos que se entregan a los exportadores en el marco del cepo. ¿Qué faltaría, entonces, para dolarizar con los ahorros de la clase media? Inflación convergiendo cerca del cero y, finalmente, mercado cambiario libre. A ambas cosas apunta la reducción de la brecha que se pretende inducir mediante la intervención con los escasos dólares de las reservas en el mercado del contado con liquidación (CCL).
Cuando habló en el IEFA Latam Forum, prácticamente no había brecha entre el CCL y el dólar oficial más el impuesto PAIS. Entonces, claro, faltaba cerrar las canillas de la emisión y bajar más el IPC, lo que se lograría ahora planchando a la fuerza el billete verde. ¿Pretende entonces regresar a aquel escenario para levantar el cepo e iniciar el proceso dolarizador?
Captura de pantalla 2024-07-19 a la(s) 3.38.27p. m..png
Como dijo desPertar, el newsletter de Letra P, ni bien se conoció el nuevo esquema monetario, con el cierre de "la tercera canilla de la emisión" el Presidente piensa en una moneda local tan escasa que obligue a quienes tengan dólares ahorrados a usarlos para asegurar el giro de sus empresas, pagar salarios, cumplir con los impuestos o, sencillamente, ir al supermercado. Sería la "dolarización endógena", el atajo doloroso y jamás explorado voluntariamente por ningún país, que llevaría a su obsesión de larga data. Al final, Argentina sería Venezuela, pero por decisión de un gobierno de derecha, cosa que le reprochan quienes hasta hace no demasiado eran sus compañeros de ruta y hoy lo consideran un desviado.
Captura de pantalla 2024-07-19 a la(s) 2.49.51p. m..png
La búsqueda de un camino alternativo a la dolarización fue una imposición de la realidad sobre el dogma de Milei. Así fue entre idas y vueltas, de entrada tras la eyección prematura de Emilio Ocampo, cuyo plan era impracticable por falta de divisas. Milei falta a la verdad cuando descalifica a economistas de todas las tendencias que en la campaña electoral le hablaban de esa imposibilidad o, en su defecto, del riesgo palpable de que desatara una hiperinflación. Era la cuestión de los fideos y el tuco, en pocas palabras. Él se ufana de haber evitado una híper, pero calla que para eso, que tampoco estaba por ocurrir, debió modificar tajantemente gran parte de lo que había prometido.
Con la carreta andando, el fracaso del plan del "mejor ministro de Economía de la historia" para surtir de divisas suficientes al Banco Central volvió a posponer el plan dolarizador.
Hay que tomar en serio a la gente cuando expresa e insiste en sus argumentos. El Presidente imagina que las divisas no vendrían sólo de los colchones de los argentinos que hasta ahora duermen más o menos bien. También llegarían de un blanqueo impositivo más benigno para con quienes evadieron –al fin y al cabo, "héroes"– y casi una burla para quienes cumplieron con sus obligaciones. Y, por último, en base al abusivo RIGI.
Además, en lo que constituye una obviedad que la Casa Rosada no termina de entender, la asunción del nuevo presidente de Estados Unidos es en enero y el inicio de cualquier diálogo forzado con el FMI llevaría a una conclusión, con suerte, para el final del primer trimestre de 2025.
Es inimaginable todo lo que podría acontecer hasta entonces.